A la dama de la muerte

Cuando venga

la dama de la muerte

a darme el beso mortal

y a cerrarme los ojos

para siempre

y a pararme el corazón

de por vida

pienso mirarle a los ojos,

agarrarle con mis manos

por la cintura

y atraérmela con todas mis fuerzas

contra mi cuerpo

no para darle vida

con el beso de un muerto,

sino para darle muerte

con el beso de un vivo.