Bukowski, los don nada y la máquina de escupir

En uno de sus libros

escribió Charles Bukowski:

“Me pregunto

cuál será el sitio

para todos aquellos

que no queremos ser nada,

que no aspiramos a nada,

que simplemente

nos queremos quitar de en medio de la masa,

que abrimos la boca lo menos posible

y que de vez en cuando

escupimos al papel

toda la mierda que llevamos dentro.

¿Dónde estará ese sitio?”.

¡Y tiene toda la razón

porque en esta sociedad

aparte de la escuela,

la iglesia,

la fábrica,

el estadio,

la biblioteca,

el museo,

el hospital,

el psiquiátrico,

la cárcel

y pocas cosas más

no hay a donde más ir!

¿Y a dónde van quienes no quieren  nada

y no aspiran a nada?

¡Pues a la calle!

¡A la jodida

y perra calle!

¡Y es que tendría que haber un sitio

o un espacio

para toda esa gente que no quiere nada

y que no aspira a nada

y que se quiere quitar

de en medio de la masa!

Y,

por otro lado,

también tiene razón

con el hecho de que ese tipo de personas

abren la boca lo menos posible,

pero de vez en cuando

alguna de todas ellas

escupe toda la mierda

que se le pega en la jodida

y perra calle

al papel.

¡Escupe!

¡Porque la forma

como el fondo de dicha escritura

es un escupitajo,

por no llamarle una vomitona social!

¡Y esa es la forma de escribir de Charles Bukowski!

¡Directa!

¡Descarnada!

¡De llamar a las cosas por su nombre!

¡Sin hipocresías!

¡Ni dobleces!

¡Ni tonterías al fin y al cabo!

¡Y es que es una escritura

pegada a la calle

como un chicle al asfalto!

¡Y así escribe Bukowski

como si tuviera una taladradora

en vez de una máquina de escribir!

Y quizás por ello

en otra cita suya

dice lo siguiente:

“Me gustan las palabras.

Podría hacerlas bailar cual coristas

o podría usarlas

como balas de ametralladora”.

¡Y las usa como munición,

ya lo creo que las usa como munición!

¡Como munición

porque donde pone el ojo

pone la bala!

¡Y le salen balas

a punta pala!

¡Más que polvos

y chicas

en su libro “Mujeres”!

¡Qué ya es decir!

¡Ya es decir!