Emil Cioran y el libro

En su obra “Desgarradura”

Emil Cioran escribe:

“Un libro

tiene que hurgar en las heridas,

incluso provocarlas.

Un libro ha de ser un peligro”.

¡Y estoy de acuerdo

con la primera frase,

pero con una condición!

¡Y estoy en total desacuerdo

con la segunda frase!

¡Veámoslo!

¡Es verdad que un libro

tiene que hurgar en las heridas

e incluso provocarlas

porque en el fondo un libro

nos toca las fibras de nuestros sentimientos

y de nuestros pensamientos

y por ende

de nuestros comportamientos!

¡Y es que un libro tiene que ser

como una flecha lanzada a nuestro corazón

y como un martillazo en nuestra cabeza

y como una bomba activada en nuestra alma que nos anima

y pone en movimiento!

¡O dicho de otro modo,

un libro

nos tiene que hacer sentir

y nos tiene que hacer pensar

y nos tiene que hacer examinar

nuestras acciones

o maneras de obrar

o comportamientos!

¡Y esto es hurgar en las heridas

e incluso provocarlas!

¡Pero a condición

de que nos dé una solución

o una cura

o nos guíe en el camino hacia la mejora

y nos oriente sobre los pasos a dar

para el cambio que necesitamos!

¡O dicho de otro modo,

si un libro tiene que hurgar en las heridas

e incluso provocarlas,

un libro tiene que ser un remedio

o una cura

o una medicina!

¡Y jamás de los jamases

un libro tiene que ser un peligro!

¡Porque un libro tiene que ser lo contrario!

¡Es decir,

un libro tiene que dar seguridad

y tranquilidad

y paz

y calma

y sosiego

y no peligrosidad!

¡Qué bastantes peligros tiene la vida

como para que los libros sean un peligro!

¡Y no voy a negar que hay libros

más punzantes

y más hirientes

y más hurgadores

que otros,

pero se empieza por catalogar

a los libros de peligrosos

y se acaba como en tiempos de la Edad Media

con índices de libros prohibidos por la Iglesia

o en tiempos más modernos por el Estado,

etcétera,

cuando no se queman en grandes hogueras

junto a sus autores o autoras!

¡Luego, cuidado con el adjetivo peligroso

y con catalogar a un libro como un peligro!

¿No os parece?