Emil Cioran, el tiempo y la muerte

El aforístico pensador

Emil Cioran

dejó escrito lo siguiente:

“Mi misión consiste

en matar el tiempo

y la de éste

es matarme a mí.

Entre asesinos

nos llevamos de perlas”.

¡Y no estoy de acuerdo,

en primer lugar,

porque matar el tiempo

es ocupar el tiempo

con una actividad

cuyo fin es evitar el aburrimiento

y,

en mi opinión,

no se trata solamente

de hacer algo para no aburrirse

en tanto que no aburrirse

no implica necesariamente divertirse!

¡Luego,

para estar de acuerdo con Cioran

ese matar el tiempo

tendría que conllevar

no tanto el evitar no aburrirse,

sino el lograr divertirse!

¡Puesto que las obras

y las acciones

más que para evitar que no pase algo

las deberíamos de hacer para que lo que queramos que pase

pase!

¡Y eso si es matar el tiempo

porque si no el tiempo nos mata de aburrimiento!

¡O dicho de otro modo,

para que el tiempo no nos mate de aburrimiento

tenemos que vivir de hacer algo divertido

que nos encante y guste sobremanera!

¡Y,

en segundo lugar,

no estoy de acuerdo

porque la misión del tiempo

no es matar a nadie,

ni que nadie viva!

¡Es más,

es gracias al tiempo

que podemos vivir,

aunque con el paso del tiempo

llegue la causa que nos mata,

que no suele ser la edad,

sino alguna enfermedad

que con el transcurrir de los años

se desarrolla en nuestro cuerpo

o en nuestra alma

o en uno y otra a la vez!

¡Luego ni el ser humano

ni el tiempo

son asesinos de nada!

¡Y si el tiempo

y los seres humanos

nos llevamos bien

o no nos llevamos mal

es porque tenemos conciencia

de que somos hijos del tiempo

o seres que disponen

de un determinado tiempo de vida

sin saber nunca exactamente cuánto!

¡Y gracias a la vida que es así

porque si supiéramos el tiempo que vamos a vivir

no disfrutaríamos ni del tiempo

ni de la vida

ya que el tiempo de vida,

al no ser un misterio,

sería una muerte anunciada

con fecha y hora

y eso no es vivir

o no es vida,

sino que es malvivir

o es mala vida!

¿No os parece?