Las estrellas y el amor

En la novela corta

“El principito”

del escritor y aviador francés

Antoine de Saint Exupéry,

que por cierto

es el libro escrito en francés

más leído

y más traducido

y traducido

lo ha sido a 250 lenguas

y dialectos,

y que por cierto

también es uno de los libros

más vendidos

de todos los tiempos

llegando a alcanzar

los 140 millones de ejemplares

vendidos en todo el mundo,

y que por cierto

aunque está considerado

como un libro para niños

trata temas más bien para adultos,

siendo estos

y su mundo,

no obstante,

objeto de las críticas del autor,

sobre todo,

por la forma que tienen las personas mayores

de ver las cosas

o de ver la vida en general,

y que por cierto

no solamente es un cuento poético

hecho a base de palabras

por su autor,

sino que este mismo

lo ilustró con acuarelas propias,

en este libro,

“El principito”

como digo

se leen frases

tales las dos que vamos a ver a continuación

y que tienen que ver con las estrellas

y el amor.

Y la primera de ellas es la siguiente:

“Es posible que las estrellas brillen

con la finalidad de que cada quién

encuentre la suya”.

Lo cual,

y conste que no he leído el libro,

pero que conste también

que lo voy a leer

en cuanto se me presenten

el momento

y el lugar adecuados,

lo cual como digo

lo interpreto como una metáfora

del amor.

Del amor

que solamente lo puede encontrar

quien mire

y vea las cosas con el corazón.

Pero también se podría entender el amor

en el sentido de encontrar no a la persona amada

fuera de uno mismo,

sino en uno mismo,

de forma que la persona amada

y la amante sean la misma persona.

O dicho de otro modo,

que las estrellas brillan dentro de cada persona.

Y es aquí adonde quería llegar

porque así como para ver las estrellas

estas tienen que brillar

sobre la oscuridad nocturna

de un fondo espacial negro,

siendo esta,

principalmente,

la razón

de que las podamos ver

de noche

y no de día,

igualmente las personas

para ver el brillo de su luz

necesitan que esta brille

sobre el fondo negro

de sus oscuridades.

¡Por eso cuando estamos a oscuras

vemos la luz

y por eso cuando vemos la luz

vemos las oscuridades!

¿O no es así?

¡Para mí, lo es!

Y sea como sea,

la segunda cita de “El principito”

dice lo siguiente:

“Cuando muera

quiero ser una estrella.

Sólo las personas

que aman de verdad

son como estrellas,

y su luz

sigue brillando sobre nosotros

después de que se hayan ido.

Enséñame a vivir

para que pueda ser

una estrella…”.

¡Y es una gran verdad

porque quienes nos aman

nos dejan el amor

y su aroma en nosotros

en forma de recuerdo

como si el mismo

fuera la luz de una estrella

que mientras la recordemos

y la miremos con los ojos

del órgano latiente

va a seguir viva

de alguna manera

en nuestro corazón!

¡Pero no solamente

las personas que aman

son como estrellas,

sino que las personas

que se aman a sí mismas

también son como estrellas!

¡Y lo son

porque cuando vemos

a alguien que se ama de verdad

nos está iluminando ese amarse a uno mismo

que es fundamental

para alcanzar la felicidad propia!

¿O no es así?

¡Para mí, lo es!

Y como lo es,

es por lo que en “El principito”

se pueden leer citas como las que siguen.

Citas todas ellas que hablan

de la importancia del amor,

pero del amor hacia uno mismo,

que es el tema que hemos escogido

para la poesía de hoy,

aunque otro día hablaremos del amor

a otras personas.

Pero esto otro día,

porque hoy estamos hablando del amor propio

y como decía en “El principito”

se puede leer que:

“Por mucho que quieras a alguien,

quiérete a ti el doble”.

¡Y no sé si el doble,

pero tanto o más que a la persona amada

se tiene que amar a sí mismo

quien la ama!

¡Y no solamente se trata de quererse más

que de querer a la otra persona más,

sino que antes de querer a la otra persona,

uno mismo o una misma

se tienen que a sí mismos querer!

¡Otra cosa es si para querernos a nosotros mismos

tenemos que querer antes o no al resto del mundo!

¡Pero entonces sería como la pescadilla

que se muerde la cola

porque para querer habría que quererse

y para quererse habría que querer!

¡Lo cual sería,

y quizás el amor sea así,

un circulo vicioso!

Pero de lo que no cabe dudar

es de la importancia de amarse,

porque si no te amas

y te dejan de amar, ¿qué?

En cambio si te amas,

da igual que te amen

o que no,

bueno no da igual,

pero siempre te quedará

tu amor propio.

¿O no es así?

¡Para mí, lo es!

Y quizás por esto en “El principito”

se pueden leer otras frases,

que dan vueltas en torno al amarse a uno mismo,

como la siguiente:

“Enamórate mucho de ti,

para que sepas lo que vales,

para que entiendas que eres

una joya,

un tesoro

y una maravilla

y sobre todo,

para que no vuelvas a aceptar

menos amor

del que te mereces”.

¡Y no le quito ni una coma,

pero si le voy a corregir,

aunque puede que se deba

a un error de traducción,

al “autor”

porque enamorarte

no te puedes enamorar de ti mismo

o de ti misma

y es que el verbo enamorar

hace referencia

al hecho de excitar en alguien

la pasión del amor

o a prendarse de amor

de alguien.

Es decir,

que podemos enamorar a alguien

o enamorarnos de alguien,

pero no podemos enamorarnos

de nosotros mismos.

Y es que lo correcto

sería decir

no enamórate mucho de ti,

sino ámate mucho a ti mismo

o a ti misma.

¿O no es verdad?

¡Para mí, lo es!

Y destaco la importancia del amarse a uno mismo

y el no aceptar menos amor del que te mereces.

¡Y es que cuando te amas,

ya sea mucho

o ya sea poco,

sólo deberías aceptar que te amen

si por lo menos te aman

tanto como te amas!

¡Por lo menos

tanto como te amas!

Porque para que te amen menos,

mejor amarse uno a sí mismo

y que no te amen.

¿O no es verdad?

¡Para mí, lo es!

Pero sigamos

porque en “El principito”

también se puede leer que:

“Quiero empezar de nuevo,

pero conmigo.

Darme todo el amor posible,

arreglar las cosas que me duelen.

Olvidar lo que se intentó

y no se pudo

y dejar ir todo lo negativo

y enfocarme en lo positivo.

Aprender a ser estable,

cerrar ciclos

y ser feliz”.

¡Un libro para niños, eh?

¡Pero si parece que me está hablando mi psiquiatra

o una psicóloga!

¡Y es que ahí está otra vez

“el querer empezar de nuevo,

pero conmigo

y el darme todo el amor posible”!

¡Darme todo el amor posible

y no que me lo den!

¡Y el no enfocarse en lo negativo,

sino en lo positivo

y el ser estable

y el cerrar ciclos

y el ser feliz!

¡Aspectos todos ellos

que son vitales

no sólo para ser feliz,

sino que son consustanciales

al amarse sanamente uno a sí mismo!

¡Y es que es más fácil que uno mismo

ame a la persona que es

o que se ame a sí mismo

si dicha persona

o si ese sí mismo

no se centra en lo negativo,

sino en lo positivo

y si es estable

y sabe cerrar ciclos

y si es feliz!

¿O no es así?

¡Para mí, lo es!

Pero sigamos con la siguiente cita

de “El principito”

que ahonda en la idea que estamos tratando

y que dice así:

“Lo más bonito en la vida

es sentirte orgulloso de quien eres,

creer en ti,

verte al espejo

y amarte,

saber que has podido con todo

y que podrás siempre,

el amor propio

es una de las cosas más importantes,

porque nunca dejarás

que alguien te haga creer

que vales menos”.

¡Un libro para niños, eh?

¡Y ahí está otra vez

ese verte al espejo

y amarte!

¡Y es que ese amarte es vital

para ser feliz!

¡Como vital lo es

tanto para amarse

como para ser feliz

el sentirse orgulloso de uno mismo

y el creer en sí mismo

y el saber que siempre has podido con todo

y que siempre podrás

y el que no te hagan creer

que vales menos!

¡Porque con todo ello

es fácil amarse,

pero sin ello

cuán difícil es!

¡Cuán difícil es!

¿O no es así?

¡Para mí, lo es!

Y acabamos la poesía

con la siguiente cita de “El principito”

que dice así:

“Aprendí que la persona que llega

es la persona correcta.

Porque nadie aparece en tu vida

por casualidad.

Algunos llegan para enseñarte a amar,

y otros para que aprendas a amarte”.

¡Y,

aparte de que parece una de las cuatro leyes hindúes

de la espiritualidad,

diría que puede ser así

como que no tiene porqué serlo!

¡Y me explico!

¡Puede que sea otra persona

que llega a nuestra vida

quien nos enseñe

y con quien aprendamos

a amarnos,

pero no tiene porqué ser otra persona

quien nos lo enseñe

o de quien lo aprendamos

y es que a tal enseñanza

y a tal aprendizaje

podemos llegar por nosotros mismos

y sin la necesidad de esa otra persona!

¡Lo que no quita

para que al igual que podemos aprender

a amarnos por nosotros mismos

lo podamos aprender gracias a otra persona!

¡Y, por otro lado,

no solamente podemos aprender

a amarnos por nuestra cuenta

y no solamente lo podemos aprender

a costa o gracias a otra persona,

sino que nosotros mismos

podemos enseñar al resto del mundo

a amarse!

¡Pero para enseñar a los demás

a que se amen

primero tenemos que saber amarnos

porque si no,

qué es lo que vamos a enseñar!

¡Y es que no se puede enseñar

lo que no se sabe!

¿O no es así?

¡Para mí, lo es!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s