Echo añicos

Tengo el corazón

partido y roto

como cuando una copa

de cristal delicado

llena del amor al vino

de unas uvas del tiempo

se te escurre

entre los resbaladizos dedos

de la mano

y cae al suelo marmóreo

golpeándose

violentamente

contra el mismo

a la vez que estalla

en miles de pedazos

diminutos

como las alas

a punto de desplegarse

de una mosquita muerta.