Bukowski y el sexo

Acabo de leer un breve texto

del poeta maldito

entre los poetas malditos

Charles Bukowski

que no se si se refiere

a su segunda esposa

Linda Lee

o a una relación de Bukowski

con Linda King

que duró,

creo recordar,

que unos cinco años

y que acabó

tanto o más que como el rosario de la aurora

con Linda King

tirando por la ventana

la máquina de escribir

de Bukowski

y algunos libros.

¡Casi nada!

¡O casi todo!

¡Porque tanto la máquina de escribir

como los libros

son de las cosas más sagradas

para un escritor,

dicho de otra manera!

¡Y es que lo más sagrado es el proceso mismo

de escritura

o el escribir

y el producto de la escritura

o del escribir

que son los poemas

o las novelas

o los cuentos

y demás textos!

¡Y hasta hay un escrito en que Bukowski

se queja de que una mujer

le ha quitado unos poemas

de los que no tiene copia alguna!

¡Y no tengo la cita a mano,

pero le duele en el alma!

¡Casi como si le hubieran arrancado la misma

o como si le hubieran arrancado el corazón

o como si le hubieran quitado

un poco

o un mucho,

según se mire,

de su vida!

Dicho lo cual,

la cita dice lo siguiente:

“Linda me miró y me dijo:

‘No puedes ser romántico

y pervertido

al mismo tiempo’

Yo le dije,

sutilmente:

‘Cuando quieras

te hago un poema oral’”.

¡Respuesta que es una genialidad

al alcance de pocos genios!

Y es que

¡un poema oral!

¡Un poema oral!

¡Genial!

¡De genio genio!

¡Genial!

¡Un poema oral!

Pero casualidades de la vida

he dado en la red de redes

con otra frase

que guarda relación

con lo dicho por Bukowski

o con el poema oral,

pero que desconozco

quien sea su autor

o su autora.

Y la frase dice así:

“El sexo escrito es bueno…,

pero el oral es mejor…”.

Dicho lo cual,

la expresión de Bukowski

de poema oral

juega con la ambigüedad

porque un poeta

puede escribir y recitar un poema oral,

pero también puede hacer

un poema oral que sea sexual.

¡O hacer un acto sexual,

llamando al pan, pan y al sexo, sexo!

¡Y en ese doble sentido

radica,

en mi humilde opinión,

que la expresión sea genial!

¡Genial!

¡De genio genio!

¡Un poema oral!

¡Un poema oral!

¡Genial!

¡De genio genio!

¡Genial!

¡Un poema oral!

¡Un poema oral!

Y dicho esto,

para acabar,

no sé a vosotros,

pero yo no sé qué me gusta más:

si el sexo escrito

y el escribir sobre el sexo

o sobre cualquier otro tema

o si me gusta más

el sexo oral

o el poema oral

como le llama

el genio genio

de Charles Bukowski.