Van Gogh, la apariencia y la esencia

Mi amigo pintor

Vincent Van Gogh

escribió lo siguiente:

“Me parece absurdo

que los hombres quieran

parecer otra cosa

que lo que ellos son”.

Y no es tan absurdo

como parece a simple vista.

¿O no es verdad

que a veces

el sabio

quiere parecer ignorante?

¿No es verdad?

¿Y no es verdad

que a veces

el ignorante

quiere parecer sabio?

¿No es verdad?

Ahora bien,

que el sabio

quiera parecer ignorante

es de sabios

y para nada absurdo.

Pero que el ignorante

quiera parecer sabio

es de ignorantes

y del todo absurdo.

Y aquello

no es para nada absurdo

porque quien es sabio

puede parecer ignorante

o puede parecer lo que no es.

Y lo otro es del todo absurdo

porque quien es ignorante,

parezca o no sabio,

no puede ser sabio

o no puede ser,

lo parezca o no,

lo que no es.

Dicho lo cual,

a la frase de Van Gogh

le diría:

¡o a la inversa!

Porque también se puede decir que:

No me parece absurdo

que los hombres quieran

ser otra cosa

que lo que ellos parecen.

Ahora bien,

si quien parece sabio

puede ser ignorante,

quien parece ignorante

puede ser sabio.

¡Y ni aquello

ni esto es absurdo!

¡Y no lo voy a volver a explicar!

Pero sí quiero dejar en el aire

las dos siguientes preguntas.

¿Es o no es para nada absurdo

que la apariencia de una persona

sea el espejo de su esencia?

¿Y a la inversa?

¿Es o no es del todo absurdo

que la esencia de una persona

sea el espejo

de su apariencia?