Las gafas y el corazón

El otro día

tras mirar

y mirar

y mirar

dónde había dejado

mis gafas

para ver

de lejos

y de cerca

no las veía

por ningún lado

hasta que caí en la cuenta

de que las llevaba puestas.

Pues lo mismo ocurre

desde el amor

a la bondad

pasando

por los demás sentimientos

amables

y admirables

que albergamos

en el corazón.