Visiones mortales

Le vi

la macabra cara

a la maldita muerte

el negro día

que los latidos moribundos

de mi rojo corazón

sonaban

como una marcha fúnebre

de gotas lacrimales

con sangre gangrenada

cayendo

a cuentagotas

como las palpitaciones pausadas

de una

en una

desde mis luceros

tenebrosos

y oscuros sombríos

atacados de pánico infernal

hasta las tranquilas aguas

de un mar de almas

negras

como una pupila

en paz

consigo misma.