Una tristeza

Tengo una tristeza

tan metida

en el cuerpo

que me cala

con su pena de lágrimas

hasta el alma misma.

Y es que

se trata de una tristeza

que parece

una lluvia interminable

de deprimente

ceniza

negra

como una noche

sin las sonrisas agradables

de la luna encantadora

ni los guiños

felices

de las estrellas titilantes.