Ni mi carne ni mis huesos

Cuando muera,

y mi muerte está al caer

y a la vuelta de la esquina,

no quiero que a los gusanos

de mis enemigos de aquí

les quede ni un gramo

de mi carne,

ni quiero que a los perros

de mis enemigos de allí

les quede ni uno sólo

de mis huesos.

¡Así que me quemen muerto

y a ver si se mueren de hambre

quienes me han hecho vivir

de sus dentelladas en dentelladas

y de sus mordiscos en mordiscos!

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