Vincent Van Gogh y el que quería ser

En una de sus “Cartas a Theo”,

que para quien no lo sepa

era el hermano de Vincent Van Gogh

que le pagaba a este

su vida de artista

y pintor

ya que como artista

y pintor

no hubiera podido vivir malviviendo

o no hubiera podido malvivir viviendo

en tanto que lo que nos cuenta la historia

es que Vincent Van Gogh no vendió ni un solo cuadro en vida,

como decía en una de sus “Cartas a Theo”

escribió Vincent Van Gogh lo siguiente:

“Todavía estoy muy lejos,

de ser lo que quiero ser”.

¡Y se refería,

claro está,

a ser el pintor

que quería ser!

¡Pero la frasecilla se las trae

porque siempre estamos muy lejos de ser

el que queremos ser

o lo que queremos ser

debido a que lo que queremos ser

o el que queremos ser

no lo somos

o no es lo que somos!

¡Lo que queremos

o el que queremos ser

no lo somos

o no es lo que somos!

¡O,

mejor dicho,

lo que queremos ser

o el que queremos ser

lo somos en potencia

y no en acto!

¡En potencia

y no en acto!

¡Y,

más aún,

porque en caso de llegar a ser lo que queremos ser

o el que queremos ser

querremos ser otro

o lo otro

y estaremos,

como no puede ser de otra manera,

muy lejos de ser ese otro

o eso otro

que queremos ser!

¡Y es verdad que se puede estar

más lejos

o más cerca

del que queremos ser

o de lo que queremos ser,

pero ya se esté más lejos

o ya se esté más cerca,

el caso es,

como ya lo he expresado,

que el que queremos ser

o lo que queremos ser

no lo somos

porque si lo fuéramos

no querríamos serlo

o no querríamos ser lo que ya somos!

¡Y casi siempre

este querer ser el que no somos

o lo que no somos

nos impide disfrutar de quien somos

o de lo que somos!

¡Y esto es lo mismo que le pasó a Van Gogh,

es decir,

que ese todavía estoy muy lejos,

de ser lo que quiero ser,

le impidió a Van Gogh ver el que ya era

o lo que ya era!

¡Y no es tanto que quisiera ser un pintor de éxito

cuanto que quería ser un determinado tipo de pintor

y pintar de una determinada manera!

¡Y por esto digo

que ese todavía estoy muy lejos,

de ser lo que quiero ser,

le impidió ver el que ya era

o lo que ya era!

¡Y,

evidentemente,

hay un Van Gogh joven

y uno viejo

y uno más cuerdo

y uno más trastornado,

etcétera,

pero el Van Gogh que ha pasado a la historia

no es sólo el que quería ser y no era

o lo que quería ser y no era,

aunque ser lo llegó a ser

o aunque serlo llegó a serlo,

sino el que no quería ser y era

o lo que no quería ser y era,

aunque más tarde fuera otro,

como el que había sido y dejó de ser

o lo que había sido y dejó de ser,

aunque de algún modo lo siguió siendo!

¡Y es que ser somos

o lo que somos es

algo del que fuimos

o de lo que fuimos

y algo también del que queremos ser

o de lo que queremos ser

y casi todo del que somos

o de lo que somos!

¡Y en tanto que sólo se vive el presente

o el aquí y ahora

hay que vivir siendo el que somos

o lo que somos

más que siendo el que hemos sido

o lo que hemos sido

y más que siendo el que queremos ser

o lo que queremos ser,

aunque lo que el día de mañana

cuando seamos un recuerdo seremos

sea la suma del que fuimos

o de lo que fuimos

y del que éramos

o de lo que éramos

y de lo que llegamos a ser

o de lo que llegamos a ser!

¿No?