La tristeza y Dostoyevski

No sé si lo sabes,

pero cuidado con provocar

una tristeza profunda en otras personas

y cuidado con que te provoquen otras personas

una tristeza profunda.

Y es que una tristeza profunda

puede romper los tendones del corazón

de un ser humano

y que el mismo muera por dicho motivo.

¡Así que cuantas menos tristezas demos y nos den

y más alegrías demos y nos den

mejor que mejor

para la salud de nuestro corazón

y hasta para nuestra vida!

Y al hilo de ello voy a poner dos citas

del gran Fiodor Dostoyevski

y la primera de ellas dice que:

“El dolor y el sufrimiento

son siempre inevitables

para una gran inteligencia

y un corazón profundo.

Las personas realmente grandes,

creo,

tienen una gran tristeza en la tierra”.

¡Y estoy de acuerdo con este pensamiento de Dostoyevski

porque quien tiene gran inteligencia

y un corazón profundo

o una gran cabeza y razón

y un gran corazón y sentimiento

en el fondo comprende la injusticia, inhumanidad

y antinaturalidad del mundo

y esa comprensión unido al sentimiento de dolor

y de tristeza que le provoca

tanto la explotación del hombre por el hombre

como la explotación de la naturaleza

hasta el punto de matar a seres humanos

y de acabar con el planeta

a una persona con esas facultades y sensibilidad

especiales no le pueden hacer sino causar

tristeza,

dolor

y sufrimiento,

a más de otras emociones negativas!

Y la segunda cita de Dostoyevski dice lo siguiente:

“¿Para qué vivir,

siempre atormentado,

por tristes pensamientos?

Lo único que se consigue con ello es enfermar del corazón.

¡A los malos pensamientos

los engendra la tristeza,

y ellos a su vez,

engendran sólo tristeza;

el que es feliz no piensa en nada”.

¡Y qué grande eres Dostoyevski!

¡Qué grande!

¡Y qué bien comprendes el alma humana!

¡Qué bien!

Pero, por poner un pero diría

que no sólo los tristes pensamientos enferman al corazón,

sino que los tristes sentimientos también lo enferman.

Y por otro lado,

cierto es que la tristeza engendra tristes pensamientos,

pero tan cierto es como que la misma también engendra

tristes sentimientos.

¡Tristes pensamientos

y tristes sentimientos

que son al fin y al cabo

quienes enferman al corazón!

¡Así que cuanto menos tristes pensamientos y sentimientos

y más alegres pensamientos y sentimientos

mejor que mejor

para la salud de nuestro corazón

y hasta para nuestra vida!

¡Y no sólo para la salud de nuestro corazón,

sino también para la salud de nuestra cabeza!

¡De nuestro corazón!

¡Y de nuestra cabeza!