Baltasar Gracián, los amigos y los enemigos

El jesuita

a más de escritor español

del Siglo de Oro

Baltasar Gracián,

conocido,

entre otras obras,

sobretodo

por “El Criticón”,

que hay quien la equipara en calidad literaria

al Quijote de Cervantes,

y por “La celestina”,

escribió lo siguiente:

“Triste cosa

es no tener amigos,

pero más triste debe ser

no tener enemigos,

porque quien enemigos no tenga,

es señal de que no tiene:

ni talento que haga sombra,

ni valor que le teman,

ni honra que le murmuren,

ni bienes que le codicien,

ni cosa buena que le envidien”.

¡Y cuánta razón tiene,

cuánta razón!

¡Toda

y más que toda!

¡Toda

y más que toda!

¡Y es que no tener amigos

es un motivo para estar triste,

pero entonces,

tener enemigos

es un motivo para esta alegre!

¿Y a la inversa?

¿Tener amigos

es un motivo para estar alegre

y no tener enemigos

es un motivo para estar triste?

¡Pues puede ser

que no tener amigos

haya a quien le cause tristeza

y a quien,

alegría!

¡Como puede ser

que haya a quien tener amigos

le cause tristeza

y a quien,

alegría!

¿Y a la inversa?

¡Pues otro tanto de lo mismo!

¡Pues puede ser

que no tener enemigos

haya a quien le cause tristeza

y a quien,

alegría!

¡Como puede ser

que haya a quien tener enemigos

le cause tristeza

y a quien,

alegría!

¡Y es que para gustos,

los colores!

¡Pero el caso

es que las razones de la alegría

por tener amigos

como por tener enemigos

son las mismas!

¡Puesto que como dice Baltasar Gracián

el talento

y el valor

y la honra

y los bienes

y la cosas buenas

que uno tenga

harán amigos

como crearán enemigos!

¡Y amigos serán

quienes se alegren

de que poseas dichas cualidades

o cosas,

mientras que enemigos serán

quienes se entristezcan

de que poseas las cualidades

o cosas dichas!

¡Y,

por acabar,

aparte de lo dicho por Gracián

el nadar a favor de la corriente

o en contra de la misma

también pueden generar

amistades

como enemistades!

¡Ahora bien,

lo triste

es que en el mundo actual

es más fácil ser amigo

de quien nada a favor de la corriente

que de quien nada a contracorriente!

¡Y a la inversa!

¡Porque también es más fácil ser enemigo

de quien nada a contracorriente

que de quien nada a favor de la misma!

¡Aunque las verdaderas amistades

lo son

aunque esté casi todo el mundo en contra de esa amistad

y las verdaderas enemistades

lo son

aunque esté todo el mundo a favor de esa amistad!

¿O no es así?