Lágrimas secas

Como un río

cuyo cauce

de agua dulce

se seca

en su curso

y no alcanza

a dar

en la mar,

mis lágrimas

que parten

de mi apenado corazón

llegan hasta mis ojos tristes,

pero las mismas

se han vuelto secas

y resecas

y no ruedan

por mis mejillas

ni alcanzan

a dar

en la lengua

escoltada

por los labios

de mi boca.