Emil Cioran y el miedo a la vida

El escritor

y filósofo

tremendamente pesimista

Emil Cioran

escribió lo siguiente en sus “Cuadernos”:

“No es a la muerte

de lo que tengo miedo,

es de la vida.

Hasta donde puedo recordar;

esta es la que me ha parecido insondable

y terrorífica.

Mi incapacidad para integrarme en ella.

Miedo, luego, de los hombres,

como si pertenecieran a otra especie.

Siempre la impresión

de que mis intereses

no coinciden en ningún punto

con los suyos”.

¡Y nos está hablando

de un sentimiento que muchos artistas,

poetas,

pintores,

músicos

y demás,

sobretodo incomprendidos por la sociedad

han sentido en su vida!

¡Ese sentimiento de no temer a la muerte

porque lo único que pierden es una vida

a la que no le encuentran ningún significado

o sentido

aparte del crear arte,

pero habiendo tomado conciencia

de que aunque ellos comprenden a la sociedad,

la sociedad no les comprende!

¡De aquí que

al entender la sociedad

y ver la incomprensión de la misma

respecto a sí mismos

dejen de lado ese animal social

que llevamos todos dentro de nuestro ser

y cultiven si no al antisocial,

al ser solitario que también

llevamos dentro de nosotros mismos!

¡Y es que toda vida es

una lucha entre un animal,

el social,

y el otro,

el solitario!

¡O si se quiere,

un toma y daca entre uno y otro!

¡De aquí que pueda haber momentos

en las vidas de dichos artistas

más o menos sociales,

pero casi siempre los hay

más y más solitarios!

¡Y lo que no sé es hasta qué punto

es necesaria dicha soledad

para llegar a ser artista primero

y un gran artista después,

en tanto que el acto de crear

normalmente es un acto solitario

o de uno mismo

con sus medios de producción

y la obra en potencia

que se convertirá en acto!

¡Y,

volviendo a Cioran,

después del miedo a la vida

y de la incapacidad para integrarse en la misma,

el miedo a los hombres

o a lo social como ya hemos apuntado

y ese sentimiento trágico

de sentirse otra especie distinta

dentro de la misma especie

supuestamente de los semejantes!

¡Semejantes y artistas

que o bien por culpa de aquellos

o bien por la incapacidad de estos

se vuelven,

en realidad,

desemejantes

por naturaleza!

¡Y es que son como seres humanos que

aparte de lo que tienen en común,

todo lo esencial

les separase!

¡Y no diría,

si se entiende,

que los semejantes desemejantes

son más vitales

y que los artistas desemejantes

son más mortales,

porque una cosa es temer más a la vida

que a la muerte

y otra ser más vital

o ser más mortal,

si me explico!

¡En tanto que los semejantes desemejantes

ven a los artistas desemejantes

como mortales vitales

y los artistas

ven a los semejantes desemejantes

como vitales mortales!

¡Y es que unos

se mueren por la vida

y otros viven la muerte!

¿No?