Archivos Mensuales: mayo 2020

Escritor y poeta

Para ser escritor

solamente hay un camino:

escribir cuando empieza el día,

escribir a la mañana,

escribir al mediodía,

escribir a la tarde,

escribir a la medianoche

y escribir a la noche.

Pero para ser un poeta

solamente hay una vía:

hacerse un poeta

al escribir poesías

y más poesías

y poesías a mares.

Muerto y muerto en vida

Hay dos formas

de perder

a una persona.

Una es una vez muerta.

Y otra es cuando

la pierdes en vida

que es como si estuviera

muerta en vida.

A mí siempre

me han perdido de esta última manera.

Muerto en vida.

Allende la palabra, la poesía, el grafiti y la pintada

El silencio mudo

sin una palabra

no es más

que el silencio mudo.

Y una hoja de papel en blanco

sin una poesía

no es más

que una hoja de papel en blanco.

Y una pared blanca

sin un grafiti

o sin una pintada

no es más

que una pared blanca.

Y es que el pueblo

solo puede

tomar la palabra

y romper el silencio

o empuñar la pluma

y hacer poesía

en la hoja de papel en blanco

o coger un bote de spray

o de pintura

y hacer un grafiti

o una pintada

en la pared blanca.

Esto de forma pacífica

porque ir allende

significa

empuñar las armas

y que hable la violencia

en nombre del pueblo.

Del amor de verdad

Cuando quieres a alguien

desde tu corazón

hasta el fondo de su corazón

aunque tengas mil razones

para dejarlo,

siempre buscarás

y encontrarás

una razón

para seguir

con él

o con ella.

Porque el amor

de verdad

es contra viento

y marea

y rema

a contracorriente.

Del amor

En el tiempo

que transcurre

entre que dos personas

se miran

y juntando

sus labios

se besan

el amor

que es uno

se hace en las dos

al mismo tiempo.

Y a su vez

las dos personas

se hacen una.

Y lo mismo ocurre

al hacer el amor.

Y es que el amor que es uno

se hace en dos

y una y una que son dos

se hacen uno.

Un árbol, un hijo, un libro…

Fue el poeta cubano

José Martí

quien señaló

que “hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida:

plantar un árbol,

tener un hijo

y escribir un libro”.

Y tenía razón,

no sólo porque a los tres

los iremos viendo crecer,

sino porque son tres cosas

que trascenderán

a nuestra muerte

y que existirán

probablemente

tras la misma.

Así un hijo,

si se cumple la ley de la vida

que dice

que el mayor

se muere antes

que el menor,

seguirá vivo tras nuestra muerte

y continuará,

si quiere

y puede,

con nuestra estirpe.

Y así un árbol

de no concurrir

ninguna circunstancia adversa

para su vida

seguirá vivo tras nuestra muerte.

Y continuará creando arboles

con sus semillas.

Y así un libro

pase lo que pase

seguirá vivo tras nuestra muerte.

Y seguirá creando lecturas y relecturas.

Y esto es importante

porque lo que estamos dejando

de nuestro paso por el mundo

tras nuestra muerte

es un ser humano,

un árbol

y un libro.

O una persona,

la naturaleza

y la cultura

que son los pilares

del mundo.

Pero aparte de estas tres cosas

hay otras dos que dejaremos

de nuestro paso por la tierra

queramos o no

y son el recuerdo

y el amor

de nuestra persona

en los corazones

de quienes nos quisieron.

Lo cual serían

el cuarto pilar y quinto pilar del mundo:

la memoria

o la historia

y el amor.

Así pues,

si vives

durante tu vida trata de hacer

un hijo,

plantar un árbol,

escribir un libro

y dejar un buen recuerdo

y el amor

de uno mismo

a los demás.

La vida o el tiempo, el cuerpo y el alma

La vida está hecha

de una cantidad de tiempo

que se va gastando

y gastando

y gastando

hasta que se gasta del todo

y llega la misma muerte.

La vida está hecha

de un cuerpo

que va creciendo

y creciendo

y creciendo

hasta que empieza a envejecer del todo

y llega la misma muerte.

La vida está hecha

de un alma

que va viviendo

y viviendo

y viviendo

hasta que deja de vivir del todo

y llega la misma muerte.