Como una caracola

Aunque me siento

como una caracola

arrastrada

a lo largo

y ancho

de la orilla

por las olas

de la mar

viva

viva,

no me siento

por nada del mundo

como una caracola

hueca por dentro

ni vacía

de vida

porque me siento

más bien

como una caracola llena

del eco de la voz de los océanos,

del eco de la voz de los océanos,

del eco de la voz de los océanos.