Un diálogo con Amador Céspedes

Un escritor llamado Amador Céspedes

que publica sus textos y poemas

en alguno de los grupos de literatura

a los que estoy suscrito

y que escribe francamente bien,

aunque no estoy seguro,

pero creo que no tiene ningún libro publicado.

Hecho que,

en mi opinión,

el tener un libro en papel en el mercado a la venta

ni hace mejor escritor al escritor

ni mejores escritos a los escritos.

A más de que las formas de publicar

han cambiado con internet

y de que el papel al final son árboles

y desde un punto de vista ecologista,

aunque un libro en papel como un periódico, etc.,

son otra cosa

y tienen un algo especial,

no conlleva que el autor

sea mejor que un escritor que no ha publicado en papel

ni que sus escritos en papel sean mejores

que los publicados en la red,

por ejemplo.

Dicho lo cual,

Amador Céspedes,

tenga o no un libro publicado,

publica muchísimo o todos los días

en algún grupo que he citado

y en mi opinión es un muy buen escritor.

Dicho lo cual,

paso a presentaros el texto sobre el que voy a reflexionar

y a escribir esta poesía.

Y dice así:

“La muerte no existe,

simplemente es la ausencia de materia

sobre el espacio y el tiempo”.

Versos a los que lo único que añadiría

es la energía a la materia

y dejaría el texto tal que así:

La muerte no existe,

simplemente es la ausencia de la materia

y de la energía

sobre el espacio y el tiempo.

Y si eso es la muerte,

la vida entonces es lo contrario,

es decir,

la vida existe,

simplemente es la presencia de la materia

y de la energía

sobre el espacio y el tiempo.

Pero el texto me va a servir

para volver a tratar cómo demuestra Platón

qué puede haber otra vida después de la muerte

con argumentos racionales

y no en base a la fe como el cristianismo.

Luego voy a trasladar ese argumento de Platón,

como ya he hecho en alguna poesía anteriormente,

a los conceptos de materia y de energía

y luego a los de espacio y del tiempo.

Así que empiezo por Platón que,

y escribo de memoria,

viene a decir que si de no ser antes de nacer

pasamos a ser al nacer

y del ser pasamos al no ser al morir,

se pregunta Platón por qué después de morir

o de pasar del ser al no ser

no vamos a poder pasar del no ser al ser

si ya lo hicimos una vez antes al nacer,

ya que al nacer pasamos de no ser a ser.

Y si de Platón pasamos a Einstein

se puede deducir de su pensamiento lo siguiente.

Según Einstein, la energía no puede ser creada

ni destruida,

sólo puede ser convertida de una forma a otra.

De lo que se deduce que una cantidad de materia

equivale a otra de energía y viceversa,

por lo que se puede convertir una en otra.

Luego digo yo que si antes de nacer somos energía

y al nacer la energía que somos se transforma en materia

y al morir la materia que somos se transforma en energía,

me pregunto yo por qué después de morir

o de transformar nuestra materia en energía

no vamos a poder transformar nuestra energía en materia

si ya lo hicimos una vez antes a la hora de nacer

que transformamos nuestra energía en materia.

Hasta aquí no he dicho nada nuevo sobre este tema

que ya lo he tratado en alguna que otra poesía,

pero el texto de Amador Céspedes me ha dado qué pensar

y es que si el espacio que somos antes de nacer

se transforma en tiempo de vida al nacer

y el tiempo de vida se transforma en espacio al morir

me pregunto yo por qué no vamos a transformar

el espacio que somos al morir en tiempo de vida

si al nacer ya transformamos el espacio que éramos

en tiempo de vida.

¿O no son todos los argumentos empleados,

tanto los del ser como del no ser

como los de la materia y de la energía

como los del espacio y del tiempo,

posibles

y una idea racional que puede demostrar

que así como se puede pasar de la no vida

a la vida al nacer

y de la vida a la no vida al morir

me pregunto yo por qué no vamos a pasar

de la no vida a la vida tras morir

si ya pasamos una vez antes de la no vida a la vida

a la hora de nacer.

Pues yo lo creo posible

y son argumentos científicos

que me dan una esperanza racional

en que puede haber vida tras la muerte.