El desahogo del llanto

De un día

para otro

mi corazón

se hizo de noche

y con las sombras

y las oscuridades

de la misma

mis ojos

se llenaron

de nubarrones

grisáceos negruzcos

cargados de llorera

hasta que descargaron

su carga de tristeza

y melancolía

con una tromba

de lágrimas

y lagrimones

que al caer

desde mis luceros

rodando

por mis mejillas

hasta mi dulce boca

y mis carnosos labios

y mi lengua rosácea

casi me ahogan

gota

a gota

con aquella

pena líquida

a mares

que en el fondo

fue

el desahogo del llanto.