Verso a verso con Emil Cioran

El filósofo pesimista rumano,

aunque la mayor parte de su vida

la vivió en París

y que pasó de escribir en rumano

a hacerlo en francés

y de quien se puede decir

que perdió muy joven

la alegría de vivir

y que consideraba su vida un accidente

y que su nacimiento no debía de haberse dado

y que no le veía sentido a la existencia

y que vivió la soledad hasta el extremo

y que sentía atracción por temas como la muerte,

el suicidio

y el sufrimiento y el tormento

y a quien le fascinaban los filósofos

y escritores y demás

que van directos

a la catástrofe

o esos, si vale el ejemplo, casos de personas

de las que como dice Bukowski:

“A veces uno sabe que se va a estrellar

y acelera”

o quienes si no se han derrumbado,

han estado a punto de hacerlo,

en definitiva,

el gran aforístico Emil Cioran,

para quien escribir

era la única manera de hacer la vida soportable

o llevadera,

aunque al mismo tiempo odiaba escribir

y mucho más publicar lo escrito,

en fin,

el gran “enemigo” de la vida

y que sin embargo

con su vivaz escritura

nos la hace tan amigable,

Emil Cioran,

como digo,

escribió cosas como la siguiente:

“La sabiduría disimula las heridas;

nos enseña a sangrar a escondidas”.

¡Y así es!

Pensad si no

en qué momentos lloramos

en público,

que son la minoría,

y en cuáles en privado,

que son la mayoría.

Y voy a decir dos cosas.

La primera,

es que si algo disimula la sabiduría

es precisamente la propia sabiduría.

¡Y es que cuántas veces el sabio

se hace pasar por ignorante

o prefiere,

si me explico,

las sombras para sus luces

a las luces para sus sombras!

¡Y a la inversa!

¡Cuántas veces el ignorante

intenta sin lograrlo hacerse pasar por sabio!

Y la segunda,

es que la sabiduría

no solamente disimula las heridas,

sino también las curas o alegrías

y por esta razón nos enseña

a sonreír y a reír a escondidas.

¡Y a la inversa!

Porque la ignorancia gusta de ostentar

y de mostrar la alegría en público

y es como si el ignorante

no fuera feliz si los otros

no le ven feliz.

A diferencia del sabio

que es más feliz a solas y a escondidas

que a la vista de la gente.

Y para ir acabando voy a traer a colación

otra cita de Emil Cioran

en la que dice lo siguiente:

“Hay que tener un temple excepcional

para dejarse devorar por el dolor

en silencio”.

¡Temple y como ya hemos visto

sabiduría!

¡Y es que temple y sabiduría

hacen falta para dolerse en silencio

o diría que en soledad!

¡Aunque también creo que temple

y sabiduría

son necesarias para dejarse devorar

a la vista de todo el mundo

y en su compañía!

¿O no lo veis así?

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