A la raíz de las emociones

¿Te has puesto

alguna vez a pensar

en que vivimos

en unas sociedades

que llaman loco

o anormal

o excéntrico

o cosas semejantes

a quien le deleita

más el llanto

y el gemido

que la sonrisa

y la risa

y se regodea

más en los mismos

de lo que se afana

en las mismas?

¿Y si no lo has pensado,

lo has sentido al menos?

Y yendo

un paso más allá,

has pensado

o sentido

o ambas cosas a la vez

en que nuestras sociedades

asocian

el llanto y el gemido

a la tristeza

y la sonrisa y la risa

a la alegría,

cuando si lo miras bien,

los momentos

más emocionantes de la vida,

esos momentos

en los que las emociones

parecen los pétalos

a flor de piel,

están más ligados

con el llanto

y el gemido

que con la sonrisa

y la risa.

¿O no es verdad

tal vez

que lloramos

y gemimos

lo mismo

cuando más vivimos la tristeza

y más apenados nos encontramos

que cuando más experimentamos la alegría

y más felices nos sentimos?

¡Y a la inversa no ocurre

porque no sonreímos

ni nos reímos

en los momentos

más tristes

e infelices!

¡Y hasta nos han educado

para ver

esto último

como una locura

o anormalidad

o excentricidad

y demás lindezas!

Y si esto es así,

¿a cuento de qué

lo de loco,

anormal,

excéntrico

y cosas por el estilo?

¿A cuento de qué?

¿A cuento de qué

cuando hay tribus,

africanas por ejemplo,

que celebran la muerte

como si de un hecho vital

alegre y feliz se tratara?

¿Y no decimos siempre

que muere un ser querido

o un amigo

o hasta un conocido

o incluso un desconocido

que les gustaría

a los mismos

ver a sus seres queridos

o a sus amigos

o hasta a sus conocidos

o incluso a sus desconocidos

felices

y yéndose de copas a celebrar

su muerte

más que verlos

tristes,

llorosos

y compungidos?

¿Entonces

a cuento de qué

el dicho cuento

de la locura,

la anormalidad,

la excentricidad

y demás etiquetas

denigrantes?

¿Alguien me lo explica

porque sinceramente

ni me entra

en la cabeza,

ni mucho menos

en el corazón?