Archivos Mensuales: abril 2020

De poetas y poesías

Aunque yo fui uno de ellos
y escribía poesía con normas
y reglas
o poesía normativizada
o reglada
y así hacía versos de arte menor
o mayor
o con tantas sílabas
y con rimas
y demás
como sonetos
o cuartetos decasílabos,
no me gusta esa poesía
que dice por ejemplo
si quieres amor de verdad
que sea amor veraz.
No me gusta
y he llegado a odiarla
y a odiar a los poetas
y a los poetisas
que usan rimas
como los raperos
o hiphoperos.
Y es que lo que ahora me gusta
y es más difícil de escribir
que la poesía de la que os hablaba
es la poesía libre
o la poesía escrita en verso libre.
Es decir,
la poesía sin normas
ni reglas.
Y es que ya lo dice el dicho
que las leyes
y las normas
y las reglas
están para saltárselas
a la torera.
Y es con esta poesía libre
como me siento yo mismo
libre de verdad
y con la que puedo decir
y digo lo que quiero
y como quiero 
sin tener que atenerme
a si un verso debe tener catorce sílabas
o un verso debe rimar con otro
como humor 
con amor.
Y escribir 
de esta manera
libre
ha sido para mí como una revolución
con la cual he conseguido
una liberación
en mi escritura.
¡Una revolución
y una liberación!

Yo no quiero vivir…

Yo no quiero vivir
con el miedo en el cuerpo,
con el miedo a morir,
con el miedo a vivir.
Yo no quiero vivir
sin poder dar un beso
o dar un buen abrazo
a mis seres queridos.
Yo no quiero vivir
teniendo que vivir
a dos metros del otro
como mínimo.
Yo no quiero vivir
con guantes en las manos
ni con las mascarillas
tapando la nariz
y tapando la boca.
Yo no quiero vivir
geolocalizado
por el móvil
que llevo encima.
Yo no quiero vivir
sin el medicamento
o la vacuna mágica
que nos dé esa paz,
calma
y tranquilidad
que hemos todos perdido.
Yo no quiero vivir
bajo un capitalismo
en el cual son las crisis
cíclicas
y a un ciclo 
de grande crecimiento
y tal
sigue una crisis
que nos deja temblando.
Yo no quiero vivir
en un mundo de ricos,
pero lleno de pobres.
Yo no quiero vivir
oprimido
y al tiempo
explotado en el tajo.
Yo no quiero vivir
teniendo que currar
duramente ocho horas
cinco días a la semana
por algo más
de unos mil tristes euros.
Yo no quiero vivir
bajo un imperio yanqui
que hace y deshace todo
y más a su antojo
y es capaz de mentir
y de hacer una guerra
por hacerse el amo
y señor
de un recurso natural.
Yo no quiero vivir
en un mundo en peligro
de extinción
y de muerte.
Yo no quiero vivir
viviendo malamente
la vida
o siendo
un buen superviviente.
Yo no quiero vivir,
vivir para trabajar,
ni trabajar para malvivir.
Yo no quiero vivir
bajo un orden mundial
en el cual los países 
ricos
son ricos
a costa de los pobres.
Yo no quiero vivir
en un mundo de clases
y de lucha de clases
sociales
entre la clase obrera
y la gran burguesía.
Yo no quiero vivir
bajo el gran capital
y esperando migajas
a cambio
de sangre,
sudor
y lágrimas.
Yo no quiero vivir
en este asco de mundo
cuando hay otro buen mundo
que es posible
y urgente
y justo
y necesario
que se haga realidad.
Yo no quiero vivir
un mundo de potencias
y de estados satélites
sometidos a ellas.
Yo no quiero vivir
bajo la dictadura
del capital
o de la oligarquía
y de los grandes monopolios
y las corporaciones
y los Bancos mundiales
y europeo
y centrales
y de grandes empresas
y de Bolsas
y de grandes ejércitos
y demás poderosos.
Yo no quiero vivir
un mundo de mentiras
y de prensa
y de medios
de comunicación
que hacen propaganda
y manipulan a sabiendas
de que no dicen la verdad.
Yo no quiero vivir
en un mundo de Dioses
y grandes religiones
que han bajado del cielo
y han su reino en la Tierra.
Yo no quiero vivir
en un mundo que es triste
y que da mucha pena
ver que hay gente con hambre
y con sed
y sin techo
ni abrigo
ni lo básico
para una vida digna.
Yo no quiero vivir
sin soñar otro mundo
y sin hacerlo todo
por cambiar el actual
por medio
de la revolución
pacífica,
si es que es ello posible
y si no con violencia
contra otra violencia,
mas de signo contrario.
Yo no quiero vivir
sin ser un militante
o mejor resistente
de nuestra Resistencia
contra ese gran Imperio
que es una dictadura
y no una democracia
y el Imperio del mal.
Yo no quiero vivir
sin luchar
por la vida
buena,
justa
y decente
para el resto del mundo,
a mas de para mí.
Yo no quiero vivir
sin vivir felizmente,
sino muy tristemente
y en un mundo bien triste
y que da mucha pena
y ganas de llorar
porque es injusto a mares.
Yo no quiero vivir
siendo esclavo
y no libre
y siendo diferente
y no siendo un igual.
Yo no quiero vivir
en un mundo en guerra
aquí
y allá
y allende
y acullá.
Yo no quiero vivir
sin vivir la vida de verdad
que es una vida justa
y sin desigualdades
y libre plenamente.
Yo no quiero vivir
viviendo muchos mal
y cuatro gatos bien.
Yo no quiero vivir
en un mundo de tres
mundos,
así hay el primer mundo
y así hay el segundo
y así el tercer mundo.
Yo no quiero vivir
si no es luchando a muerte
por la vida mejor
y sin ese me muero 
por la vida
también mejor.
Yo no quiero vivir
esta vida que vivo,
que es estar muerto en vida
y vivo en la muerte.

Así eres

Así eres tú, mi amor.
Así
físicamente.
Tu pelo es dorado
como dorada
es la arena del desierto.
Y tu cara
un triángulo
tirando a un redondel,
mas tu cara de ángel
de prendar tal Cupido.
Y tus ojos
dos astros
que semejan
Urano.
Verdeazules
o verde azulados.
Bonitos
tal los de una pantera.
Y tus cejas
son lunas
negras
que están
en estado creciente.
Y tus papos
dos rosas,
dos rosas sin espinas.
Rosáceos
y esponjosos
como esponjas de mar.
Y tu barbilla 
un pico
puntiagudo
do acaba
tu carita 
preciosa.
Y tus pocas arrugas
como dunas
de playa de fina arenita.
Y tu cuello
es pequeño,
no como el egipcio
de aquella Nefertiti.
Y tus hombros
menudos
como una redondilla
pequeñita
y durilla.
Y tu espalda
es un tronco
encerado
y desnudo
de ramas
y de toda corteza.
Y tu pecho
o tus pechos
son dos flanes carnosos
y dulces como una golosina.
Y tu tripa,
ay, tu tripa,
que tanto me encantaba
y a ti te acomplejaba
por tres o cuatro arrugas
por haber sido madre.
Y tu pubis
es selva
donde está la aventura
del amor verdadero.
Y tu cintura
es como un cinturón
de cuero
y un placer
cuando es ella abrazada.
Y tu cadera,
o caderitas
dos bastones
bien finos
de carne
y de hueso.
Y tus piernas
delgadas
son como dos columnas
del Partenón de Atenas.
Y tus muslos
parecen
no los de una gallina,
sino los de una dama
que es bonita de ver.
Y tus pies
con su forma 
alargada
y estrecha
son como dos sandalias
de cristiana
de Dios.
Esto físicamente.
Pero psíquicamente,
tu alma
es buena
y genial
y de persona humana
hasta el fondo 
de ti
y de todo tu ser.
Y eres de no rendirte
y luchar por aquello
que quieres conseguir
hasta que acabas
de una forma o de otra
por al fin conseguirlo.
Y eres una obrerita
que sabe trabajar
allí donde le llamen
sin que jamás
y nunca
se te caigan
a ti
los anillos
por ello.
Y eres tú tan bonita
por afuera 
y por dentro
que enamoras
a todos
los que a ti te conocen
de cerca 
y cara 
a cara.
Y tú sabes 
querer
y querer como amar
y es que amas
con el alma
y todo el corazón.
Y eres un poco terca 
y un poco cabezona
pues te gusta lograr
lo que quieres lograr
y que las cosas sean
como a ti te convencen
y como a ti te gustan.
Y en fin,
para mi eres
y fuiste
y serás
el amor y mujer
de mi vida
y por qué,
porque nunca jamás
me han querido a mi tanto,
ni he querido yo tanto.
Luego,
no cambies nunca,
porque tú sí que vales
más que el cielo
y el mar
y que toda la Tierra.

Cuéntame

Cuéntame 
que del coronavirus
hemos aprendido
que la vida
de los seres humanos
y de los demás seres vivos
y hasta del planeta en sí
es muy frágil
y que la línea que separa
la vida
de la muerte 
de todos ellos
es muy fina.
Cuéntame
que no solo hemos aprendido
que la vida
y que la casa que habitamos llamada Tierra
es lo más importante,
sino que lo hemos enseñado 
a las generaciones futuras.
Cuéntame
que el ser humano ya no es una bestia
para el ser humano,
sino que cada ser humano cuida de sí mismo 
como de los demás.
Cuéntame
que el capitalismo,
que es un sistema 
explotador 
y destructor
de la naturaleza
y de las personas,
ha caído como cayó 
el muro de Berlín
y que ha sido sustituido
por un sistema 
en el que la vida de las personas 
y la del planeta 
es vital
o que el humanismo
y el naturalismo es fundamental.
Cuéntame
que los ejércitos han desaparecido
y que en su lugar
tenemos
médicos,
enfermeros
y demás sanitarios a mares.
Cuéntame
que ya no hay ricos ni pobres,
ni patrones ni trabajadores,
ni clases sociales,
ni Estado,
ni autoridad ninguna
por encima del pueblo
en persona
y que la democracia ha dejado
de ser un sueño ideal
para ser una realidad
porque el poder
y el querer es el del pueblo.
Cuéntame
que el hombre y la mujer son iguales
como iguales son los capacitados y los discapacitados
y los blancos y los negros y los amarillos…
y los pueblos en general.
Cuéntame
que ya no hay gente viviendo en la calle
y que no hay sin techos,
ni sin papeles,
ni los nadie de Eduardo Galeano,
ni trata de personas,
ni prostitución,
ni carteles de la droga,
ni las guerras de la industria armamentística,
ni las patentes de las farmacéuticas,
sino medicinas libres,
ni luchas por el petróleo
o por las minas
de diamantes
ni demás salvajadas
y barbaridades
que comete
el ser inhumano.
Cuéntame
que el dinero no vale nada
ante la salud y la vida
y que las empresas no valen nada
ante las personas trabajadoras
y que la ganancia
nada ante el bienestar
y que la riqueza
nada ante la felicidad.
Cuéntame
que el bien se ha impuesto sobre el mal
y la justicia sobre la injusticia
y la libertad sobre la esclavitud
y la igualdad sobre la desigualdad
y la paz sobre la guerra
y el amor sobre el odio
y la fraternidad sobre la rivalidad
y todas las cosas deseables
sobre las indeseables.
Cuéntame
que ya no existen prisiones,
ni manicomios,
ni iglesias,
ni comisarias
porque el hombre es bueno por naturaleza
y no es malo por la sociedad.
Cuéntame
que el ilustrado Rousseau
tenía razón cuando dijo
aquello
de que,
si recuerdo bien,
al primero que dijo que esto es mío
habría que colgarlo.
Cuéntame
que el anarquista Proudhon
sabía de que hablaba cuando dijo
que la propiedad es un robo.
Cuéntame
que Marx acertaba
al hablar de la esclavitud asalariada.
Cuéntame
que sabemos que la cosa
va de a vida
o muerte
y que hemos apostado
a muerte
por la vida.
Cuéntame
que el hombre ha pasado
de ser egoísta
y solamente pensar en sí mismo
a ser 
generoso
y empático
y a pensar en los demás.
Cuéntame
que quienes tienen el poder de verdad
lo han dejado de tener
y que los desapoderados
se han apoderado
y empoderado.
Cuéntame
que la verdad
se impuso
sobre toda la sarta de mentiras
del día
tras día.
Cuéntame
que ni Dios es humano,
ni el humano es Dios.
Cuéntame
que Dios es un mal sueño humano
y el hombre y la mujer
un buen sueño de la humanidad.
Cuéntame
que hemos pasado de que nos controle
el Gran Hermano
a controlar nosotros
y a controlarnos por nosotros mismos.
Cuéntame 
que nadie es más ni menos que nadie,
sino que somos iguales
y semejantes.
Cuéntame
que no tenemos miedo
a morir,
pero tampoco a vivir.
Cuéntame
que dimos lo mejor de nosotros mismos
para que pasara lo mejor para todos y todas.
Cuéntame
que los seres humanos 
han caído en la cuenta
de que todos los caminos
por los que iban
les llevaban a la autodestrucción
y que han encontrado
el camino
de la salvación.
Cuéntame,
por favor,
cuéntame
lo que te digo
que me cuentes.

Dos afirmaciones de esta cuarentena

Durante este encierro,
confinamiento
o cuarentena,
aunque ya hemos sobrepasado
los cuarenta días,
hay frases o dichos
que se repiten
y que los estamos escuchando
día sí
y día también.
Uno de ellos
es el de que cuando todo esto pase
ya nada será igual.
Y es verdad
cuando todo esto pase
ya nada será igual,
pero tampoco va a ser tan diferente a lo que conocíamos antes
y va a ser bastante parecido
la verdad.
Y es que aunque somos muchos
quienes queremos acabar
con el capitalismo
que está llevando
a la destrucción del hombre por el hombre
y del mundo por el hombre
y sustituirlo
por el amor del ser humano
hacia el ser humano
y hacia todos los demás seres vivos
y hacia la naturaleza en general,
lo cierto es que los poderosos
en la sombra,
que ni siquiera sabemos quiénes son,
y quienes manejan de verdad
los hilos del sistema
van a querer perpetuar
su orden
y no solo eso,
sino que van a querer
que las clases bajas y medias
paguen los platos rotos
de la crisis no que se avecina,
sino que la tenemos ya encima
nuestro.
Y si la crisis es de verdad profunda
y dramática
aunque no les va a resultar sencillo
mantener
todo igual sin que nada cambie
porque va a haber protestas
en las calles
y huelgas
y quizás hasta insurrecciones violentas
y revoluciones
la verdad es que están tan armados
hasta los dientes
que van a sacar a las calles
incluso a los ejércitos 
si lo ven necesario.
Luego,
no hay que ser demasiado optimistas
en que nada va a ser igual,
porque no va a serlo,
pero a más de que no va a ser muy diferente
es que va a seguir siendo bastante parecido
a como ha venido siendo
el sistema.
Un sistema capitalista
donde los ricos están sobre los pobres
y son ricos a su costa
y lo mismo los patrones
sobre los trabajadores.
Y donde las alternativas
que serían el socialismo
o el comunismo
están lejos de convertirse en realidades globales.
Un sistema mundial
donde al imperio americano
le disputa la hegemonía
China.
Y una sociedad
en la que la autoridad
o el Gran Hermano
nos va a seguir controlando
y nos va a controlar 
más de lo que nos controlaba.
Y una crisis climática
que amenaza con llevarse por delante
la vida en el planeta.
Esto en cuanto a la primera afirmación
que se escucha durante estos días.
Otra no menos escuchada
es que lo peor está por llegar.
Y es verdad
porque lo mejor
desde luego 
que sería que se acabase
con la explotación y opresión
del hombre por el hombre
y con la destrucción del planeta 
está lejos de convertirse en realidad.
Más bien ocurre lo contrario
que lo peor está por llegar.
Y es que la riqueza cada vez
como ya auguraba Marx se va a concentrar
en menos manos
y en corporaciones
y monopolios
y las desigualdades e injusticias
van a ir a más
y por lo tanto
no solo va a empeorar
la calidad de vida
de la mayoría de la población,
sino la cantidad de vida.
Y es que aunque la esperanza de vida aumente,
cada vez va a morir más gente
por la contaminación
y por el cambio climático
que va a ser 
de no ponerle freno
dramático para el ser humano.
Dramático
y desconocido
en cuanto a lo que puede realmente
pasar.
Porque sí,
porque va a subir la temperatura unos grados
y se van a derretir los hielos en los polos
y va aumentar el nivel de los mares y océanos
y va a haber menos glaciares
y van a aumentar las sequias y desertizaciones
y las deforestaciones
y la pérdida de hábitats y de ecosistemas naturales
y van a ir a más los huracanes
y tormentas
como nos auguran los expertos,
pero alguien realmente
conoce a ciencia cierta
qué consecuencias
le van a acarrear al ser humano
un cambio como el que se anuncia.
¿Alguien tiene la bolita mágica
para prever el negro futuro 
que se avecina?
¡Nadie!
Y es que solo sabemos,
como decía Sócrates,
que no sabemos nada.
Nada de lo que realmente
puede pasar.
Pero por los signos que se advierten,
desde luego,
lo que va a pasar o puede pasar
no va a ser nada bueno
y es que lo peor está por llegar
y nada va a ser como antes.

Los diez mandamientos

Los diez mandamientos,
e iremos uno por uno,
son
los siguientes.
El primero
dice así:
amarás a Dios sobre todas las cosas,
pero esto es muy relativo
no solo porque hay que creer en que Dios existe,
sino porque aún dando por hecho que existe
se puede no amarlo sobre otras cosas.
Así un anarquista dirá
ni Dios,
ni Patria,
ni Rey.
Y por lo tanto ama al no Dios
más que a Dios.
El segundo
dice así:
no tomarás el nombre de Dios en vano
o lo que es lo mismo
no tendrás
a otros dioses aparte de a mí.
Lo cual
es una imposición
porque cada cual es muy libre de creer 
en lo que quiera creer
y de tomar al Dios que quiera tomar.
El tercero
dice así:
santificarás las fiestas
y hace referencia a que seis días 
trabajarás
y el séptimo descansarás
y no es solo que ya con la revolución rusa
se consiguió la jornada de ocho horas
por cinco días a la semana,
sino que a veces esto ni se cumple 
y hay quien trabaja
los siete días de la semana.
Cosa que está mal
y peor
y fatal,
pero es una realidad
sangrante
y flagrante
que bajo el sistema capitalista
se da a menudo.
Luego hay quien no guarda
ni puede guardar
las fiestas.
El cuarto 
dice así:
honrarás a tu padre y a tu madre,
pero esto está bien
en el caso de que los padres sean
como la buena y tranquila conciencia
mandan,
pero si son unos desalmados
por qué hay que honrarles.
El quinto
dice así:
no matarás,
lo cual es muy relativo
porque la mayoría de las constituciones del mundo
recogen el derecho a defenderse
y a matar 
en legítima defensa,
pero es que además
las constituciones americana y otras
o la declaración universal de los derechos humanos
recogen el derecho del pueblo 
a emplear la fuerza
contra la fuerza
o contra la tiranía 
o la dictadura.
Luego hay ocasiones
en las que matar es legítimo,
a más de ser legal.
El sexto
dice así:
no cometerás adulterio
o actos impuros,
pero el corazón
y el amor
son el corazón
y el amor
y uno tiene que ser fiel a lo que le dice su corazón
y no a lo que señala un mandamiento.
El séptimo
dice así:
no robarás
y no es solo que para muchos
el que un pobre robe a un rico está bien
o el que roba a un ladrón tendrá mil años de perdón,
en este caso el que roba
al rico que es un ladrón,
sino
que hay situaciones
en que por necesidad
y para satisfacer las necesidades básicas
hay quien se ve obligado a robar,
bien para alimentar a su prole,
bien para alimentarse a sí mismo
y demás.
El octavo
dice así:
no darás falsos testimonios
ni mentiras
y como la verdad es relativa
uno sin querer puede estar diciendo
una verdad aquí
que allí
es una mentira
y es que el loco del pasado es el genio del futuro
y viceversa
y las verdades del ayer 
son las mentiras del mañana
y viceversa.
El noveno
dice así:
no consentirás pensamientos
ni deseos impuros
y por qué
pregunto,
qué tiene de malo tener
pensamientos
y deseos
impuros
si del pensamiento 
no se pasa a la acción 
o comportamiento.
Además,
quién dice qué es lo puro
y qué lo impuro.
Y el décimo
y último
dice así:
no codiciarás los bienes ajenos
y por qué no voy a desear los bienes ajenos,
qué tiene de malo desear
lo mismo que tiene otro
para mí.
Máxime bajo el capitalismo
que se basa precisamente
en que lo que uno gana
es lo que otro pierde.
¡Luego en desear lo del otro!
¡Que en realidad no es del otro,
porque todo debería ser de todos
o de nadie!

Resistiré

Resistiré
porque la vida es maravillosa
 y yo quiero vivirla
desde el principio
hasta el final.
Resistiré
porque tengo una familia
a la que quiero
y me quiere
y con la cual
tengo todavía 
muchos
buenísimos momentos
que vivir.
Resistiré
porque quiero seguir
viendo
y estando con mis amigos
tomándome un café
o una cañas.
Resistiré
porque quiero encontrar
al amor de mi vida
y a una chica que me quiera tanto
que me vuelva loco de amor.
Resistiré
porque quiero volver a hacer el amor
con una mujer que me quiera
y me ame de verdad.
Resistiré
porque quiero cuidar
mi salud
y mi maltrecho corazón
y salir 
como me han recomendado los médicos
tras el ataque al corazón
a caminar,
solo o con mi hermana,
por todo Durango
todos los días
de mi vida,
si es que puedo
y el trabajo
y el tiempo
 y la salud me lo permiten.
Resistiré
porque todavía me queda mucho mundo
que ver
y muchos lugares que quiero
conocer
en persona.
Resistiré
porque me faltan muchas poesías
por escribir
y quiero escribirlas todas
hasta que la muerte
me lleve consigo.
Resistiré
porque tengo muchas cosas aún
por leer
ya sean libros,
periódicos,
revistas,
blogs
y demás.
Resistiré
porque quiero ver muchas veces
la Luna
y el Sol
y el cielo estrellado
y las lluvias de estrellas.
Resistiré
porque quiero seguir en el mundo
y disfrutar de su naturaleza
que en demasiadas ocasiones
la descuidamos.
Resistiré
porque quiero oír llover
y escuchar los vientos
y ver rayos y truenos
y tocar la hierba
y oler las flores
y gustar
las bebidas
y alimentos de este planeta
llamado Tierra.
Resistiré
porque quiero seguir aprendiendo
lo que no sé 
y enseñando
lo que sé.
Resistiré
porque deseo continuar
mejorando mi euskera
y llegarlo a dominar
como el castellano.
Resistiré
porque todavía
tengo muchas cosas
por hacer en mi vida.
Resistiré
porque quiero seguir
yendo a conciertos
y al teatro
y al cine
y a exposiciones de arte.
Resistiré
porque sueño
con hacer una revolución
y mis sueños
de libertad,
de igualdad,
de paz
y de justicia
realidad.
Resistiré
porque hay que defender
los derechos que tanto nos ha costado conseguir
y tan poco ir perdiendo.
Resistiré
porque quiero encontrar un trabajo
acorde conmigo
y que me llene
y me guste
tanto como escribir.
Resistiré
porque quiero seguir
siendo feliz
y haciendo felices a los demás
a veces con unas palabras de aliento
y otras con un poema,
por ejemplo.
Resistiré
porque quiero todo el poder para el pueblo
y una democracia popular
y de la gente corriente
y de la calle.
Resistiré
porque soy de la Resistencia
y estoy contra el Imperio.
Resistiré
porque soy un obrero
que ha tomado conciencia
de su situación
de oprimido
y explotado
y aspiro
a liberarme
junto a la clase obrera
y el pueblo trabajador
de la opresión
y de la explotación.
Resistiré
porque tengo muchos besos 
y abrazos
que dar
y
recibir.
Resistiré 
porque quiero seguir conociendo
a personas
magníficas
y maravillosas.
Resistiré
porque resistir es vencer
en este caso
en que un virus nos puede llevar de este mundo.
Resistiré
porque quiero ver muchos amaneceres
y muchos atardeceres
y muchos anocheceres
y muchos días
y muchas noches.
Resistiré 
porque quiero disfrutar
de los placeres de la vida
y de esos momentos
que no se olvidan nunca
y se recuerdan siempre.
Resistiré 
porque todavía tengo mucha guerra que dar
y muchos batallas en las que pelear
por un mundo sin contaminación
ni desigualdades sociales
ni hambrunas
ni sed
ni inmigrantes ni refugiados muertos
ni tantas y tantas injusticias.
Resistiré
porque quiero acabar con el capitalismo
y sustituirlo por un humanismo
natural
o un naturalismo 
humano,
es decir,
por el amor al ser humano 
y a la naturaleza.
Resistiré
porque todavía soy joven
y me queda, 
ojalá,
que la mitad de la vida
por delante
y por vivir.
Resistiré
porque pienso resistir
como todos los resistentes
y decir
alto
y claro
lo logramos
y estamos sanos
y salvos,
vivos.

De la censura en el periodismo

¿Por qué algunos periódicos,
de papel o digitales,
y algunos periodistas
que se creen
la crème de la crème
o la flor y nata 
del periodismo
censuran
a determinadas voces
y no publican determinados contenidos
en sus respectivos diarios?
¿Será porque esos medios
de comunicación
son los medios de los poderosos
y de los ricos
y de los Estados
y de los partidos políticos?
¿Será porque esas voces
y esos contenidos
censurados
cuentan la verdad
y quienes los censuran
la mentira?
¿Será porque hay escritos
y plumas
que de lo buenas que son
dejan en evidencia
la mediocridad
del mal llamado periodismo?
¿Será porque no se tolera
que al rico se le llame ladrón
y al patrón explotador
y al rey y a los políticos corruptos
y a los jueces vendidos al poder
y al militar asesino
y al policía torturador
y al periodista censor?
¿Será que se prefiere
un periódico de pacotilla
pero que defienda lo suyo
a un periódico de verdad
que defienda a los sin voz
y a los don nadie
y a los oprimidos?
¿Será que esos diarios
son la voz de sus amos
que los financian
y no pueden publicar
nada que atente 
contra sus amos y señores?
¿Será que son periódicos
propios
de dictadores
y de déspotas
y de autoritarios
y de hombres de Estado
y de partido?
¿Será que son medios
de comunicación
que en verdad lo son
de desinformación
y manipulación?
¿Será que el perro
no muerde la mano
que le da de comer
y no se atreve
a publicar nada
que le pueda 
dejar sin su alimento?
¿Será que son periódicos
que más que hechos
y noticias
publican opiniones
para influir en la opinión pública?
¿Será que esos diarios
no quieren lectores
críticos
y formados
y capaces de pensar
y de formarse una opinión
por sí mismos?
¿Será que dime quien te paga
y te diré qué publicas
y qué no?
¿Será que hoy en día 
cualquier periódico
y cualquier periodista
se las da de hacer periodismo
del bueno
y lo único que hacen 
es periodismo del malo 
y publicar lo que sus amos
les dicen que escriban
y que publiquen?
¿Será que esos diarios
no aguantan ni la crítica
ni hacen autocrítica?
¿Será que son medios
que presumen de dar una primicia
cuando de lo que tendrían que presumir
es de contar la verdad?
¿Será que tales periódicos
y periodistas
son como marionetas
en manos de los poderosos
y cuando sale una pluma
que no quiere ser una cometa con hilos,
sino un pájaro de volar libre
no les queda otro remedio
que cortarle las alas?
¿Será que el periodismo
ha caído tan bajo
que está a la altura del barro
y en la ciénaga?
¿Será que las voces
rebeldes,
subversivas
y revolucionarias
no tienen cabida
en los periódicos
conservadores
y tradicionalistas?
¿Será que esos periódicos
escriben y publican
a cambio de dinero
y que hay voces
que hablan
y plumas
que escriben
gratis
y que una cosa
y la otra 
no se pueden dar a la vez
en el mismo medio?
¿Será que en vez de periódicos
y periodistas
son propagandistas
y censores
o censuradores?
¿Será que en tales medios
hay escritores
y voces
que estaban
y que por arte de magia
desaparecen 
y no vuelven a estar
o están menos
de lo que estaban?
Las preguntas
están hechas,
ahora
responde por ti mismo.

Para quien se encuentre mal

Si te encuentras deprimido,
abatido
y hundido
o mal
y enfermo
o te has caído
al pozo de la tristeza
y la melancolía
y no te puedes levantar
ni salir de él,
aquí te van unos cuantos consejos.
El primero,
es que nadie más que tú
puede solucionar tus problemas
y sacarte del agujero
en el que te has metido,
por lo tanto,
necesitas tener una actitud positiva
y poner todo lo que esté en tu mano
y de tu parte
para volver a encontrarte sano
y bien
y fuerte 
y con una salud de hierro.
El segundo,
aunque las comparaciones son odiosas,
cuando uno está mal
está bien compararse
con quien está peor que él,
porque siempre hay alguien
que está peor
y hasta muchísimo peor que nosotros.
Y esa comparación
nos tiene que servir 
como la frase que dice
“Lloré porque no tenía zapatos
hasta que vi a un niño que no tenía pies”.
Luego, hay gente que lo está pasando
peor que tú
y no eres el único que lo está pasando mal.
El tercero,
permítete encontrarte mal
y muy mal
y peor
y hasta peor
porque en la vida
lo normal es que haya situaciones
en las que nos vamos a encontrar mal,
lo queramos o no.
Como cuando perdemos a un ser querido
o nos deja la persona que amábamos
o perdemos el trabajo
y nos quedamos en la calle.
Luego, si te lo permites
y aceptas que puedes estar mal,
mejor que mejor
porque te encontrarás mejor.
El cuarto,
dice el refrán que no hay mal que cien años dure 
y aunque la guerra de los cien años duró
ciento dieciséis
el tiempo
y el paso del mismo,
normalmente
y aunque puede ser que no,
lo acaba curando todo
y se acaba saliendo de las malas
situaciones y rachas.
Luego dale tiempo al tiempo
para que como una medicina
haga su efecto
en ti
y en tu vida
y en tu mal.
El quinto,
como dice el psicólogo Rafael Santandreu, 
nada es tan terrible
o nada de lo que nos pasa es para tanto
y pase lo que nos pase 
se puede ser feliz
y seguir disfrutando de la vida.
Y esta es una buena filosofía de vida
y creo que en ella reside el secreto de la felicidad,
en aceptar que la vida
tiene momentos buenos 
y malos
y que se puede disfrutar
y ser feliz
se esté en uno bueno
como en uno malo.
El sexto,
no te quedes en casa
y sal a la calle
a respirar 
y a que te dé el aire
y el sol
y a charlar con la gente.
Y es que pase lo que nos pase
hay que seguir haciendo las mismas cosas
que hacíamos antes
de encontrarnos mal
y que nos hacían felices.
Y solo si lo que hacíamos
es la causa de nuestra infelicidad
tenemos que dejar de hacer 
lo que hacíamos
para hacer cosas nuevas
que nos llenen
y nos satisfagan.
El séptimo,
habla de tu problema
y cuéntaselo a tu familia
y a tus amigos,
pero no a todo el mundo,
porque no todo el mundo tiene que saberlo
y solo los que más te quieren van a estar a tu lado
para ayudarte.
Habla, por lo tanto,
y que hablar sea una catarsis
y una liberación
y un desahogo para ti.
El octavo,
haz cosas nuevas
y haz esas cosas que siempre has querido hacer
y nunca las has hecho.
Así que apúntate a un curso de cocina
o a un club de montaña
o a un taller de lectura y escritura.
Porque te va a venir bien
y te va a hacer enfocarte 
no tanto en el problema,
sino en las cosas nuevas
que has introducido en tu vida.
El noveno,
haz deporte,
pasea
y camina
o corre 
o monta en bicicleta
o sube montañas
o vete a nadar,
pero haz alguna actividad deportiva
porque no solo es bueno para tu cuerpo,
sino para tu mente.
Y ya dice el dicho
mente sana
en un cuerpo sano.
Y el décimo
y el último,
piensa que solo se vive una vez
y que la vida es muy corta
para perder el tiempo
estando 
y pasándolo mal.
Así que vive
y vive bien.
No solo porque solo se vive una vez
y hasta ahora nadie ha demostrado
que haya otra vida
después de la muerte,
sino porque aunque la hubiese,
disfruta primero
de la que ya estás viviendo
y no malgastes
ni eches a perder tu vida
por algo que seguro
que no es para tanto
y menos
para amargarte
la vida
y la existencia.

El porqué de mi escritura

Cuando caí en la cuenta
de que lo que buscaba
no estaba en los libros
me puse a escribirlo.
Y diréis
y con razón
y qué buscabas en los libros
que no se encontrase en ellos.
Pues buscaba mi yo,
mi yo como poeta
y mi yo como escritor,
es decir,
buscaba una voz
y una forma de hablar
y de contar las cosas
y un timbre
y un estilo
y un modo,
en definitiva,
de cantar
como poeta.
Pero buscaba más cosas
aparte de a mí como poeta y escritor.
Y es que te buscaba a ti como lector
y a ti como lectora
y es que un escritor
sin lectores
es como una mar sin peces
o como un cielo sin aves.
Y os buscaba porque quería contaros
y deciros cosas
de mí
y de mi vida
y de mis circunstancias
y de mi mundo.
Cosas que os ayudaran 
a conocerme 
y a conoceros
más y mejor.
Porque conocer a otro
es también conocerse a uno mismo
y viceversa.
Y sin conocerse
uno no puede amarse
y sin conocer
no puede amar.
Quería, 
por lo tanto,
ayudaros con mis poesías.
Poesías
que pueden cambiar a la persona
e incluso hasta curarla.
Pero buscaba más cosas
aparte de a mí como poeta y escritor
y a vosotros como lectores.
Y es que buscaba una revolución
para cambiar a los seres humanos
y hacerles humanos
y naturalistas
y para cambiar el mundo
y evitar su autodestrucción
causada
por los hombres y mujeres
de este y anteriores tiempos.
Una revolución
que pusiese 
en manos del pueblo
todo el poder
y todos los medios de producción
y todos los recursos.
O en otras palabras,
toda la política 
y toda la economía,
además de toda la cultura,
justicia,
educación
y sanidad
y demás ramas ministeriales
en manos del pueblo.
Y todas
pasarían a nacionalizarse
y a estar en manos públicas
y no privadas
junto a todos los sectores básicos
para la vida de las personas,
como el agua, 
la energía,
el gas
y demás.
Una revolución
que creara un vivir nuevo
y un hombre nuevo
y un mundo nuevo.
Y a más de buenos,
los mejores posibles.
Es decir,
una vida,
un hombre
y un mundo
libres
e iguales
y en paz
y con justicia
entre otras virtudes
como la solidaridad
y el colectivismo.
Una revolución
que buscase el bien común
y el bienestar
y la felicidad
de los revolucionarios
y del pueblo en general.
Pero buscaba más cosas
aparte de a mí como poeta y escritor
y a vosotros como lectores
y de una revolución.
Y es que buscaba además
un amor
del ser humano
por las cosas pequeñas
y las grandes.
Un amor 
que apreciase partiendo de lo más pequeño,
como puede ser una flor
o una gota de lluvia
y demás,
lo más grande,
que es la vida.
Y es que lo primero de todo
es amar la vida
y vivir
y después es todo lo demás,
en este caso,
escribir.
Y amar lo pequeño
o las pequeñas cosas
de la vida
es,
a su vez,
amar lo más grande,
o la vida,
y al contrario,
amar lo más grande
o amar la vida
es amar las pequeñas cosas.
Y el caso es que esas pequeñas
y grandes cosas, 
en la mayoría de las ocasiones,
son gratis
y nos las han dado gratis,
como la vida
y el Sol
y la Luna
y las estrellas
y el aire
y el agua
y los alimentos.
Y es que son valiosas
y tienen valor por sí mismas,
aunque el hombre como un idiota
acabe por convertirlas 
bajo el capitalismo
en mercancías
y por ponerles un precio.
Y contra esto me rebelaba como escritor
porque yo valoraba
las cosas
y las apreciaba,
pero sin ponerles un precio
porque todo tiene que ser gratis 
y de todos y de todas.
Gratis,
aunque conlleve un trabajo
que les confiera un valor
de uso,
que no de cambio.
Pero buscaba más cosas
aparte de a mí como poeta y escritor
y a vosotros como lectores
y de una revolución
y de un amor
del ser humano
por las cosas pequeñas
y las grandes.
Y es que buscaba a la poesía
y a mi musa.
Una poesía mía
y creada por mí
y para mí
tanto o más que para ti
bajo la influencia de mi musa.
No solo porque la poesía
es mi vida
y vivo para ella
y me muero por ella,
sino para vosotros
y para que os avive
y anime,
o en otras palabras,
para que os llegue al alma
y os insufle de vida.
Y es que la poesía
es la vida
tal y como es.
Y la vida 
como decía José Ortega y Gasset
soy yo y mi circunstancia
y si no la salvo a ella,
no me salvo yo.
Y por eso tenemos que salvar al hombre
y al mundo.
Porque somos vida 
y la vida es poesía,
aunque las más de las veces seamos un poema
o los que nos rodea lo sea.
Salvarnos y salvarlo para que siga la vida.
Y el medio para salvarnos
es la poesía.
O ser
lo que somos.
Nada más
y nada menos
que unos versos
en la poesía y en el poema que es la vida.