Me lo arrancaría

Por la boca pequeña

metería el brazo derecho

hasta el codo puntiagudo

y con la mano diestra

me arrancaría

el triste corazón

de su lado izquierdo

y tras sacarlo

de mi enfermizo cuerpo

lo lanzaría

como si fuese una bola de nieve rosácea

con toda mi fuerza

contra una pared blanca

para mancharla

con sangre

caliente

y roja.