Nuestra paz

La paz

que ofrecemos

al Estado español

no es como el tratado de paz

que conlleva una tregua

de treinta años

que en la obra de teatro

“Los arcanienses”

de Aristófanes

el personaje Diceópolis

firma por separado

con los lacedemonios

o espartanos

por el bien

de la economía,

ni es tampoco

la paz

que en otra obra de Aristófanes

titulada “Lisístrata”

es el resultado

de la negación

a tener relaciones sexuales

que las mujeres de Atenas

y de Esparta

llevan a cabo

para que sus maridos

atenienses

y espartanos

se avengan

a no hacer la guerra

y a vivir en paz,

sino que nuestra paz

es una paz

que debería ser

el resultado

de que se haga justicia

y se conviva en libertad.