El decálogo del poeta maldito por Alberto Tovar

El decálogo del poeta maldito

o los diez mandamientos del mismo

del escritor Alberto Tovar

empiezan con el primer artículo que dice lo siguiente:

1. Amarás a quien tu lógica te diga que no debes amar.

¿Y pregunto por qué a quien tu lógica te diga?

¿Y por qué a quien te diga que no ames?

Y es que podía haber dicho amaras

a quien tu lógica te diga  que ames.

O dicho de otro modo,

amarás a quien tu corazón te diga que debes amar.

Y es que un poeta maldito prima el corazón y el sentimiento

sobre la cabeza y la razón

porque prefiere ser sentimental

que racional.

Y por ser sentimental no le importa ser irracional.

¡Y es que qué un poeta maldito

puede perder la cabeza y la razón,

pero nunca el corazón y el sentimiento!

2. Fumarás, beberás, tendrás cualquier otro vicio que distraiga tu mente.

Y no estoy de acuerdo en que un poeta maldito,

aunque suelan serlo,

deba ser vicioso por naturaleza.

Y menos para distraer solamente la mente,

porque también quieren distraer el corazón.

Pero lo que sí creo

es que bien por la experimentación o las vivencias

o bien por la meditación o la contemplación

tiene que lograr un estado alterado de la conciencia

o una conciencia conscientemente inconsciente

o inconscientemente consciente,

si se entiende,

y un pensamiento contrario

al pensamiento políticamente correcto

o que lo cuestione y lo ponga en duda

y un sentimiento trágico de la vida

y cómico de la muerte.

3. Recordarás para sentirte vivo, mientras mueres en el proceso.

Y tampoco estoy de acuerdo

porque se puede sentir vivo

tanto recordando lo que quiere recordar

como olvidando lo que quiere olvidar.

Y es que se podría decir incluso lo contrario:

que olvidarás para sentirte muerto,

mientras vives en el proceso.

Porque un poeta maldito puede querer morir o suicidarse

o no ver la muerte ni el suicidio como un drama,

sino como una vía de escape del dolor que causa la vida.

Ya que es como si les doliese la vida

y la muerte acabara con el dolor.

O como si el escribir sobre la muerte

fuese una muerte literaria que les aliviase

del peso doloroso de la vida real.

4. Llorarás por los mínimos detalles de la vida y sonreirás ante grandes tragedias.

Lo cual suele ser muy propio de los poetas malditos.

Y es que es como si trataran

de matar la vida o de desvivir la vida

y de avivar la muerte o de revivir la muerte.

O dicho de otro modo,

de mortalizar la vida

y de inmortalizar la muerte.

Ya que la vida muere

y la muerte vive.

5. Mentirás siempre que sea necesario y serás sincero cuando sea innecesario.

Idea con la que no estoy de acuerdo

porque un poeta maldito si algo es,

es auténtico y original y sincero en vida hasta la muerte.

Y es que llamará a las cosas por su nombre

aunque hagan daño a los oídos

y dirá la verdad aunque duela

de la forma más cruda posible.

6. Te gustará la poesía, la música clásica y el blues.

Lo cual es de una simpleza supina.

Porque a los poetas malditos les llama la atención

cualesquiera de las artes que transformen la realidad

o que le den la vuelta al orden normal de las cosas

para imponer un caos ordenado

o una anarquía caótica.

Y no solamente les gusta la poesía,

la música clásica o el blues

porque eso

le puede gustar a cualquier poeta bendito como maldito.

Pero la poesía que les gusta a los poetas malditos

trata temas como la vida y la muerte,

la salud y la enfermedad,

la cordura y la locura,

lo normal y lo extraño

el amor bisexual y el sexo orgiástico

Dios y el cielo y Satanás y el infierno,

la humanidad y la inhumanidad o deshumanización

y cosas por el estilo.

Y en cuanto a la música prefieren la música triste,

por ejemplo el Adagio de Albinioni,

que la música alegre,

o cualquier vals de Strauss.

Y el blues es un género de poetas malditos como no,

pero de serlo es de poetas modernos.

7. Mirarás a los ojos fijamente hasta que piensen que estás demente. Quizás lo estés.

Y miraran como no a los ojos

en función de lo que les apetezca

porque ni tienen que pensar

que están dementes ni estarlo para ser poetas malditos,

eso sí,

tienen que hacer locuras pero más que por estar o no locos,

porque les atraen las mismas.

Y es que la cordura y la normalidad

les recuerda a las masas y al rebaño,

mientras que la locura y lo anormal

les recuerda más al sujeto dueño de sí mismo

y no a un pastor del rebaño

porque un poeta maldito tiene un toque anarquista,

en el sentido de que ni quiere mandar sobre los demás,

ni quiere ser mandado por los mismos,

sino que quiere mandar sobre sí

y obedecer a nadie más que a sí mismo.

8. Te rebelarás ante cualquier norma o reglamento. Incluyendo estas.

Y evidentemente un poeta maldito está en contra de la ley

y el orden y los aparatos de control, propaganda,

manipulación y ordeno y mando del gobierno.

Y es que su norma es no seguir más que sus propias normas

y saltarse todas las normas,

a veces hasta las suyas.

Porque un poeta maldito no está integrado en la sociedad,

sino que está más bien excluido y marginado

y no está reconocido como buen escritor aunque lo sea

y lo debiera estar y lo estará tras su muerte.

En tanto que un poeta maldito es un escritor del montón

y desconocido

muchas veces en vida

y es un escritor genial y archiconocido tras su muerte.

Ya que es como si en vida como escritores

estuvieran muertos

y como si tras su muerte como escritores

estuvieran requetevivos.

9. Volverás a cumplirlas porque eres un maldito.

Y puede que cumpla unas normas que se ha saltado

como que no

o como que cree otras completamente nuevas

y diferentes a las anteriores.

Y es que un poeta maldito no tiene normas

más que el hecho de que él mismo

es la norma de sí mismo

y la contranorma del resto del mundo.

10. Habrás leído esto hasta el final y estarás sonriendo. Estarás enfermo.

Y por supuesto que lo habrá leído

porque con los poetas malditos uno no sabe

si son mejores escritores que lectores

o a la inversa o igualmente buenos en ambas artes.

Ya que al poeta maldito le gusta escribir,

pero no escribir por escribir,

sino escribir de lo que sabe y ha leído

y lo ha pensado y repensado

y puesto en duda metódica y criticado a cara de perroç

y a vida o muerte.

Y quizás se ría hasta llorar de risa

o quizás llore hasta reír de llanto.

Y en una sociedad enferma ni el poeta maldito

ni nadie puede estar sano.

O dicho de otra manera, está enfermizamente sano

o sanamente enfermo.

Y es que les va la mala vida.

¿O la mala vida es la buena vida para él y para ellos?

¡Lo es!

¡La mala es la buena!

¡Y la buena es la mala!