Abriéndome el corazón en canal

Llegará un día,

un triste y lamentable día

en que a pesar de luchar

como un guerrero espartano

contra tu enfermedad mortal

día tras día

y sin perder la sonrisa de tus labios

a más de seguir dándonos lecciones de vida

como lo has hecho a lo largo de toda la tuya

tu maldito mal mortal te hará morder el polvo de la derrota

y será el fin de tus días en este mundo.

¡Y qué día más horroroso

y nublado y gris y ennegrecido como los tormentosos

viviremos tras conocer la tristísima nueva!

¡Un día de los de olvidar

que aunque no sea de los de recordar con gusto

recordaremos siempre

porque ni querremos

ni podremos olvidarlo!

¡Cómo!

¡Y es que cómo vamos a olvidar el día de tu muerte,

si sería tanto como olvidar todos los días de tu vida!

¡No lo olvidaremos no,

lo recordaremos año tras año

y muchos días durante los años

o yendo al cementerio a ponerte unas flores

o a leerte entre el silencio del camposanto

unas poesías hechas con el corazón en lágrimas

o a hablar contigo con la seguridad

de que estés donde estés

nos estarás escuchando

con la misma atención con que lo hacías

cuando estabas vivo!

¡Y es que eres y serás siempre una persona amable

y amadora a más no poder!

¡Una persona de las que se quedan grabadas en el alma

y no sólo por ser nosotros sangre de tu sangre,

sino por tener un corazón con latidos estelares!

¡Un corazón

al que a veces hicimos daño,

pero un daño sin querer

y sin malicia

y completamente inmerecido!

¡Y es que tú,

no sé si habrá cielo o no,

pero desde luego si lo hay,

te lo has ganado con creces

y si no lo hay,

nos has ganado el corazón para todas nuestras vidas!

¡Vidas en las que te echaremos en falta

y de menos

y te extrañaremos

y es que nos encantaría contarte entre nosotros

con tu cara de buena gente

y de mejor persona!

¡Y es que qué bueno has sido y eres con nosotros!

¡Qué bueno has sido y eres!

¡Bueno hasta el infinito!

¡Porque tanto como nos has querido

no sé si te habremos querido,

pero es que tampoco sé si te habremos querido

tan bien como nos has querido!

¡Bien en lo bueno y en lo malo!

¡Y en lo malo más aún

porque aunque tenías tus arrebatos,

se te pasaban como pasan las nubes grises por el cielo

para dejar paso a la brillantez bondadosa de tu corazón!

¡Y es que qué padre has sido y eres!

¡Qué padre!

¡El mejor no sé,

pero que no te cambiaba por ninguno de este mundo

lo tengo claro como el agua de mis lágrimas!

¡De mis lágrimas!

¡De mis lágrimas que se están convirtiendo en poesía

ahora mismo!

¡Lágrimas que llevo mucho tiempo ya derramando

cuando me pongo en lo peor

y cuando veo que latido a latido

te vas yendo poco a poco

como se van las cosas que valen de verdad!

¡Poco a poco

y sin hacer ruido,

pero tocando una música que llega hasta el alma

y hasta al mismísimo corazón!

¡Y es que es la música de tu ser despidiéndose

mirada a mirada

y palabra a palabra

y beso a beso

y cariño a cariño

y amor a amor!

¡Un amor que tiene todo el valor del universo

y todo el valor de una vida

dedicada a los tuyos

con quienes has formado

una familia de verdad!

¡Y es que qué bien lo has hecho,

mejor imposible diría,

y cuánto bien nos has hecho!

¡Qué bien!

¡Y cuánto bien!

¡Como bien dentro de tu mal se te ve!

¡Y es que las ganas de vivir que tienes

no las vas a perder nunca

porque estás relleno de una vitalidad contagiosa!

¡Tanto que sé que la voy y la vamos a necesitar!

¡Porque cuando mueras cómo no me voy a querer morir!

¡Y cómo no nos vamos a querer morir!

¡A morir de pura pena

al sentir como se ha apagado tu luz en la vida

y como se enciende tu llama

en el centro de nuestro corazón!

¡Que Dios quiera

o que la vida quiera

que sea lo más tarde posible

o a más tardar!

¡Que Dios quiera

o que la vida quiera

tanto como nos quieres

y te queremos

y nos queremos!

¡Tanto!