A la muerte

Escuchando

los latidos de mi corazón

he escuchado los latidos

de la pleamar y de la bajamar

de una mar muerta.

Y oliendo

mi piel, mi carne y mis tejidos

en descomposición

he olido el cadáver putrefacto

de un animal muerto.

Y gustando

el sabor de mi sangre

anémica y gangrenosa

he gustado el sabor

de la sangre desangrándose

hasta la muerte.

Y tocando con las palmas de mis manos

los órganos vitales

de mi cuerpo

he tocado

la muerte corpórea.

Y viendo

a mi ser en persona

muerto en vida

he visto viva a la muerte.