Contradiciendo a Charles Bukowski

He dado

casi como por casualidad

con una frase de Charles Bukowski

de las que te hacen pensar

en el tipo de mala vida

que,

por desgracia

o porque se la buscó él solito,

tuvo que vivir,

pero con la cual

así y todo

pienso que era feliz

y es que esa era

precisamente la vida

que le gustaba

y que quiso

en determinados momentos

de su pobre vida:

la marginal,

la de los bajos fondos,

las prostitutas,

el alcohol,

los cigarrillos,

la comida basura

y todas las demás cosas

por el estilo.

Y es que la frase,

que con su permiso poetizo,

dice literalmente:

“Encuentra

lo que amas

y deja

que te mate”.

Y es que la vida que llevaba

le llevaba a la muerte.

Muerte para la que decía estar preparado

y muerte que no temía

porque estaba seguro

de que le llegaría

a su debido tiempo.

¡Pero no pienso darle la razón!

En primer lugar,

porque lo que encuentres

ya lo ames

o lo odies

y ya te mate

o no

el caso

es que vamos a morir.

¡Vamos a morir!

¡Pero después de vivir!

¡Después de vivir!

Ahora bien,

lo que se ama

debe ser algo bueno

y lo que se odia

algo malo.

Por ejemplo,

aunque creas que amas

las drogas,

en el fondo las odias

y te van a acabar matando.

Ya sea el alcohol,

el tabaco

o las drogas ilegales

lo que te mate.

Pero la dependencia

a estas sustancias

o cualquier otra dependencia

es algo que no se puede amar

porque es como amar la esclavitud.

¡Lo cual es un contrasentido!

Porque la dependencia

y la esclavitud

se odian,

pero no se aman,

aunque como en toda regla

puede haber excepciones,

pero excepciones

a la regla.

Y es que lo que se ama

es la independencia

y la libertad.

¡Luego,

Bukowski,

para hablar correctamente

debería de haber dicho

o bien

encuentra

lo que odias

y deja

que te mate

o bien

encuentra

lo que amas

y deja

que te avive!

¿O no es así,

a pesar de que todos vamos a morir,

ya amemos

o ya odiemos?

Y diría más

porque no sólo

se tienen que odiar

la dependencia

y la esclavitud

y amar

la independencia

y la libertad,

sino que se tiene que odiar

lo que te mata

o te enferma

y se tiene que amar

lo que te da vida

o te mantiene sano.

¿O no es así?

¡Ya lo creo que sí!

¡Ya lo creo que sí!