Un cadáver y un ataúd

Siempre me ha dicho

un ser querido y amado

que un hombre sin dinero

es un cadáver ambulante.

Y si se entiende lo que quiere decir,

tiene razón,

pero más razón tiene

quien piensa

que un hombre sin corazón

y sin la posibilidad de amar

ni de ser amado

no solamente es un cadáver a secas,

sino que es un ataúd enterrado

bajo la tierra negra

mojada por sus lágrimas cristalinas

y sin latidos.

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