Bukowski y los ojos tristes

Charles Bukowski

o la máquina humana de escribir

poesías malditas

en su libro “Pulp”

pone en boca de dicho personaje

la siguiente frase:

“Yo tenía los ojos tristes

y nadie me quería,

excepto yo mismo”.

Y evidentemente

se pueden tener los ojos tristes

porque nadie te quiera

aparte de uno a sí mismo.

Pero también podía haber escrito Bukowski

la siguiente oración

y no hubiese sido menos verdadera:

Yo tenía los ojos tristes

y todo el mundo me quería,

excepto yo mismo.

Y es que se puede estar igual de triste

porque solamente te quieras tú mismo

que porque solamente te quiera el resto del mundo.

Y es que el ideal es quererse

y que te quieran,

pero si del dicho al hecho va un trecho,

de lo ideal a lo real va otro tal.