Winston Churchill y el nunca rendirse

El político,

militar,

escritor,

estadista

y Primer Ministro británico

de 1940 a 1945

o como quien dice,

mes arriba,

mes abajo,

durante la II Guerra Mundial,

Winston Churchill,

no sé si lo dijo

o si lo escribió,

pero,

sea como fuere,

es suya la siguiente frase que dice así:

“Nunca rendirse,

nunca,

nunca,

nunca,

nunca,

en nada grande o pequeño,

enorme o minúsculo,

nunca rendirse

salvo a las condiciones

de honor y buen sentido”.

¡Nunca rendirse

y así es,

pero nunca rendirse

salvo a las condiciones del honor

y el buen sentido!

¡Lo cual es toda una declaración de principios

de la caballerosidad!

¡El honor y el buen sentido!

¡Y el honor

todos y todas

sabemos lo que es,

pero el buen sentido

¿es el sentido común

o no?

¡Pues deber, debería serlo,

pero, más que a este sentido común,

se refiere al buen sentido!

¡Al bueno,

que para las elites aristocráticas

suele ser su sentido

y no tanto el sentido común,

que es más propio del pueblo!

Pero a lo que iba,

tras expresar lo escrito,

es a comentar que a la frase de Churchill

se le puede sacar lustre

si en lugar de en negativo

o si en lugar del nunca,

del nunca rendirse,

la formulamos en positivo

sustituyendo el nunca

por el siempre.

¿Pero siempre qué?

¡Pues qué va a ser!

¡Siempre luchar,

siempre,

siempre,

siempre,

siempre!

¡Siempre luchar!

¡Pero luchar por qué!

¡Pues por qué va a ser!

¡Luchar por la justicia

y la verdad

y el bien común!

¿No?