Gomez

Hasta ayer

siempre había malpensado

que mi segundo apellido,

el de mi madre,

que es Gomez,

y que yo lo escribo sin tilde en la o,

era un apellido castellano

o español.

Y viendo un programa

en la cadena Viajar,

que es básicamente

de documentales sobre viajes,

un motorista que recorre

pueblos de la península

explicando cosas a mares

llegó a un pueblo de Toledo

llamado Nuño Gómez

y explicó de dónde provenía

el apellido Gómez.

Y mi sorpresa fue mayúscula

cuando dijo que lo hacía del idioma gótico,

que era la lengua que hablaban los godos

y entre ellos los Ostrogodos

y los Visigodos,

por ejemplo.

Pues bien,

Gómez

o Gomez

viene de la palabra gótica Guma

que significa hombre

o ser humano.

Y no sabéis qué alegría me produjo

saber,

tanto o más que su origen

estaba en la lengua gótica del pueblo godo

y no en el del castellano o español,

saber que significa ser humano.

¡Ser humano!

¡Humano!

Y es que,

para mí,

el humanismo

es una de las notas que pinta de color

mi obra poética.

Una

junto al naturalismo,

el romanticismo

y los ideales de libertad,

igualdad,

fraternidad,

paz

y justicia,

entre otros.

Gomez

de Guma

que es ser humano.

¡Ser humano!

¡Humano!

Humano como adjetivo

o como ser con humanidad.

En tanto que se puede ser un ser humano

y ser inhumano

o se puede ser un ser humano,

demasiado humano

o humano con humanidad.

O como lo expresa Antoine de Saint-Exupéry

en “El principito”:

“Veo humanos,

pero no veo humanidad”.

¡Pues eso!

¡Que a ver cuando vemos

humanos con humanidad

o a la humanidad con humanos!

¿No?

¡Pues eso!