Archivos Mensuales: marzo 2021

Bukowski y los poetas malditos

En unas breves palabras

de Charles Bukowski,

que se está convirtiendo

sin haberle leído ningún libro,

pero habiéndole degustado miles de fragmentos

o de citas

o de versos sueltos,

en uno de mis poetas malditos

o no

favoritos,

dice este

poniéndolas a mi gusto

en verso libre

lo siguiente

sobre su vida:

“Me encuentro bien

entre marginados

porque soy un marginado.

No me gustan las leyes,

ni morales,

ni religiones

o reglas.

No me gusta ser moldeado

por la sociedad”.

¡Y queriéndolo

o no

está dando algunas de las notas

que caracterizan a los llamados

más bien poetas malditos

que poetisas malditas.

Aunque haberlas,

haylas.

¡Ya lo creo que sí!

¡Ya lo creo!

¡Pero este es otro cantar

para otra poesía!

Mas a lo que iba es a que está retratando

lo que es ser un poeta maldito

o dando pinceladas

del mismo

y de él mismo.

Así,

empieza diciendo que es un marginado,

o sea,

dicho de una persona

o de un grupo

que no está integrada

o integrado en la sociedad.

Y se podría discutir

larga y tendidamente

en si uno tiene que poner

todo de su parte

y más

para integrarse en la sociedad

o si es más bien la sociedad

la que tiene que poner

todo de su parte

y más

para integrar a sus miembros.

Pero el caso es que dice

que se encuentra bien entre marginados

porque es un marginado.

¡Y cada cual es libre,

o debería serlo,

de ser lo que quiera ser,

pero habría que ver

si Bukowski era un marginado

porque se encontraba bien

entre marginados

o por si había sido marginado

o por ambas cosas a la vez,

es decir,

porque se encontraba bien

entre marginados

y porque había sido marginado.

Y yo me inclino a pensar

por esto último:

porque se encontraba bien,

pero también porque no le quedaba más remedio

porque también fue marginado

por la sociedad

llamada de bien

que lo suele hacer bien mal,

todo sea dicho de paso.

Pero una cosa al menos

sí que la tengo clara

y es que entre ser un marginado

o ser un marginador

prefiero ser un marginado

porque el marginado

está libre de culpa

y es inocente,

pero el marginador

no está libre de la culpabilidad

y no es un inocente,

sino lo contrario,

es el culpable.

Luego me referiré a otro aspecto

de esta cuestión,

tan discutida

entre otras disciplinas

en la filosofía,

en torno a la relación del hombre

y de la sociedad

y de la influencia de aquel

sobre esta

o a la inversa,

pero por ahora sigo

con las notas que dan forma

a lo que es ser un poeta maldito.

Así dice:

“…No me gustan las leyes,

ni morales,

ni religiones

o reglas.

No me gusta ser moldeado

por la sociedad”.

¡No le gustan las leyes,

precisamente cuando son las leyes

o las reglas

las que regulan

la vida en sociedad

y es que a Bukowski

le gustaba más

o las,

y lo voy a entrecomillas,

“malas compañías”

o las compañías

no sé si decir

antisociales

o asociales

o ambas cosas

a la vez

porque el antisocial

es quien es contrario

u opuesto

a la sociedad

o al orden social

y asocial

es quien no se integra

o vincula al cuerpo social.

Y es que Bukowski

y sus compañías,

las voy a dejar así a secas

y sin calificarlas

por ser más neutral

en buenas

o malas,

eran tanto unos antisociales

o unos contrarios a la sociedad

y unos no integrados

en el cuerpo social

o en la llamada sociedad

que a veces no es tal

o está mal llamada sociedad

porque en demasiadas ocasiones

no se trata de una agrupación

de individuos

con el fin de cumplir

mediante la mutua cooperación

todos o alguno de los fines de la vida.

Y es que nuestras sociedades capitalistas

se basan mucho más que en la mutua cooperación

en la mutua competencia.

Porque el capitalismo

es un sálveme yo,

aunque se ahogue el resto del mundo.

Y por otro lado,

los fines de la vida que se dice

que se tratan de cumplir

mediante la cooperación

quedarán muy bonitos sobre el papel,

pero a la hora de la verdad

en las sociedades capitalistas

no solamente no se trata

de buscar el logro de los fines

o de los bienes comunes

o públicos

o sociales

de la vida,

sino que se trata más bien

de lograr

los fines individuales y egoístas

y privados

y particulares

de la misma.

No los de todos y todas,

sino los de cada cual.

Por otro lado,

aparte de las leyes,

no le gustan las morales,

cuando la moral

es precisamente

la ciencia

que trata

del bien en general

y de las acciones humanas

en orden a su bondad

o a su malicia.

¡Y no me extraña

que no le gusten las morales

y sobre todo la moral occidental

del mundo americano

en el que vivía

basado en la moral cristiana!

Y se podría hablar de Nietzsche

y su libro

“Más allá del bien y del mal”,

pero me voy a limitar a decir

dos cosas

nada más.

Una,

quién

o quiénes dicen

o deciden

lo que está bien

y lo que está mal.

¿La mayoría pobre?

¿O la minoría rica?

Yo creo que la minoría rica

y ello es evidente

porque la clase dominante,

ya lo decía Marx,

impone la ideología dominante,

que es precisamente

la que siendo la ideología de la clase dominante

consigue hacerse pasar como una ideología

que conviene a la clase dominada.

¡Lo cual es una mentira más grande

que todos los dioses

y diosas juntas!

Y dos,

se puede hacer el bien

sin necesidad

de un Dios

y de un demonio

y esto es muy nietzscheano

a su vez.

Porque para hacer el bien,

ya desde Platón

y quizás antes,

basta con conocer

lo que está bien

y lo que está mal.

Y es que se hace el bien por conocimiento

y el mal por desconocimiento

o mejor dicho,

por ignorancia.

Y relacionado

con que no le gustan las morales

está que no le gusten las religiones

ni las reglas

porque qué otra cosa

si no morales

y reglas

o mandamientos

imponen las religiones,

aparte de los premios

y castigos.

Y es que los poetas malditos

no quieren que les impongan creer

en falsos dioses,

sino que quieren creer

en sí mismos

y guiarse

no por las reglas religiosas,

sino por las propias reglas.

¡Porque las religiones

son controladoras

y el opio del pueblo

en palabras de Marx

y alienadoras

y enajenantes

y dominadoras

y esclavistas

y todo lo contrario

a que sea uno mismo

quien tenga el autocontrol

y el dominio de sí mismo

y a revolucionarias

y a libertades

y a libertadoras

y a independencia,

etcétera!

¡Porque las religiones

ponen a Dios

sobre el hombre,

cuando las ideologías

más revolucionarias

como la comunista

o la anarquista

o bien ponen al hombre

sobre Dios

y al hombre como creador de Dios

y no a la inversa

como la comunista

o bien niegan toda autoridad

desde Dios hasta el Rey y el Amo

pasando por la Patria

como la anarquista!

¡Y se podría hablar del superhombre

tan nietzscheano también!

¡Pero otro día

porque la poesía ya va para larga

y quiero acabar hablando,

como dije,

del tema tan filosófico

de la relación

entre el hombre

y la sociedad!

Y es que Bukowski

acaba diciendo que:

“…No me gusta ser moldeado

por la sociedad”.

Y con esto doy entrada al tema

de debate filosófico

entre la corriente de Jean-Jacques Rousseau

y la corriente de Thomas Hobbes.

Es decir,

¿es el hombre bueno por naturaleza

y la sociedad quien lo vuelve malo

como creía Rousseau,

sobretodo,

entre otros?

¿O es el hombre malo por naturaleza

y para evitar la guerra del todos contra todos

del estado natural

hace falta un Leviatán

o un Estado,

o en definitiva un orden jurídico

y policial-militar

y político

y económico

y mediático

y religioso

y demás,

para controlar

y poner orden en la sociedad

o hacerla viable

al pasar del estado natural

al estado social

gracias

al Estado?

¿Y bien?

¿Qué pensáis?

¡Porque yo soy seguidor de Rousseau!

O en último

o primer término,

según se mire,

creo como Émile Durkheim,

uno de los fundadores de la sociología

junto a Auguste Comte

y Karl Marx

y Max Weber,

entre otros,

creo como decía en Émile Durkheim

para quien el ser humano que acaba de nacer

no es ni bueno

ni malo

por naturaleza,

sino que por naturaleza

es un ser asocial

y es precisamente

la socialización

o la educación

quien al ser no social

que acaba de nacer,

como decía,

palabra más

o palabra menos,

convierte en un ser social.

¡Y de todo lo dicho hasta aquí

podría venir o entenderse

eso que dice Bukowski

de no querer ser moldeado

por la sociedad!

Lo cual es algo

utópico

a no ser que uno

se convierta

en un ermitaño

y viva en soledad

como el monje

que profesa

la vida solitaria

o uno se convierta

en un anacoreta,

que es la persona

que vive en lugar solitario

entregada enteramente

a la contemplación

y la penitencia.

Pero para eso

o te vas a una isla desierta

o a vivir solitariamente

o en pequeños grupos

como por la Amazonía

algunos clanes humanos

o por el África algunas tribus minúsculas.

¡Y es que no ser moldeado

por la sociedad es,

a día de hoy,

si no imposible,

casi imposible!

¡Y por ello

en lugar de aspirar

a no ser moldeado

por la sociedad

hay que aspirar

a ser moldeado

lo menos posible por ella

y lo más posible por uno mismo!

¡Y por otro lado,

en lugar de aspirar

a no ser moldeado

por la sociedad

hay que aspirar a moldear

la sociedad!

¿Porque qué otra cosa

que la revolución

es precisamente moldear la sociedad

de acuerdo

a los sueños

que se quieren hacer realidad

con la nueva

y buena sociedad?

¡Y para ello,

para lograr la nueva sociedad

o el hombre nuevo

del que hablaba

el Che Guevara

la educación

es de vital importancia!

¡Y es que la educación

tiene que convertir

a los educandos

en personas libres

e iguales

y justas

y pacíficas

y críticas

y pensadoras por sí mismas,

entre otras muchas cosas,

pero sobre todo

tiene que hacer del alumnado

personas preparadas,

no ya para la vida moderna

como tanto se dice,

sino personas nuevas

y buenas

para la nueva

y buena sociedad!

¡Y es que la educación

tiene que ser acorde con la revolución

o revolucionaria!

¡Anda que no lo dijeron claro Evaristo

y la Polla Records

en la canción

titulada Salve

cuando cantaban eso de:

“Hay que estar majareto

para hablar de amor de Dios

y al mismo tiempo

en sus escuelas

preparar los cuadros de mando

de la represión fascista.

¿Cómo se puede ser

tan fariseo?”.

O también en su canción

titulada “Ellos dicen mierda”

cuando canturreaban

eso de:

“La moral prohíbe

que nadie proteste.

Ellos dicen mierda,

nosotros amén,

amén, amén,

amén,

a menudo llueve”.

¡Pues eso!

¡Que revolución

o contrarrevolución!

¿Y tú

en qué lado de la barricada estás?

¿En qué lado?

¿En qué lado?

Desarmando a Julio Cortázar

En el grupo

de Poetas

y Filósofos malditos

acabo de leer

nada más

y nada menos

que una frase

de Julio Cortázar

que llevada a mi terreno

de la poesía libre

queda de la siguiente manera:

“Soy terriblemente feliz

en mi infierno”.

¡Y no le voy a decir yo

que no pueda ser feliz

en el infierno,

pero pasándolas canutas

ser feliz

es un poco raro

y de ignorantes!

¡Porque si hubiera dicho

soy terriblemente infeliz

en mi infierno,

le entendería de todas

todas

porque en el infierno

o en el mundo de los males

no se puede ser feliz,

sino infeliz!

Pero supongamos,

solamente supongamos,

que tiene razón.

¿Qué ocurriría a la inversa de lo que dice?

¡Pues que tendría que decir que

soy terriblemente infeliz

en mi cielo!

¡Lo cual es un contrasentido

y va contra la razón

porque ser infeliz

en el mundo del bien

que es el cielo

es tan de ignorante

como ser feliz

en el mundo del mal

que es el infierno!

Dicho lo cual,

voy a poner a su verso

bocarriba

o bocabajo,

si me entiende lo que quiero decir

con ello.

Y así voy a expresar lo siguiente.

Soy terriblemente infernal

en mi felicidad.

¡Lo cual es del género poco inteligente

porque anda que ser terriblemente infernal

en la felicidad!

¡Porque tenía que haber dicho que

soy terriblemente celestial

en mi felicidad!

¡Y es que si no se puede menos

que ser feliz en el cielo,

no se puede menos

que ser celestial en la felicidad!

¡En tanto es de cajón

que sea así

y de lógica pura!

¡Ya que si hubiera dicho que

soy terriblemente infernal

en mi infelicidad,

le entendería a las mil maravillas!

¡Y es que si no se puede menos

que ser infeliz en el infierno,

no se puede menos

que ser infernal en la infelicidad!

¡En tanto es de cajón

que sea así

y de lógica pura!

¿O no lo veis así?

Cuestionando a Pablo Neruda

No me preguntéis

de qué club poético

o de qué página literaria

he sacado el siguiente

texto

del poeta chileno

Pablo Neruda

porque no tengo ni idea

ni lo recuerdo,

pero tras pasarlo de su prosa

a mi poesía libre

queda de la siguiente manera:

“De la vida

no quiero mucho.

Quiero apenas saber

que intenté

todo lo que quise,

tuve

todo lo que pude,

amé

todo lo que valía la pena

y perdí

apenas lo que nunca fue mío”.

¡Y está bien,

pero le pondría algún pero

porque en lugar

de intentar

todo lo que quiso

debería de haber dicho

intentar

todo lo que podía.

Y es que querer no es poder,

pero poder es más fácil que sea

queriendo!

¡Y en cuanto a lo de amó

todo lo que valía la pena,

yo creo que hay que amar

sobretodo lo que nos da felicidad

más que lo que vale la pena!

¡Porque lo que vale la pena

es algo útil,

pero la felicidad

es algo necesario!

¡Y en cuanto a lo de perdió

apenas lo que nunca fue suyo

me parece muy egoísta perder

lo que es más del resto del mundo

que de uno!

¡Y es que hubiera estado mejor

que hubiese dicho

perdí

como gané

apenas lo que siempre fue mío!

¿O no?

Pero

tras estos peros,

le voy a dar la vuelta

a cada uno de sus versos

para ver lo que resulta de ello.

Así diría que

de la vida

no quiero poco,

sino mucho

o incluso todo.

Quiero más que nada saber

que quise

todo lo que intenté,

pude

todo lo que tuve,

valía la pena

todo lo que amé

y siempre fue mío

lo que apenas perdí

como lo que apenas gané.

¡Y es que de la vida

no es que haya que querer poco,

sino que de la vida,

de la vida

hay que querer mucho

y hasta todo,

lo bueno

como lo malo

porque la vida

tiene cosas buenas

y cosas malas

y vivir feliz

es aceptar

tanto las buenas

como las malas!

¡Y en cuanto al quise

todo lo que intenté

qué menos

que querer

aquello que se intenta

porque intentar

lo que no se quiere

no tiene sentido

ni razón de ser!

¡Y en cuanto al pude

todo lo que tuve

viene a significar

que todo lo que tuvo

como pudo tenerlo

es porque se merecía tenerlo!

¡Y en cuanto al valía,

tanto o más que la pena,

la felicidad

todo lo que amé

resulta evidente

que si amamos

es porque nos tiene que valer

para ser más felices!

¡Y en cuanto al

siempre fue mío

lo que apenas perdí

como lo que apenas gané

pues es que las cosas sean

como tienen que ser

porque de uno tiene que ser

tanto lo que pierde

como lo que gana!

¿No os parece?

En torno a un texto de autoría desconocida

Una buena amistad

me ha mandado

una carta

de las de la antigua usanza.

Es decir,

de las de hoja de papel,

bolígrafo,

sobre,

dirección,

remitente

y sello postal.

¡Y me ha hecho mucha ilusión!

¡Al leer sus palabras

y al recapacitar

sobre un texto

que ha añadido

en la misiva

y cuya autoría desconozco,

pero que me ha hecho recapacitar

sobre el bien y el mal!

Y es que el texto

que me permito

componerlo

al estilo de la poesía libre

dice lo siguiente:

“Vales muchísimo,

porque

cuando te rompieron

el corazón,

no buscarte vengarte,

sólo te quedaste ahí,

tratando de entenderlo

y superarlo”.

¡Y qué gran verdad

y qué bien expresada!

¡Y es que a quien le rompan

el corazón

y busque venganza

habría que decirle

que así

jamás podrá juntar

los pedazos rotos

del corazón latiente!

¡Jamás podrá!

¡En la vida!

¡Todo lo contrario!

¡Porque lo único que conseguirá será

en lugar de entenderlo

y de aceptarlo

y de recomponer

su corazón roto,

echar los pedazos del mismo

como si fueran piedras

al fondo de los mares

para no volverlos a encontrar

en la vida

y quedarse el resto de la misma

con el corazón roto

y lleno de odio

y del mal deseo

de la venganza!

¡Venganza

que se lleve a efecto

o no

con sólo desearla

lastima más

al maltrecho corazón!

¡Porque en lugar

de devolverlo a su estado natural

y de hacer hueco

para el amor

lo desnaturaliza

y hace sitio

para el odio!

¡Y es que si el amor

es la cura de todos los males,

el odio

es la enfermedad de todos los bienes!

¡Porque el amor

es un bien en sí mismo

como el odio

es un mal!

¡Y por otro lado,

para superar

la experiencia

tan traumática

que es

el hecho

de que te rompan el corazón,

aparte de no buscar venganza,

como bien dice el texto,

hay que entender

las razones

o las sinrazones

de que te lo hayan roto

para después

de aceptarlas

saber sobrellevar

el hecho tan duro

de tener que vivir

por un tiempo

con un corazón roto

y en proceso de curación

o de recomposición!

¡Pero yo al no buscar venganza,

tratar de entenderlo

y superarlo,

añadiría buscar el perdón

y el no perder,

ya que se ha perdido el amor,

el no perder como digo

la amistad!

¡Porque la venganza

viene de la mano de la enemistad

como el perdón

viene de la mano de la búsqueda de la amistad!

¡Y es que el dejar fuera

del roto corazón

los sentimientos negativos

y las malas emociones

como la venganza

y la enemistad

y demás por el estilo

y el dejar dentro

del roto corazón

los sentimientos positivos

y las buenas emociones

como el perdón

y la amistad

y demás por el estilo

son como soplos

de buenos aires

para el corazón malherido

y hecho añicos!

¡Y una cosa

que se me olvidaba

y que quiero recalcar

es que normalmente

es a la gente buena

y a las personas que aman

a quienes les rompen

el corazón

y son la gente mala

y las personas que odian

quienes se los rompen!

¡Es decir,

que les rompen el corazón

a las almas que valen

para hacer el bien

y lo rompen

los desalmados que no valen

más que para hacer el mal!

¡Para que quede claro!

Dos versos de Acción Poética

Dos versos

de Acción Poética

a los que les falta

el país

o lugar

en el que se ha hecho

la pintada

me han llamado

la atención sobremanera

cuando dicen lo siguiente:

“Soy un poema

que te busca”.

¡Y no sé en qué sentido

entender la palabra poema!

¡Si como algo bueno

o si como algo malo

que te busca!

¡Porque un poema

puede significar

o ser la metáfora

de lo bello

y de lo bien hecho

y de lo bueno

o un poema

puede significar

o ser la metáfora

de lo feo

y de lo malo

y del drama

como cuando decimos

que su cara

era todo un poema!

¡Aunque como soy optimista

voy a pensar

que quien hizo la pintada

lo que quiso decir

es que él

era lo bello

y lo bien hecho

y lo bueno

que le buscaba!

¡El poema,

vamos,

el poema!

¿Pero qué ocurre

si ponemos los dos versos

patas arriba

o patas abajo

y decimos que

soy un te busca

que poema

o poetiza?

¿También es bonito no?

¿Ser un te busca

que poema

o poetiza?

¡Quien te busca

para hacer de ti un poema

o poetizarte!

¡Casi nada!

¡O casi todo!

¿Porque

qué hay más bello

y bueno

y mejor

que quien te busca

para hacer contigo un poema

o algo poético!

¡Casi nada!

¡O casi todo!

Y por acabar,

si te busca,

lo que encuentra en ti

qué va a ser si no

el poema

o la poetización.

¿Qué va a ser si no?

¿Qué?

Contradiciendo a Charles Bukowski

He dado

casi como por casualidad

con una frase de Charles Bukowski

de las que te hacen pensar

en el tipo de mala vida

que,

por desgracia

o porque se la buscó él solito,

tuvo que vivir,

pero con la cual

así y todo

pienso que era feliz

y es que esa era

precisamente la vida

que le gustaba

y que quiso

en determinados momentos

de su pobre vida:

la marginal,

la de los bajos fondos,

las prostitutas,

el alcohol,

los cigarrillos,

la comida basura

y todas las demás cosas

por el estilo.

Y es que la frase,

que con su permiso poetizo,

dice literalmente:

“Encuentra

lo que amas

y deja

que te mate”.

Y es que la vida que llevaba

le llevaba a la muerte.

Muerte para la que decía estar preparado

y muerte que no temía

porque estaba seguro

de que le llegaría

a su debido tiempo.

¡Pero no pienso darle la razón!

En primer lugar,

porque lo que encuentres

ya lo ames

o lo odies

y ya te mate

o no

el caso

es que vamos a morir.

¡Vamos a morir!

¡Pero después de vivir!

¡Después de vivir!

Ahora bien,

lo que se ama

debe ser algo bueno

y lo que se odia

algo malo.

Por ejemplo,

aunque creas que amas

las drogas,

en el fondo las odias

y te van a acabar matando.

Ya sea el alcohol,

el tabaco

o las drogas ilegales

lo que te mate.

Pero la dependencia

a estas sustancias

o cualquier otra dependencia

es algo que no se puede amar

porque es como amar la esclavitud.

¡Lo cual es un contrasentido!

Porque la dependencia

y la esclavitud

se odian,

pero no se aman,

aunque como en toda regla

puede haber excepciones,

pero excepciones

a la regla.

Y es que lo que se ama

es la independencia

y la libertad.

¡Luego,

Bukowski,

para hablar correctamente

debería de haber dicho

o bien

encuentra

lo que odias

y deja

que te mate

o bien

encuentra

lo que amas

y deja

que te avive!

¿O no es así,

a pesar de que todos vamos a morir,

ya amemos

o ya odiemos?

Y diría más

porque no sólo

se tienen que odiar

la dependencia

y la esclavitud

y amar

la independencia

y la libertad,

sino que se tiene que odiar

lo que te mata

o te enferma

y se tiene que amar

lo que te da vida

o te mantiene sano.

¿O no es así?

¡Ya lo creo que sí!

¡Ya lo creo que sí!

Jugueteando con los versos de Julio Cortázar

No he apuntado

en qué club poético

he dado

con los siguientes versos

de Julio Cortázar

que dicen lo siguiente:

“Sólo nosotros sabemos

estar distantemente

juntos”.

Que supongo que querrá decir

que sólo ellos saben

estar en la distancia

juntos.

¡Lo cual no es fácil!

¡Porque las distancias

es más fácil que alejen

a que acerquen!

¡Pero a veces llevan al olvido

y al fin de la relación

como otras veces llevan al recuerdo

y si no al principio de la misma,

sí a su continuación!

¡Y es que en las distancias

a veces uno se da cuenta de que el otro

le sobra

y otras veces,

de que le falta!

¡Las cosas como son!

Pero por el placer

de juguetear con los versos de Cortázar

los voy a decir

alterando el orden de las palabras

y también el significado de lo dicho

de la siguiente forma:

Sólo nosotros sabemos

estar juntamente

distantes.

¡Y es que no es lo mismo

saber estar en la distancia juntos

que saber estar en la junta distantes!

¡Porque una cosa es la contraria de la otra!

¡Y es que aunque se esté juntos

o se esté distantes

toda pareja

necesita así como sus tiempos

y espacios

sus juntas

y distancias!

¡Y es que hay que saber estar

tanto teniendo pareja

como sin ella

bien junto a la otra persona

o con ella

y bien distante de la misma

o sin ella!

¡Las cosas como son!

Pero por el placer

de juguetear con los versos de Cortázar

los voy a decir

a la inversa

de la siguiente manera:

Sólo nosotros sabemos

estar cercanamente

separados.

¡Lo cual es lo contrario

del saber estar distantemente

juntos!

¡Y es que también hay que saber

mantener la separación

estando cerca!

¡Las cosas como son!

Pero por el placer

de juguetear con los versos de Cortázar

con los que ya jugueteé

al decir que:

Sólo nosotros sabemos

estar juntamente

distantes,

ahora los voy a decir

a la inversa

diciendo que:

Sólo nosotros sabemos

estar separadamente

cercanos.

¡Y es que también hay que saber

mantener la cercanía

estando separados!

¡Y por acabar con el juego

solamente diré

que ya se esté

distantemente

juntos

o ya se esté

 juntamente

distantes

o ya se esté

cercanamente

separados

o ya se esté

separadamente

cercanos

la cuestión está en saber estar bien

distantemente

juntos

como juntamente

distantes

como cercanamente

separados

como separadamente

cercanos!

¡O en dos versos!

¡Que hay que saber estar bien juntos como separados

y bien distantes como cercanos!

¿O no os parece

que es tal como lo digo?

Contraatacando a Friedrich Nietzsche

Mi buen amigo de la sabiduría

o mi buen compañero filósofo alemán

Friedrich Nietzsche

tiene una frase

que llevada de la prosa

al verso libre

resulta lo que sigue:

“Quien no dispone

de dos tercios

de su día

para sí mismo,

es esclavo”.

Luego,

¿quien dispone

de dos tercios

de su día

para el otro

o la otra,

es esclavo?

¿Pero qué tipo de esclavitud

es esta que se mide por el tiempo de que se dispone

y no por el trabajo que se realiza

y por el cómo se realiza?

¡Y es que el tiempo

lo puede disponer uno como guste

en su tiempo libre,

pero el tiempo lo tiene que disponer uno

como le guste al otro que suele ser su jefe

o su jefa

en su tiempo de trabajo!

¡Y si uno

sus dos tercios de tiempo libre

que suele disponer

porque el trabajo a jornada completa

es de ocho horas,

o un tercio del día,

los dispone

no para sí mismo,

sino para el otro

no por ello es un esclavo,

sino que es libre

porque libremente

dispone de ese modo de su tiempo libre!

¡Y es que uno no es esclavo cuando

no dispone

de dos tercios

de su día

para sí mismo,

sino

cuando es otro quien dispone

del mismo

durante un tercio de su día!

¡Y es que somos esclavos

en el tiempo de trabajo

y “libres”

en el tiempo libre!

¡Esclavos en el tiempo de trabajo

porque es otro

y no nosotros

quien dispone de nuestro tiempo

y persona a su antojo durante el mismo!

¡“Libres” en el tiempo libre

porque es uno mismo

y no el otro

quien dispone de su tiempo libre

y de su persona a su antojo durante el mismo!

¿Claro, no?

¡Pues eso!

¡Que Marx tenía razón

cuando al trabajo

le llamaba la esclavitud asalariada!

¡O lo que es lo mismo,

la esclavitud remunerada

o la esclavitud pagada

a mal precio

comúnmente

bajo el sistema capitalista!

¡Porque la ganancia

en forma de capital

se la lleva el capitalista

y no el proletario!

¡Y porque el trabajo

en forma de tiempo de trabajo

lo realiza el trabajador

y no el capitalista!

¡Y es que el capitalista no es trabajador!

¡Y el trabajador no es capitalista!

O con otras palabras

que vienen al pelo del tema.

¡El capitalista es el esclavista que paga el salario

y el trabajador es el esclavo que por su tiempo de trabajo

recibe el salario del esclavista!

¡Y es que es tiempo de trabajo,

o mejor dicho,

esclavitud

a cambio

de un salario!

¡Si no quién iba ir a trabajar,

a no ser que fuera

en algo vocacional

y no obligacional!

¡Pues eso!

¡Que poco pan y nos la dan con “mucho queso”!

¡Por trabajar duro!

¡Y para no tener ni un duro!

¡Que poco pan y nos la dan con “mucho queso”!

¡Y es que hay tanto chorizo!

¡Tanto chorizo capitalista!

¡Que así no va!

¡Así de mal!

¡En peor!

Meditando con Mahatma Gandhi

Acabo de leer una frase

del gran líder

de la independencia india

y referente mundial

de la no violencia

Mahatma Gandhi

que acomodada

a la forma de la poesía libre

queda de la siguiente manera:

“Siempre es mejor

perder con la verdad

que ganar con la mentira”.

¡Y así es!

¡Pero también siempre es mejor

ganar con la verdad

que perder con la mentira!

Ahora bien,

qué se pierde con la verdad

y qué se gana con la mentira.

¡Y a la inversa!

Qué se gana con la verdad

y qué se pierde con la mentira.

Pues se puede ganar y se puede perder en diferentes áreas,

desde la política a la economía

pasando por la paz y por la guerra.

Pero

qué se pierde con la verdad

y qué se gana con la mentira

o qué se gana con la verdad

y qué se pierde con la mentira.

Porque con la mentira

se puede ganar una batalla,

pero se debe perder la guerra.

¡Y a la inversa!

Con la paz

se debe ganar la guerra,

pero se puede perder una batalla.

¡Y es que la victoria con la mentira

es provisional

así como la derrota con la verdad

también es provisional!

¡Y a la inversa!

¡Porque la derrota con la mentira

es definitiva

así como la victoria con la verdad

también es definitiva!

¡Y es que con la mentira

no se derrota definitivamente a la verdad,

pero con la verdad

sí se derrota definitivamente a la mentira!

¡Y a la inversa!

¡Porque con la mentira

no se vence definitivamente a la verdad,

pero con la verdad

sí se vence definitivamente a la mentira!

¡Y es que la mentira

es una derrota en sí misma

como la verdad

es una victoria en sí misma!

¡Así de claro!

¡Como el agua!

De llorar

En el pasado lloraba

cuando me ponía a pensar

en que se moría un ser querido.

En el presente estoy llorando

como nunca

cuando me pongo a pensar

es que se está muriendo un ser querido.

Y en el futuro,

si no me muero yo antes,

lloraré

como en la vida he llorado

porque se habrá muerto un ser querido.

¡Y lo peor de todo

no es que ya he llorado mucho,

sino que voy a tener que llorar

todo y más!

¡Todo y más!