Vincent Van Gogh y lo estelar

Si el otro día

en una poesía titulada

“Van Gogh y las estrellas”

decíamos que Vincent Van Gogh

había dicho por escrito que:

“Dicen que cada átomo en nuestro cuerpo

fue alguna vez parte de una estrella,

tal vez no me voy,

tal vez me voy a casa”,

hoy vamos a profundizar un poco en este tema

por medio de dos pensamientos escritos suyos.

Y el primero de ellos dice así:

“Confieso que no sé por qué,

pero mirar las estrellas

siempre me hace soñar”.

¡Y es que quién no ha soñado alguna vez

al mirar las estrellas brillantes

sobre el fondo negro del espacio universal!

¡Quién no!

¡Quién!

¡Quién!

¡Ahora bien,

se trata de un soñar

no dormidos,

sino despiertos

en tanto que ante la inmensidad

y quizás infinitud del Universo

uno se siente tan pequeño

que es por medio de la imaginación

y de los sueños

como atenuamos ese sentimiento de pequeñez

y volamos

no con nuestra minúscula materia corporal,

sino con la grandeza de nuestra espiritualidad anímica!

¡Ya que la Tierra

puede ser una prisión para nuestro cuerpo,

pero el Universo es un cielo libre

para que vuele nuestra alada alma!

Dicho lo cual,

dice Van Gogh en otro escrito que:

“Sé claramente consciente

de las estrellas

y del infinito de las alturas.

Entonces,

la vida parece casi encantada

después de todo”.

¡Y ahí está la clave de este tema

porque el vernos como una mota de polvo estelar

entre el insondable y polvoriento espacio estelado

nos hace sentirnos tan

y tan

y tan pequeños

que no solamente tenemos que soñar

y que imaginar otras realidades soñadas

y ensoñadas,

sino que tenemos que pensar racionalmente

y llegar a la conclusión

de que quizás como dice Van Gogh,

quizás al morir volvamos a la casa de la que venimos,

que no es otra que la cuna de las estrellas!

Y más aún

porque tras pensar

se trata como bien dice Vincent

de tomar conciencia de las estrellas

y de la infinitud de las alturas.

¿Por qué?

¡Pues porque una obra tan inmensa

y quizás infinita como el Universo

no surge de la nada

y es casi imposible

que no tenga todo un sentido oculto

a nuestra vista,

a más de tener escondida

a nuestras miradas

la mano de un Ser Creador!

¡Y es esto de lo que hay que tomar conciencia

contemplando con los ojos abiertos de par en par

como los búhos

el espacio

y el tiempo

y la materia

y la energía

espacial!

¡Y,

en mi opinión,

por tal razón apunta Vincent

que “entonces,

la vida parece casi encantada

después de todo”.

¡Casi!

¡Casi!

¡Casi porque no sabemos a ciencia cierta!

¡No sabemos!

¡No!

¡No!

¿Y qué es ese después de todo?

¡Pues,

a mi parecer,

no puede ser si no que,

tras la desilusión

y desencantamiento de la existencia que supone

que la ciencia nos diga

que nacemos

y que vivimos

y que morimos

y que se acaba el cuento al morir,

ese contemplar las estrellas

y la infinitud de las alturas

nos tiene que hacer soñar

con el volver a casa

que señalaba Van Gogh!

¡Y es en eso en lo que hay que soñar

al mirar las estrellas!

¡Y es que los sueños

hay que soñarlos

o para que se nos hagan realidad

o para hacerlos realidad!

¿Y quién sabe?

¿Quién sabe?

¿Quién?

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