Nietzsche, el hombre y el bien y el mal

En su libro “Así hablo Zaratustra”

escribe Friedrich Nietzsche que:

“Al hombre

le ocurre lo mismo que al árbol.

Cuanto más quiere elevarse

hacia la altura

y hacia la luz,

tanto más fuertemente

tienden sus raíces

hacia la tierra,

hacia abajo,

hacia lo oscuro,

lo profundo…

hacia el mal”.

¡Y es verdad,

pero solamente la mitad de la verdad!

Porque se le podría decir a Nietzsche la inversa,

es decir,

que no solamente el hombre

cuanto más quiere elevarse

hacia la altura

y hacia la luz,

tanto más fuertemente

tienden sus raíces

hacia la tierra,

hacia abajo,

hacia lo oscuro,

lo profundo…

hacia el mal,

sino que el hombre

cuanto más quiere descender

hacia la bajura

y hacia las sombras,

tanto más fuertemente

tienden las hojas de su copa

hacia el cielo,

hacia arriba,

hacia la claridad,

lo superficial…,

hacia el bien.

¿No?

Y,

por otro lado,

una misma idea

se puede expresar de formas diferentes

y esto es lo que hace Nietzsche

cuando dice que:

“No hay superficies bellas

sin una profundidad terrible”.

¡Y es verdad,

pero solamente la mitad de la verdad!

Porque se le podría decir a Nietzsche la inversa,

es decir,

que no hay profundidades terribles

sin una superficie bella.

¿No?