Emil Cioran y el suicidio

En su libro

“Ese maldito yo”

escribe el filósofo

de origen rumano

Emil Cioran

lo siguiente:

“Habiendo vivido

día tras día

en compañía del suicidio,

sería injusto e ingrato

que lo denigrara ahora.

¿Existe algo más sano,

más natural?

Lo que no lo es,

es el apetito rabioso

de existir,

tara grave,

tara por excelencia,

mi tara…”.

¡Y,

lo siento,

pero estoy en desacuerdo

porque aunque creo que el decidir un ser humano

sobre su vida

o sobre su muerte

es un acto de libertad,

no creo que el suicidio

sea sano

ni natural,

ni mucho menos

lo más sano

y lo más natural!

¡Y,

no voy a decir,

que querer quitarse la vida

o que querer morirse

o matarse

sea lo más insano

y lo más antinatural,

pero creo que no es sano

ni natural

o que es insano

o antinatural!

¡Porque para todo ser vivo

lo más sano

y lo más natural

es querer vivir!

¡Y

 además,

creo que mantener la vida

o que sobrevivir

o que la supervivencia

es el primer instinto de cualquier

ser vivo!

Por otro lado,

tampoco estoy de acuerdo con Cioran

cuando dice ese “habiendo vivido

día tras día

en compañía del suicidio…”

porque aunque sea verdad

más ha vivido

día tras día

en compañía de la vida.

Y es que es dentro de la vida

como se puede pensar

en la idea del suicidio

o llevarlo a cabo

y no a la inversa,

porque no es ni pensando en el suicidio

como se piensa en la vida

y desde luego, llevándolo a cabo

es imposible pensar en la vida

puesto que suicidarse

es acabar con la misma.

Y,

para acabar,

tampoco estoy de acuerdo

con que el apetito de existir

o de ser

o de vivir

en definitiva

sea algo insano

o antinatural

o una tara,

porque es al contrario,

es decir,

que es apetito

o el deseo

de no querer existir

o de no querer ser

o de no querer vivir

lo insano,

antinatural

y la tara de las taras.

¿No?