Antes, durante y después de escribir

Desconozco de quién es la autoría

del siguiente texto

que lo he encontrado en la red,

pero dice así:

“Se puede

cantar

hablar

reír

llorar y

gritar en silencio…

A eso se le llama

escribir.”

¡Y así es,

aunque escribir

es mucho más que todo eso,

aparte de que puede ser

lo contrario,

es decir,

que escribir puede ser

no cantar,

no hablar,

no reír,

no llorar

y no gritar en silencio!

Sin embargo,

no es esto lo que quería decir

porque el texto poético

ni empieza cuando se empieza a escribirlo,

ni acaba cuando ya está escrito.

Y es que antes que el texto

y durante el mismo

y después de él

está el contexto,

entendido

en primer lugar,

como el entorno lingüístico

del cual va a depender el sentido

y el valor

de una palabra,

frase o verso

o fragmento del que se trate.

En segundo lugar,

entendido como el entorno físico o de posición,

ya sea político,

económico,

histórico,

cultural

o de cualquier otra naturaleza,

en el cual ocurre

y se atiende un hecho.

Y,

en último lugar,

entendido como el orden de composición

o la estructura

de un discurso

narración,

etcétera.

Y,

más aún,

porque al mismo tiempo que el contexto

también está el pretexto.

Entendido como el motivo

o la causa real

o figurada que se esgrime para realizar algo

o para excusarse de no llevarlo a cabo.

Y,

más aún,

porque aparte del contexto y del pretexto

¿no se puede hablar también

de que hay un hipertexto?

Entendido el mismo

como el texto que contiene ingredientes

a partir de los que se puede acceder

a otra información.

Pero allende del contexto

y del pretexto

y del hipertexto

escribir un texto

va más allá del acto de escritura

en tanto que lo escrito,

y más si es poesía,

se convierte en un canto

o en una musicalidad oral

o en un ritmo armónico y sonoro.

¡O dicho de otro modo,

el texto se convierte,

y más si es poesía,

en una recitación

y al mismo tiempo en una lectura!

¿No?