Archivos Mensuales: febrero 2021

Diálogo con Lawrence Ferlinghetti

En el club Simplemente Bukowski

he dado con un texto

de un autor desconocido para mí

que hace referencia a Charles Bukowski

y que trata sobre la escritura

y al cual le voy a dar

la composición

de la poesía libre.

¡Veamos lo que dice el texto!

“Si vas a ser un escritor

debes sentarte

y escribir por la mañana,

y seguir así todo el día,

todos los días.

A Charles Bukowski,

no le importaba

lo borracho que estuviera

la noche anterior

o la resaca que tuviera,

a la mañana siguiente

estaba en su máquina de escribir.

Todas las mañanas.

Hasta en las vacaciones también.

Tenía una botella de whisky

con la que despertaba

y creía que así

era como se convertía

la gente en escritor:

escribiendo.

`Cuando no estabas escribiendo,

no eras escritor´ decía”.

Y lo primero que tengo que decir

es que según tengo entendido,

pero puede que esté equivocado,

Bukowski escribía de noche.

Y acompañado del alcohol,

por lo menos.

Lo segundo que diría

es que es verdad,

pero no toda la verdad,

lo que dice el autor

cuando apunta que:

“Si vas a ser un escritor

debes sentarte

y escribir por la mañana,

y seguir así todo el día,

todos los días”.

¡Y es que escribir todo el día

y todos los días

es una de las formas para llegar a ser escritor!

¡Pero otra forma puede ser escribir toda la noche

y todas las noches!

¡O escribir medio día

y media noche

y todos los medios días

y todas las medias noches!

¡O ya siendo un escritor obsesivo compulsivo

como lo fui yo un par de años,

al menos,

escribir noche y día

o día y noche

hasta llegar a que en mi informe psiquiátrico pusiera:

actividad literaria hasta el punto

de la alteración del sueño.

¡Pero esto,

gracias a mi psiquiatra,

es una historia del pasado!

¡Del pasado!

Por otro lado,

también estoy de acuerdo

en que si hay que escribir todos los días,

también hay que hacerlo en vacaciones.

Y es que en vacaciones

también es un buen momento

para escribir.

Y para escribir más relajado

y más descansado

y más despierto.

¡En mi caso,

siempre me llevo el portátil

cuando voy de vacaciones!

¡Siempre!

¡Y es que ser escritor es eso:

escribir

y leer lo escrito

y corregir lo mal escrito

o mejorable

y seguir escribiendo!

Y en este sentido,

estoy de acuerdo con el autor

cuando dice que:

“creía que así

era como se convertía

la gente en escritor:

escribiendo.

`Cuando no estabas escribiendo,

no eras escritor´ decía”.

Y ya digo,

de acuerdo en que escribiendo

es como te haces escritor,

pero estoy en desacuerdo

en que cuando no estás escribiendo

no eres escritor.

¡Porque el escritor

es escritor

escriba

o no!

¡Y es que muchas veces

la inspiración

o la idea

o el tema,

etcétera,

para un texto

surgen en cualquier lugar

y en cualquier momento!

¡Pues anda que no se me habrán ocurrido

miles de poesías caminando

o trabajando en una prensa…

o leyendo

o escuchando a la gente

o en mil lugares

y tiempos diferentes!

¡Y es que escribir

y ser escritor

es mucho más que escribir

y que ser escritor

porque en primer lugar

es vivir

y ser un viviente

o un vividor!

¡Y es que hay muchos textos

que no nacen al ponerse a escribir

o durante el proceso de escritura,

sino antes

o después de escribir!

Por esta razón,

cuando era un escritor obsesivo compulsivo

mi psiquiatra me dijo:

“primero vivir

y luego escribir.

Escribirás menos,

pero escribirás mejor.”

Y tenía razón,

excepto en una cosa.

¡En lo de escribirás menos

porque en mi caso

el año que más poesías he escrito

y alguno de los años

en los que más he escrito

han sido

primero viviendo

y luego escribiendo!

¡Primero viviendo

y luego escribiendo!

Y aunque creo que esto es verdad,

también creo que el escritor

vive escribiendo

y escribe viviendo.

¡Vive escribiendo

y escribe viviendo!

Aunque también creo que se puede estar

diez años,

creo recordar,

como Bukowski

sin escribir

y ser un escritor.

Y es que esos diez años sin escribir

son diez años de vivir.

Y ya digo,

primero vivir

y luego escribir. 

Conversando con Victor Hugo

Aunque no he leído el libro

“Los miserables”

de Victor Hugo,

en el Club de Poetas

y Filósofos malditos

he encontrado este pasaje

que no me resisto

a darle la forma

del verso libre

y que dice lo siguiente:

“Cuando tenía 14 años,

robé un trozo de pan

para comer,

me metieron en el calabozo

y me dieron pan gratis

durante 6 meses.

Esa es la justicia

de la vida”.

¡Y qué gran verdad, eh!

¡Qué gran verdad!

Porque esa es la justicia de la vida,

pero es una justicia injusta.

Por esta razón más que de la justicia

de la vida,

hablaría de la injusticia de la vida.

Porque lo justo no es que por robar

un trozo de pan

para comer

te metan

en el calabozo

y te den 6 meses

pan gratis,

sino que lo injusto no es que te den pan gratis

cuando has robado para comer,

sino que por robar un trozo

de pan para comer

te metan en un calabozo.

¡Y es que quien roba para comer

o el pobre

entra en la cárcel

y quien roba para comerse el mundo

o el rico

no entra en la misma!

¡Esta es la injusticia de la vida!

¡Porque robar para comer

es un acto de justicia

y una injusticia

es que haya gente

que tenga que robar

para comer

por necesidad!

¡Y es que la justicia es el mundo al revés!

¡Porque cuanto más robas,

menos pagas

y cuanto menos robas,

más lo pagas!

¡Cuando tenía que ser al contrario,

si la justicia no fuera el mundo al revés!

¿O no?

¡Y entre tanto reina la injusticia,

la justicia es súbdita!

¡Y a la inversa!

¡Y a la inversa!

Y por otro lado,

otra injusticia

es que a quien roba

o viola

o mata

o delinque en definitiva

se le alimente

y los estudiantes

y profesores

y médicos

y científicos

y artistas

y demás profesionales necesarios

para la sociedad

se tengan que ganar el pan

trabajando duramente.

¿O no es una injusticia esto también?

¡Lo es

y de las grandes además!

¡De las grandes!

¡Y lo dejo aquí

porque si empezamos a hablar de injusticias

sería como el poema de nunca acabar! 

Debatiendo sobre el amor con Oscar Wilde

El otro día

en la puerta de un servicio público

encontré una pintada

con unos versos de Oscar Wilde

que decían lo siguiente:

“El amor comienza

por engañarse a sí mismo,

y a veces

logra engañar al otro”.

¡Y no estoy de acuerdo!

¡Porque el amor no es un engaño!

¡Y es que si es un engaño no es amor!

Además,

si un engaño,

según la RAE,

es falta de verdad

en lo que se dice,

hace,

cree,

piensa

o discurre,

el engaño

sólo se puede dar en los actos,

creencias

o en los pensamientos

o en la cabeza

y no en los sentimientos

o en el corazón.

Y es que el corazón

cuando te dice que amas a alguien

no miente,

porque los sentimientos se sienten de verdad.

Por esta razón hay veces

que el corazón te puede decir que amas

y la cabeza que no.

Porque el corazón no miente,

pero la cabeza puede mentirte.

Pero cuando amas

tu sentimiento de amor es verdadero,

otra cosa es que el sentimiento de que te amen

sea falso

y no te amen.

Y otra cosa es que se sientan cosas

que no sean verdaderas

o que nuestros sentidos nos engañen,

pero como el amor no atiende a razones

y precisamente amar

es amar sin saber la razón de ello

o querer

sin querer

y querer

queriendo

el amor que sentimos es verdadero

o lo que nos dice nuestro corazón

que amamos

lo amamos.

Ahora bien,

si el amor no puede comenzar

por engañarse a sí mismo,

si puede acabar

por lograr engañar al otro.

Y esto es lo que ocurre

cuando le decimos a alguien

que le amamos

y no le amamos,

es decir,

cuando nuestro amor

no es verdadero

o no es amor,

mejor dicho.

Pero así como si amamos,

amamos

y no nos podemos engañar a nosotros mismos,

si no amamos

y decimos que amamos,

podemos engañar al otro o a la otra.

Dicho lo cual,

vamos a jugar

un poco con los versos

de Oscar Wilde

y decir que:

El amor

a veces

acaba por engañar al otro,

pero comienza

por no engañarse a sí mismo,

ni al otro

o a la otra.

¿O no es así? 

Debatiendo con Mario Benedetti

En Poetas

y Filósofos malditos,

que es uno de mis clubs favoritos,

he encontrado una cita

de Mario Benedetti

que en forma de poesía libre

yo la compondría

tal que así:

“Sé

que soy un idiota

al esperarte…

porque sé

que no vendrás”.

¡Y para mí no tiene razón

porque esperar

lo que se sabe que no va a suceder

es de idiotas,

pero esperar

lo que no se sabe

si va a suceder o no,

no es de idiotas,

sino todo lo contrario!

¡Y es que

son muchísimas las ocasiones

en la vida

en las que esperamos cosas

que no sabemos

si van a suceder

o no,

pero así y todo

las esperamos!

¡Y no porque la esperanza sea lo último que se pierde,

que no lo es

porque lo último que se pierde

es la vida,

sino porque vivimos de sueños

y de esperanzas en que se van a hacer realidad!

¡Y es que si no tuviéramos esperanza

y si no siguiéramos luchando,

las revoluciones no sucederían jamás!

¡Pero hay una contradicción

en lo que dice Benedetti

y me explico!

Ese esperarte

o la esperanza

es no saber

si lo que se espera

va a suceder

o no,

por esta razón es una esperanza,

porque se desconoce

si lo que se espera

se hará realidad

o no.

Pero aunque se desconoce

lo que va a acontecer

no se pierde la esperanza.

Y la contradicción radica

en decir que es un idiota

al esperarle…

porque sabe

que no vendrá.

Y es que esperar

y saber que no vendrá

son incompatibles.

Porque si espera

o si tiene esperanza,

no puede saber

que no vendrá,

ni que vendrá.

¡Eso es la esperanza,

esperar

aún sin saber si lo que se espera

se hará realidad o no!

Y si sabe que no vendrá

no puede esperar

o tener la esperanza de ello.

Y porque la tiene

a pesar de saber que no vendrá

es precisamente un idiota.

Y qué ocurriría

si a la frase de Benedetti

le cambiamos de lugar

el adverbio no.

Es decir,

qué ocurre si decimos que

que no soy un idiota

al esperarte…

porque sé

que vendrás.

¡Pues más o menos lo mismo que he dicho!

¡Que no es una esperanza

porque esperar

es no saber lo que va a ocurrir

y si sabe que va a venir

no es una esperanza,

sino una realidad

y por eso mismo

no es un idiota!

¡Porque espera lo que sabe

que se hará realidad!

¡Y es que si esperara

lo que sabe

que no se hará realidad

sería un idiota

como he dicho más arriba!

¿O no?

Dialogando con Aldous Huxley

La mayoría

o igual no

habréis leído

u oído alguna vez

esa frase célebre de Aldous Huxley

que en forma de verso libre

queda tal que así:

“Tal vez este mundo

es el infierno

de otro planeta…”

¡Y tal vez!

¡Pero ese tal vez

es como reconocer de antemano

que lo que se dice

no se sabe a ciencia cierta

si es verdadero

o falso.

O hablando en plata,

que no se sabe

si este mundo

es el infierno

de otro planeta.

¿O no es así?

¡Lo es!

Pero qué ocurre si le decimos

¡o a la inversa!

Es decir,

que tal vez otro planeta

es el infierno

de este mundo.

Pues lo que ocurre es lo mismo

que he dicho de la frase de Aldous Huxley

que ese tal vez

es como reconocer de antemano

que lo que se dice

no se sabe a ciencia cierta

si es verdadero

o falso.

¿O no es así?

¡Lo es!

Pero lo que sí se puede decir

tanto de lo que dice Huxley

como de lo contrario es lo siguiente.

Y es que

si este mundo

es el infierno

de otro planeta,

este mundo es infernal.

Y si otro planeta

es el infierno

de este mundo,

ese planeta es infernal.

¿O no es así?

¡Lo es! 

Dialogando con Julio Cortázar

En el club de Poetas

y Filósofos malditos

he encontrado una frase

de Julio Cortázar

a la que le voy a dar

la forma del verso libre

y que dice lo siguiente:

“El truco

es volverse fuerte

de corazón

sin perder

la ternura del alma”.

¡Y no tiene razón!

Porque la ternura

más que una cualidad

que tiene el alma

o la psique,

que significa alma humana

y de la palabra psique proviene psicólogo

o psiquiatría,

es una cualidad del corazón.

Y es que en el corazón

están los sentimientos tales

como la ternura

o el amor,

entre otros muchos.

Y en el alma

o en la psique

es donde están los pensamientos

y las cualidades como la fortaleza mental

o la resiliencia,

entre otras muchas.

Dicho lo cual,

a la frase de Cortázar

yo le diría

¡a la inversa!

Es decir,

que el truco

es volverse fuerte

del alma

sin perder

la ternura del corazón.

¿O no?

Pues eso,

Julio Cortázar,

pues eso. 

Poetizando con Lope de Vega

No sé de dónde los he sacado,

pero tengo guardados

en una carpeta

de pensamientos en el ordenador

estos versos

de Lope de Vega:

“La vida

es corta:

viviendo

todo falta:

muriendo

todo sobra”.

¡Y ya me va a perdonar Lope de Vega,

pero no estoy del todo de acuerdo!

¡Y es que ya lo dije en otra poesía!

¿Tan corta es la vida?

¿O hay vidas cortas,

medianas

y largas?

¡Por no hablar de cortísimas

y de larguísimas!

Por otro lado,

tampoco es que viviendo

todo falta.

¡Y es que no se puede generalizar

porque viviendo

o en vida

hay a quien todo le falta

y hay a quien todo le sobra!

¡Y también hay a quien le faltan

y le sobran cosas!

¿O no?

¿Y qué decimos

del

muriendo

todo sobra?

Pues que a mi modo de ver

el verbo en gerundio

no es el adecuado

porque muriendo

es estar muriéndose,

que no estar muerto ya.

Y muriendo

o muriéndose

no es verdad que todo sobre,

sino que hace falta todo y más.

¿O no?

Y es que si en lugar de decir

muriendo

todo sobra,

hubiese dicho

muerto

todo sobra,

estaría de acuerdo.

Y es que estando muertos

nos sobra todo

y no nos hace falta nada

de nada.

¿O no?

¡Pues eso,

Lope de Vega,

pues eso! 

Otra poesía sobre Bukowski y el infierno

En el Club Simplemente Bukowski

he encontrado dos frases

de dicho autor

que voy a poetizarlas.

La primera de ellas dice lo siguiente:

“Yo no soy

como otras personas.

Me estoy quemando

en el infierno,

en el infierno

de mí mismo”.

Y la segunda dice lo que sigue:

“Construimos nuestro propio infierno

y culpamos a los demás”.

Así que vamos a ir de frase en frase

o de verso en verso.

Y respecto a aquella

yo diría

que a veces el infierno está en uno mismo

o dentro de uno

y otras veces está en las circunstancias de uno mismo

o fuera de sí mismo.

Pero no siempre es así.

Y es que no es que siempre estemos en uno

o en otro infierno,

sino que puede ocurrir

que tengamos el infierno

tanto dentro

como fuera de nosotros mismos.

Y cuando digo fuera no me refiero

a la fuerza

a los otros

o a las otras personas,

sino al exterior

o a las circunstancias

que rodean a la propia persona.

¿Pero entonces qué decimos

de la segunda frase de Bukowski?

¿Qué decimos del construimos nuestro propio infierno

y culpamos a los demás?

¡Pues que muchas veces

en lugar de ser autocríticos

y de cargar con nuestras culpas,

criticamos al resto del mundo

y lo culpabilizamos de nuestros propios males!

¡Pero yo iría allende lo que dice Bukowski!

¡Y es que no es solamente

que construimos nuestro propio infierno,

sino que este a su vez

también nos construye,

aunque sería mejor decir que nos destruye!

¡Esto por un lado!

Pero por otro,

no sólo construimos nuestro propio infierno

y culpamos a los demás,

sino que construimos nuestro propio paraíso

y nos colgamos las medallas por ello.

¡Y es que es

como si de lo bueno que nos pasa

fuéramos nosotros los responsables

y de lo malo que nos ocurre

fueran los responsables los demás!

¡Así que no nos vendría mal

hacer más autocrítica

y menos crítica al resto del mundo!

¿O no?

Rebatiendo a Jorge Luis Borges

En un libro de literatura antiguo

he encontrado una cita

de Jorge Luis Borges

a la que le voy a dar

una composición poética

y que dice lo siguiente:

“La muerte es una vida vivida.

La vida es una muerte que viene”.

¡Y no estoy de acuerdo

y voy a tratar de explicarme!

¡Y es que la muerte y la vida

si algo son es que la una

es lo contrario de la otra!

Pero la muerte no es una vida vivida,

sino que la muerte es una muerte viva.

Y es que cuando la muerte está muerta

la vida está viva

y cuando la muerte está viva

la vida está muerta.

Otra cosa es que la muerte

sea tras una vida vivida.

¿Pero la muerte es el final de la vida?

¿Y lo sea o no, no puede ser el principio de otra vida?

¡Y es que si cuando la vida termina empieza la muerte,

cuando termina la muerte empieza la vida?

¿No?

Y por otro lado,

tampoco estoy de acuerdo

en que la vida sea una muerte que viene.

Porque no es la muerte la que viene hacia la vida,

sino que es la vida la que va hacia la muerte.

¡Y qué pasa si le decimos

o a la inversa!

Es decir,

que la muerte es una vida que viene.

¿O es la muerte una vida que se va?

¡Ahí lo dejo!

¡Pero en el fondo

aunque se pueda decir

una cosa

o la contraria,

la verdad

es que nadie sabe

la verdad!

¿No?

Poetizando filosóficamente con Friedrich Nietzsche

Ojeando un libro

de frases célebres

he dado con una de Friedrich Nietzsche

que me ha llamado la atención

y que tras darle la forma

del verso libre

queda como sigue:

“En el amor

siempre hay algo

de locura,

mas en la locura

siempre hay algo

de razón”.

¡Y no sé qué pensar,

la verdad!

Porque sí creo que en el amor

siempre hay algo de locura

en tanto que abrir

y dar nuestro corazón a otra persona

es como dar nuestro ser más íntimo

con el riesgo de que el amor

acabe en desamor

y nuestro corazón roto en mil pedazos

y quien sabe si de por vida o no.

Pero por otro lado,

también creo que en la locura

siempre hay algo de amor.

Porque quienes sufren la locura

son capaces de amarse a sí mismos

a pesar de su locura

y es posible incluso que sean amados

a pesar de la misma.

Y por lo dicho diría

que el amor es loco

y que la locura es amorosa.

¿Y respecto a que en la locura

siempre hay algo de razón

qué decimos?

¿No es la locura la falta de juicio

o de razón?

¡Lo es!

¡Pero la locura

tiene una razón de ser!

¡Una razón de ser

de que sea una locura!

¡Luego en la locura

hay algo de razón!

¡La razón de la locura!

¡Que no es lo mismo que la locura de la razón!

Dicho lo cual,

vamos a jugar un poco con las palabras

de Nietzsche

y decir que

en el amor

siempre hay algo

de cordura,

mas en la cordura

siempre hay algo

de sinrazón.

Y es que si el amor puede ser loco

y si la locura puede ser amorosa,

el amor también puede ser cuerdo

y la cordura ser amorosa.

¿O no?

¿Y respecto a que en la cordura

siempre hay algo de sinrazón

qué decimos?

¿No hay hasta en la mayor cordura

momentos de falta de razón

o de sinrazón?

¡Los hay!

¡Claro que los hay!

Y es que hasta quien está más cuerdo

puede en un momento dado

perder la cabeza.

Y más,

si cabe,

por amor.

Dicho lo cual,

vamos a seguir jugando un poco con las palabras

de Nietzsche

y decir que

en el desamor

siempre hay algo

de locura,

mas en la locura

siempre hay algo

de razón.

O también podríamos decir que

en el desamor

siempre hay algo

de cordura,

mas en la cordura

siempre hay algo

de sinrazón.

Y es que si en el amor hay locura,

en el desamor

o con el desamor

se puede caer de cabeza

y de corazón en ella.

¡En la mismísima locura!

Y por otro lado,

si en el amor hay cordura,

en el desamor otro tanto de lo mismo

y es que tantas razones puede haber

para amar

como para desamar.

¿O no?

¡Pues eso,

Nietzsche,

pues eso!