Filosofando sobre la vida y sobre la muerte

Vamos a hablar un poco

de la vida

y de la muerte

y vamos a empezar con una idea

del escritor,

columnista,

dramaturgo

y guionista de cine egipcio,

Naguib Mahfuz,

quien en 1988

recibió el premio Nobel de Literatura

y por cuya dilatada obra literaria estuvo condenado a muerte

por los extremistas radicales musulmanes,

a más de padecer algún atentado,

que es la siguiente:

“El miedo no evita la muerte.

El miedo evita la vida”.

¡Y no se puede decir

ni más alto,

ni más claro,

porque es una verdad de las de verdad!

¡Y una verdad que es toda una enseñanza

para poner en práctica en la vida!

¡Y es que temer a la muerte

no va a impedir que el día menos pensado

la muerte se nos presente,

pero temer a la vida

va a posibilitar que todos los días de nuestra vida

la vida se nos ausente!

¡En tanto que al igual que la muerte pone fin a la vida

el miedo nos mata en vida

y acaba con la vida del viviente!

¡Con lo que la conclusión

no puede ser otra

que la de no temer

ni a la muerte

ni a la vida!

¡A la muerte porque es inevitable!

¡Y a la vida porque es evitable!

¡Y por ponerle solamente un pero

al escritor egipcio le diría que,

a más del miedo,

hay otras emociones

y sentimientos

y pensamientos

y comportamientos

que acaban con nuestra vida en vida

o que nos autodestruyen!

¿O no es verdad?

Dicho lo cual,

viene al caso de perlas la siguiente idea

de Mark Twain

que dice lo siguiente:

“No le temo a la muerte.

Había estado muerto

miles de millones de años antes de nacer,

y no sufrí la menor inconveniencia por ello”.

¡Y aunque no hay que temer a la muerte,

ni a la vida,

el argumento que emplea Mark Twain

no es muy convincente!

¡En primer lugar,

porque antes de nacer

no hay nadie que pueda afirmar si estamos muertos o vivos

o muertos y vivos

como no hay nadie que tras morir

pueda afirmar si seguimos muertos o vivos

o muertos y vivos!

¿O no es verdad?

¡Pero en segundo lugar,

suponiendo que Mark Twain,

como el resto de seres humanos,

antes de nacer

estuvo muerto,

cómo estando muerto va a sufrir inconveniencia alguna!

¡Y es que los muertos entre otras muchas cosas

no pueden sentir nada!

¿O no es verdad?

Dicho lo cual,

el argumento que yo emplearía

para no temer ni a la muerte

ni a la vida

es el mismo que emplea Platón

para explicar la inmortalidad del alma

cuando dice que si de no ser

pasamos a ser al nacer

y si de ser

pasamos a no ser al morir

por qué no vamos a pasar tras morir

de no ser

a ser nuevamente

si eso mismo,

pasar de no ser a ser,

ya lo hicimos una vez al nacer.

Y el mismo argumento

lo he aplicado a los conceptos de energía y materia

en alguna que otra poesía

diciendo que si de ser energía

pasamos a ser también materia al nacer

y si de ser materia

perdemos la materia al morir

para pasar a ser energía

porque no vamos a pasar tras morir

de ser energía

a ser nuevamente también materia

si eso mismo ya lo hicimos una vez al nacer.

¿O no es verdad?

Pero el mismo argumento se puede aplicar

con los conceptos de muerte y vida

y es que si de la muerte

pasamos a la vida al nacer

y si de la vida

pasamos a la muerte al morir

porqué no vamos a pasar tras morir

nuevamente de la muerte a la vida

si eso mismo ya lo hicimos una vez al nacer.

¿O no es verdad?

¡Lo es

y como lo es

no hay nada que temer!

¡Ni a la muerte!

¡Ni a la vida!

Dicho lo cual,

veamos qué nos cuenta

Epicuro de Samos en la siguiente cita:

“La muerte es una quimera;

porque mientras yo existo,

no existe la muerte;

y cuando existe la muerte,

ya no existo yo”.

Y la misma idea que Epicuro,

pero siglos después,

la expresó

por medio de una paráfrasis

Antonio Machado cuando apuntó que:

“La muerte es algo que no debemos temer porque,

mientras somos,

la muerte no es,

y cuando la muerte es,

nosotros no somos”.

¡Y tengo para mí que no es verdad del todo!

¡Porque la muerte no es una quimera

como apunta Epicuro de Samos,

es decir,

no es algo que se propone a la imaginación

como posible o verdadero

no siéndolo,

sino que la muerte es una verdad

y una realidad de la que no cabe dudar!

¡Y es que mientras uno existe

normalmente la muerte no está en acto presente,

pero si lo está en potencia!

¡Y es mientras uno existe

que la muerte pasa de estar en potencia

a estar en acto!

¿O no es verdad?

¿Pero qué ocurre a la inversa?

Mientras la muerte existe en potencia

uno existe en acto

y cuando la muerte existe en acto

uno existe en potencia.

¿O no es verdad?

Y si de existir en potencia

pasamos a existir en acto al nacer

y si de existir en acto

pasamos a existir en potencia al morir

por qué no vamos a pasar nuevamente de existir en potencia

a existir en acto

si eso mismo ya lo hicimos una vez al nacer.

¿O no es verdad?

¡Lo es

y como lo es

no hay nada que temer!

¡Ni a la muerte!

¡Ni a la vida!

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