Bukowski, la vejez y la niñez

En el grupo Poetas

y Filósofos malditos

he dado con una frase

de mi amigo poeta maldito

que no malvado

y maldecido

que no malévolo

Charles Bukowski

que tras darle a mi antojo

la hechura

de la poesía libre

queda tal que así:

“El problema

es que buscamos a alguien

con quien envejecer juntos,

mientras que el secreto

es encontrar a alguien

con quien seguir siendo niños”.

¡Y cuanta,

cuanta

razón tiene!

¡Cuanta!

¡Cuanta!

¡Toda y más!

¡Y es que si ese es el problema,

la solución

es encontrar a alguien

con quien envejecer juntos

sin dejar de ser niños!

¡Así de simple

y así de complicado!

¡Así de simple

y así de complicado!

¡Pero el caso

es que nos han acostumbrado a pensar

y a creer

que sólo se puede envejecer

y que no se puede rejuvenecer!

¡Y esta es la gran mentira!

¡Porque la verdad

es que lo que tendría que envejecer

es el cuerpo

y lo que tendría que rejuvenecer

es el alma!

¡Y esto es a todas luces

más que posible!

¿O no conocéis a personas mayores

con los cuerpos envejecidos

por el paso de los años

y las almas rejuvenecidas

por el tiempo detenido

en una edad más juvenil?

¡Y a la inversa!

¿O no conocéis a personas jóvenes

con los cuerpos rejuvenecidos

por el tiempo detenido

y las almas envejecidas

por el paso de los años?

¡Y la paradoja

o la contradicción,

si lo preferís,

radica

en que cuando somos jóvenes

queremos ser mayores

y cuando somos mayores

queremos ser jóvenes!

¡Mayores de alma

en cuerpos de jóvenes

y jóvenes de alma

en cuerpos de mayores!

¿O no es así en la vida

y no sólo lo parece?

¡Lo parece

y lo es!

¡Y no sólo lo parece

y lo es,

sino que cuando somos jóvenes

nos estamos haciendo mayores

y quienes sabemos el secreto

del que habla Bukowski

cuando somos mayores

nos estamos haciendo jóvenes!

¡Y lo peor

no es hacerse mayor de cuerpo

y mayor de alma,

ni joven de cuerpo

y joven de alma

porque esto es lo más común,

sino que lo peor

es hacerse mayor de alma

y joven de cuerpo

y lo mejor es hacerse mayor de cuerpo

y joven de alma!

¿O no es así en la vida

y no sólo lo parece?

¡Lo parece

y lo es!