El anuncio

Todo ocurrió el día que nos conocimos. Yo estaba buscando una habitación de alquiler y vi hojeando los anuncios de un periódico local uno que me llamó la atención porque decía: “Lo mejor de la habitación que alquilo es que no es para ti, sino para ella y para él”. Sin pensármelo llamé al teléfono que se indicaba y Estrella me contestó con una voz celestial: “¡Ya has tardado! ¡Te esperaba! ¡Ven!”. Fui y según me abrió la puerta nuestras miradas se enamoraron, nuestros ojos se hicieron amantes, las manos nos llevaron a la cama y los cuerpos se volvieron uno. Nueve meses después trajimos al mundo a Luz y a Prometeo.