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Jugueteando con los versos de Julio Cortázar

No he apuntado

en qué club poético

he dado

con los siguientes versos

de Julio Cortázar

que dicen lo siguiente:

“Sólo nosotros sabemos

estar distantemente

juntos”.

Que supongo que querrá decir

que sólo ellos saben

estar en la distancia

juntos.

¡Lo cual no es fácil!

¡Porque las distancias

es más fácil que alejen

a que acerquen!

¡Pero a veces llevan al olvido

y al fin de la relación

como otras veces llevan al recuerdo

y si no al principio de la misma,

sí a su continuación!

¡Y es que en las distancias

a veces uno se da cuenta de que el otro

le sobra

y otras veces,

de que le falta!

¡Las cosas como son!

Pero por el placer

de juguetear con los versos de Cortázar

los voy a decir

alterando el orden de las palabras

y también el significado de lo dicho

de la siguiente forma:

Sólo nosotros sabemos

estar juntamente

distantes.

¡Y es que no es lo mismo

saber estar en la distancia juntos

que saber estar en la junta distantes!

¡Porque una cosa es la contraria de la otra!

¡Y es que aunque se esté juntos

o se esté distantes

toda pareja

necesita así como sus tiempos

y espacios

sus juntas

y distancias!

¡Y es que hay que saber estar

tanto teniendo pareja

como sin ella

bien junto a la otra persona

o con ella

y bien distante de la misma

o sin ella!

¡Las cosas como son!

Pero por el placer

de juguetear con los versos de Cortázar

los voy a decir

a la inversa

de la siguiente manera:

Sólo nosotros sabemos

estar cercanamente

separados.

¡Lo cual es lo contrario

del saber estar distantemente

juntos!

¡Y es que también hay que saber

mantener la separación

estando cerca!

¡Las cosas como son!

Pero por el placer

de juguetear con los versos de Cortázar

con los que ya jugueteé

al decir que:

Sólo nosotros sabemos

estar juntamente

distantes,

ahora los voy a decir

a la inversa

diciendo que:

Sólo nosotros sabemos

estar separadamente

cercanos.

¡Y es que también hay que saber

mantener la cercanía

estando separados!

¡Y por acabar con el juego

solamente diré

que ya se esté

distantemente

juntos

o ya se esté

 juntamente

distantes

o ya se esté

cercanamente

separados

o ya se esté

separadamente

cercanos

la cuestión está en saber estar bien

distantemente

juntos

como juntamente

distantes

como cercanamente

separados

como separadamente

cercanos!

¡O en dos versos!

¡Que hay que saber estar bien juntos como separados

y bien distantes como cercanos!

¿O no os parece

que es tal como lo digo?

Contraatacando a Friedrich Nietzsche

Mi buen amigo de la sabiduría

o mi buen compañero filósofo alemán

Friedrich Nietzsche

tiene una frase

que llevada de la prosa

al verso libre

resulta lo que sigue:

“Quien no dispone

de dos tercios

de su día

para sí mismo,

es esclavo”.

Luego,

¿quien dispone

de dos tercios

de su día

para el otro

o la otra,

es esclavo?

¿Pero qué tipo de esclavitud

es esta que se mide por el tiempo de que se dispone

y no por el trabajo que se realiza

y por el cómo se realiza?

¡Y es que el tiempo

lo puede disponer uno como guste

en su tiempo libre,

pero el tiempo lo tiene que disponer uno

como le guste al otro que suele ser su jefe

o su jefa

en su tiempo de trabajo!

¡Y si uno

sus dos tercios de tiempo libre

que suele disponer

porque el trabajo a jornada completa

es de ocho horas,

o un tercio del día,

los dispone

no para sí mismo,

sino para el otro

no por ello es un esclavo,

sino que es libre

porque libremente

dispone de ese modo de su tiempo libre!

¡Y es que uno no es esclavo cuando

no dispone

de dos tercios

de su día

para sí mismo,

sino

cuando es otro quien dispone

del mismo

durante un tercio de su día!

¡Y es que somos esclavos

en el tiempo de trabajo

y “libres”

en el tiempo libre!

¡Esclavos en el tiempo de trabajo

porque es otro

y no nosotros

quien dispone de nuestro tiempo

y persona a su antojo durante el mismo!

¡“Libres” en el tiempo libre

porque es uno mismo

y no el otro

quien dispone de su tiempo libre

y de su persona a su antojo durante el mismo!

¿Claro, no?

¡Pues eso!

¡Que Marx tenía razón

cuando al trabajo

le llamaba la esclavitud asalariada!

¡O lo que es lo mismo,

la esclavitud remunerada

o la esclavitud pagada

a mal precio

comúnmente

bajo el sistema capitalista!

¡Porque la ganancia

en forma de capital

se la lleva el capitalista

y no el proletario!

¡Y porque el trabajo

en forma de tiempo de trabajo

lo realiza el trabajador

y no el capitalista!

¡Y es que el capitalista no es trabajador!

¡Y el trabajador no es capitalista!

O con otras palabras

que vienen al pelo del tema.

¡El capitalista es el esclavista que paga el salario

y el trabajador es el esclavo que por su tiempo de trabajo

recibe el salario del esclavista!

¡Y es que es tiempo de trabajo,

o mejor dicho,

esclavitud

a cambio

de un salario!

¡Si no quién iba ir a trabajar,

a no ser que fuera

en algo vocacional

y no obligacional!

¡Pues eso!

¡Que poco pan y nos la dan con “mucho queso”!

¡Por trabajar duro!

¡Y para no tener ni un duro!

¡Que poco pan y nos la dan con “mucho queso”!

¡Y es que hay tanto chorizo!

¡Tanto chorizo capitalista!

¡Que así no va!

¡Así de mal!

¡En peor!

De llorar

En el pasado lloraba

cuando me ponía a pensar

en que se moría un ser querido.

En el presente estoy llorando

como nunca

cuando me pongo a pensar

es que se está muriendo un ser querido.

Y en el futuro,

si no me muero yo antes,

lloraré

como en la vida he llorado

porque se habrá muerto un ser querido.

¡Y lo peor de todo

no es que ya he llorado mucho,

sino que voy a tener que llorar

todo y más!

¡Todo y más!

Del amor y de la vida

Voy a escribir

una poesía libre breve

con una pregunta

que me ha interpelado

al leerla en la red.

Y es que venía a decir lo siguiente:

“Cuéntame…

¿Qué paso con el amor

de tu vida?”

Pues que no era el amor de mi vida

y que se fue por donde vino.

Pero dicho esto,

ahora

cuéntame…

¿Qué pasó

o que pasará con la vida

de tu amor?

Pues que era o es un amor

con vida hasta la muerte

y que se fue por donde vino

o que se irá por donde viniera.

Es decir,

vino del no ser al ser

y se fue o se irá del ser al no ser.

¿Qué otra cosa es la vida,

si no?

¡Y es que esta es la gran diferencia

entre la vida y el amor!

¡Que la una y el otro

vienen del no ser al ser,

pero la vida siempre se va del ser al no ser

y el amor a veces se queda en el ser para toda la vida

y a veces pasa del ser al no ser

o del estar vivo a la muerte del amor!

¿O no?

José Saramago y los hijos de puta

Acabo de leer una frase

del escritor luso,

que no iluso,

José Saramago

que tras pasarla

por la horma de la poesía libre

queda tal que así:

“La experiencia me ha enseñado

que los peores hijos de puta,

son los que no tienen aspecto de serlo”.

¡Y vaya que sí tiene razón!

¡Vaya que sí!

¡Y es que el peor hijo de puta

es el que no lo parece

y lo es!

Pero qué ocurre

si le decimos:

¡y a la inversa!

Es decir,

que la experiencia me ha enseñado

que los mejores hijos de puta

son los que tienen aspecto de serlo.

¡Y vaya que sí tengo razón!

¡Vaya que sí!

¡Y es que el mejor hijo de puta

es el que lo parece

y lo es!

Pero juguemos un poco con las palabras

por pasar el tiempo

y preguntemos por ejemplo:

¿el peor hijo de puta es el mejor siendo un hijo de puta?

¿O el mejor hijo de puta es el peor siendo un hijo de puta?

O dicho de otro modo,

¿quién es el peor hijo de puta?

¿El peor?

¿O el mejor?

¿Y quién es el mejor hijo de puta?

¿El mejor?

¿O el peor?

Yo ya tengo mi respuesta,

pero voy a ser un poco hijo de puta

y con su permiso

o sin él

me la pienso callar

y guardar para mí mismo.

¡Y usted perdone!

¡Y que cada cual tenga la suya!

Sacándole chispas a Nikola Tesla

Del gran científico,

inventor,

ingeniero eléctrico

y mecánico

que destacó

en el campo del electromagnetismo

y de la energía eléctrica por corriente alterna,

sobretodo,

Nikola Tesla

ha caído en mis manos

una frase

que me ha dado hasta chispazos

y calambrazos

y a la que tras darle

la forma con el verso libre

queda tal que así:

“Quédate

con quien te siga la corriente

y no

con quien te aumente la tensión”.

¡Y entiendo a la perfección

lo que quiere decir

y estoy en parte de acuerdo

y en parte no!

¡En parte de acuerdo

porque quedarte con quien te sigue la corriente

y no con quien te aumenta la tensión

te lleva a una vida tranquila

y en calma

y relajada

y en paz!

¡Pero esa no es la vida

que yo quiero para mí!

¡Porque yo no quiero a alguien que me siga la corriente,

sino a alguien que si tiene que nadar contra mi corriente lo haga

y a alguien no que no me aumente la tensión,

sino que la aumente si la debe aumentar!

¡Y me refiero a la tensión buena,

no a la que te lleva a perder los nervios

y el equilibrio

y a la ansiedad

y al estrés,

sino a la tensión

que te pone en forma

y a punto

para afrontar los proyectos

más difíciles

y que parecen imposibles

de alcanzar

si no se está es un estado de tensión benigna!

¡Y es que no se trata de vivir

bajo una alta tensión

ni bajo una baja tensión,

sino bajo la tensión justa

que nos dé la suficiente energía

para lograr los sueños

que queremos hacer realidad!

¿No os parece?

¿O se me han fundido los fusibles

y ando electrocutado?

¿Y bien?

Bukowski y la muerte

El amigo de la poesía maldita

como yo

y de la vida libertina

y desenfrenada

Charles Bukowski

tiene un texto

que trata un tema clásico

de la literatura universal

como es la muerte

al que tras darle la estructura

de la poesía libre

que más me satisface

queda tal que así:

“La mayoría de la gente

no está preparada

para la muerte,

ni la suya

ni la de nadie.

Les sobresalta,

les aterra.

Es como una gran sorpresa.

Demonios,

no debería serlo.

Yo llevo a la muerte

en el bolsillo izquierdo.

A veces la saco

y hablo con ella:

Hola,

nena,

¿qué tal?

¿Cuándo vienes por mí?

Estaré preparado”.

¡Y tiene,

por lo menos,

la mitad de la razón

o la media verdad

y le falta la otra mitad

o la otra media!

¡Y es que la mitad de la razón

o la media verdad

es que no estamos preparados

ni que nos preparan

para la muerte!

¡No lo estamos

ni nos preparan!

¡Y por eso nos coge

como por sorpresa la parca

cuando todos teníamos que tener resabido

que el día menos pensado

la muerte

llama a la puerta

de nuestra vida!

¡Por esta razón

si estamos preparados

o si nos preparasen

tanto para la propia muerte

como para la ajena

sería mejor

que mejor!

¡Pero no es el caso!

¡No lo es!

¡Y es una pena!

¡Porque es la asignatura pendiente

en todas las escuelas, institutos, universidades

y demás centros del saber

y del conocimiento

teórico-práctico!

¡Es la asignatura pendiente!

¡La pendiente!

¿Pero porque digo que tiene,

por lo menos,

la mitad de la razón

o la media verdad

y que le falta la otra mitad

o la otra media?

¡Pues porque no es solamente

que no estamos preparados

y que no nos preparan para la muerte,

sino que no estamos preparados

ni nos preparan

para la buena vida!

¡Para la mala vida

ya lo creo que nos preparan

y que nos tenemos que preparar

porque es lo que nos depara la existencia

bajo el sistema imperialista

y capitalista

a la mayoría de las pobres personas!

¡La mala vida!

¡E incluso la peor vida!

¡E incluso la peor!

¡Y mira si no sería

más simple

y mejor

y más justo

y más humano

prepararnos para la buena vida

e incluso para la mejor vida

que prepararnos para la mala vida

e incluso para la peor vida!

¡Ya lo creo que lo sería!

¡Pero los mandamases no están por la labor!

¡O mejor dicho,

están por la labor

de que la labor

la realicen los pobres

y no los ricos

y de que el fruto de la labor

se lo lleven los ricos

y no los pobres!

¡La vida

bajo el injusto mundo del capital

y del imperio

que han creado

cuatro mandamases

es así de inhumano

y de cruel!

¡Y es que es un mundo sin corazón,

aunque late en el mismo

el deseo y la pasión

por la revolución

y por el cambio

y por la transformación!

¿Pues qué otra cosa

si no una buena vida

y unos buenos y buenas vivientes

es la revolución?

¿Qué otra cosa es?

Mano a mano con Nietzsche

En “La Gaya Ciencia”

el gran filósofo alemán

Friedrich Nietzsche

escribe una frase

que transformo con el verso libre

y que da mucho en que pensar

porque dice que:

“Estamos obligados

a gozar

de vez en cuando

de nuestra locura,

para seguir gozando

de nuestra sabiduría”.

¡Y es verdad

porque de vez en cuando

para seguir teniendo la cabeza en su sitio

y cabal

y bien amueblada

hay que perder un poco la cabeza

y el juicio

y la razón

y saborear gustosamente

de esa sana locura!

Pero

qué pasa si le decimos:

¡y a la inversa!

Es decir,

que estamos obligados

a sufrir

de vez en cuando

de nuestra cordura,

para seguir gozando

de nuestra ignorancia.

¡Y es que no es solamente

que somos más ignorantes que sabios,

sino que creer que sabemos

o saber demasiado

nos puede llevar a cruzar la línea

que separa la cordura

de la locura

y la felicidad

de la infelicidad

para caer

del lado

de la locura

y de la infelicidad!

¡Porque el saber demasiado

puede ser malo para nuestra salud

y nos puede llevar a perder la cabeza,

mientras que el ignorar en demasía

puede ser bueno para nuestra sanidad

y nos puede llevar a no perder la mollera!

¡Y es que lo de que la verdad

aunque duela

no siempre es verdad

porque a veces duele tanto

que no solamente lleva a la infelicidad,

sino que enferma

y que incluso mata

y hasta remata!

¡Y al contrario!

¡Y es que la mentira,

o la ignorancia,

si no duele

porque se desconoce la verdad

no solamente nos puede llevar a la felicidad,

sino que nos puede aliviar

e incluso sanar

y hasta resanar!

¡Ya que en muchas ocasiones

es mejor ser un ignorante

que un sabio

porque el ignorante

no sufre

ni se pone malo

por no saber,

pero el sabio

si sufre

y se pone fatal

por ignorar!

¿O no es así?

Un pequeño apunte a Albert Camus

En un fragmento textual

que he hallado escrito por Albert Camus

y que pienso escribir

en poesía libre

dice aquél lo siguiente:

“En el medio del odio,

me pareció

que había dentro de mí,

un amor invencible.

En medio de las lágrimas,

me pareció

que había dentro de mí,

una sonrisa invencible.

En medio del caos,

me pareció

que había dentro de mí,

una calma invencible.

Me di cuenta,

a pesar de todo,

que…

En medio del invierno,

había dentro de mí,

un verano invencible.

Y eso me hace feliz.

Porque no importa

lo duro que el mundo empuje

en mi contra,

dentro de mí,

hay algo más fuerte,

algo mejor,

empujando de vuelta”.

¡Y no le quito

ni un ápice de razón!

¡Y es que no es sólo que cuanto más bajo caemos

podemos subir más alto,

sino que caemos en la cuenta

de que la dureza

y las adversidades

y los golpes

de la vida

y demás infortunios

no sólo nos hacen más fuertes,

sino que nos hacen invencibles!

¡Y por esta razón

solamente añadiría un pequeño apunte

que quizás en una mirada rápida

o en una ojeada de pasada

puede pasar de largo!

¡Y es que no es únicamente

que dentro de él

hay algo invencible

o algo que no puede ser vencido,

sino que si dentro de sí mismo,

si dentro de él

hay algo más fuerte,

algo mejor,

empujando de vuelta,

no solamente es invencible

y no puede ser vencido,

sino que tiene que vencer

o que ganar

a la fuerza

de todas

todas

porque dentro de sí mismo

hay precisamente

algo más fuerte,

algo mejor,

empujando de vuelta!

¡Y lo más fuerte,

como no se le escapa a nadie,

y menos que a nadie a Charles Darwin,

puede con lo más débil!

¡Y es que la vida

va precisamente de eso!

¡De vencer

o de ser vencido!

¡De vencer

o de ser vencido!