Bukowski, la escritura y la poesía

En el libro

“Fragmentos

de un cuaderno

manchado de vino”

escribió Charles Bukowski que:

“No obstante,

me sentía atraído

hacia un área:

las respuestas que había

(por débil que semejara)

parecía estar

en el arte creativo

de la escritura:

novela,

relato breve,

poesía.

Y supongo

que más por medio

del amor

que de la razón

(¿y qué mejor razón que esa?)

he decidido

ha tiempo

que la POESÍA

es la forma

más breve,

dulce

y explosiva.

¿Para qué escribir

una novela

cuando

puedes contarlo

en diez versos?…”

Luego,

Bukowski

se sentía atraído

por el arte creativo

de la escritura

en sus distintas formas

y géneros.

Y por amor,

que según él

es la mejor razón

entre todas las razones,

decidió

que la poesía

era la forma

más breve,

dulce

y explosiva

de todas.

Y es que,

ya se trate

de una brevedad

dulcemente explosiva

o explosivamente dulce

o de una dulzura

brevemente explosiva

o explosivamente breve

o de una explosión

brevemente dulce

o dulcemente breve,

la poesía tiene un algo,

un algo

que

bajo los pétalos

de una flor

esconde

 un arma

que es de destrucción masiva

porque quiere

construir también masivamente.

Pero

donde Bukowski

da en el centro de la diana

es en la pregunta retórica

que se formula

que dice así:

“…¿Para qué escribir

una novela

cuando

puedes contarlo

en diez versos?…”

¡Y así es

porque

para qué escribir

palabras

y oraciones a mares

cuando se pueden escribir

palabras

y versos con cuentagotas!

¡Pero ojo

porque no es tanto

una cuestión

de economizar

el lenguaje

como de simplificarlo!

Dicho lo cual,

a Bukowski

le lanzaría

la siguiente pregunta:

¿Para qué

escribir diez versos

cuando puedes

escribirlo en uno?

¿O en ninguno?

¿O es que no hay silencios

más expresivos

que todas las palabras del mundo juntas?

¡Los hay!

¡Claro que los hay!

¡Como este!

¡Como este!