Archivos Mensuales: febrero 2020

El olor del vertedero

Huele a dinero rápido
y a empresario sin alma
y a enterrados obreros
sin un triste ataúd 
ni unas flores de penas
y a terreno quemado
y a unas nubes muy tóxicas
y a niebla ennegrecida
con su vestido blanco
y a gobierno de crisis
y a político acrítico 
y a ventanas cerradas
y al aire libre preso
y a pacto de silencio
y a ni pío
ni mu
ni a esta boca es mía
y a manipulación
y a censura a la vista
y a materia inflamable
y a excavadora vieja
y a viejos zorros zorros
y a perras perras perras
y a perros perros perros
y a montañas de mierda
que no las quiere nadie
y a amianto a toneladas
y a lo que quienes saben
callan,
callan
y callan
y vuelven a callar
y a ladera venida
de arriba abajo,
de arriba abajo
y a caca del carajo
y a aguas negras
negrísimas
y a filtración de libro
y a huellas de camiones
y más camiones
y más camiones
con materias de riesgo
calculado
y tasado
y pagado en billetes
 muy pobres de muy ricos
y a “incendio” incontrolado
y a viva llamarada 
y a salud sin valor 
y al precio del poder
y a ningún detenido
y a inocentes culpables 
y a la verdad
bajo los escombros
y a la mentira
sobre los mismos
y a furanos 
y fulanos
y a dioxinas
y cochinas
y a todo el Duranguesado
en peligro seguro
y a información a cuentagotas
y a paladas de desinformación
y a desastre cantado
y a cantada
y cantada
y a estar fuera de juego
y a un muerto encima de la mesa
y a la muerte debajo
y a la autopista abierta
y a las pistas cerradas
y al PNV y PSOE haciéndose los tontos
cuando suelen los listos
y a hablemos del Coronavirus
y no y no de Zaldibar…
y a la culpa es de todos
los que no hacemos nada
y dejamos que sigan haciendo
lo que hacen
y a quién mide el efecto
sobre nuestra salud
a corto
y medio
y largo plazo
y a cuántas veces más tiene que pasar algo
para no pasar nada
y a todo sigue en orden,
pero todo es un caos
y a cuál será el siguiente
y a cuál fue el anterior
y a qué pena tan grande
por los trabajadores
y no a viene de pena
de carita a elecciones
y a cortina de humo
y a fuegos artificiales
y a falsedad a mares
y a terreno de engaños
y a que clama a los cielos
y a la tierra movida
y a tierra promovida
y a metales pesados
y a los pesos pesados
haciendo el paripé.
Y es a esto a lo que huele
y es un olor que da asco.

La hipoteca

Cuántas veces nos llevamos las manos a la cabeza
y ponemos el grito en el cielo
cuando escuchamos en las noticias
que un marido ha matado a su mujer,
o un hijo a sus padres,
o unos padres a sus hijos.
Y la verdad es que como para no llevárnoslas
y como para no poner el grito en el cielo,
pero cuántas veces hacemos lo mismo
cuando vemos que una cantera
se está comiendo una montaña,
o cuando hay incendios provocados,
o cuando se realizan vertidos industriales a los ríos y a los mares,
o cuando se deforestan bosques y selvas,
o cuando tiramos plásticos por todas partes,
o cuando contaminamos con emisiones de CO2,
o cuando construimos plantas
y hacemos pruebas nucleares,
o cuando construimos vertederos
aquí y allí
sin control alguno,
o cuando derrochamos agua, energía y tiramos comida y demás
y etcétera
y etcétera.
Entonces también tendríamos que llevarnos las manos a la cabeza
y poner el grito en el cielo,
pero no lo hacemos,
a pesar de que a más de matarnos a nosotros mismos
estamos matando al mundo.
¡Es nuestra hipocresía!
¡Y la hipoteca que vamos a pagar con nuestras vidas!
¡Con nuestras vidas!

El desamor

¡Qué duro el desamor!
¡Decir que se ha acabado,
amor mío,
el amor!
¡Que al final ha llegado!
¡Qué duro el desamor!
¡Oír que se ha agotado,
nuestro amor,
amor mío!
¡Que hasta el fin ha arribado!
¡Que duro el desamor!
¡Duro como la pérdida
de un ser querido,
un ser amado!
¡Qué duro el desamor!
¡Y qué duras las fases del desenamoramiento!
¡La de la negación
y la del aislamiento!
¡Y la de la ira,
rabia
como el resentimiento!
¡Y la negociación,
la de sí o no
a otro intento!
¡Y la de depresión
y del abatimiento
al caer en la cuenta
de que es el fin del cuento!
¡Y la de aceptación
y el reconocimiento
de que la vida y la existencia
deben continuar!
¡Qué duro el desamor!
¡Y en un tris,
un momento,
de la noche a la mañana,
sin buscarlo
ni quererlo
vuelve a salir el sol
y lo que antes era oscuro
se vuelve claridad!
¡Y todo por apuntarse a un curso de cocina
o de berbalagun
o al gimnasio
o a un club de montaña
y conocer a nuevas amistades
o a una nueva persona
que ocupan el vacío
que causó el desamor
en el buen corazón!
¡Qué duro el desamor!
¡Y qué duro
y qué duro
es el amor
cuando lo es de verdad!
¡Y nada
ni nadie
es capaz
de romperlo!

Y una mierda

Estamos asistiendo
en primera persona
a la mayor catástrofe
en clave ecológica
que al menos yo recuerde
en el Duranguesado.
Antes ha habido 
otras
por tierra,
mar
y aire
y allí
y allá
y allende
y más allá.
Y las seguirá habiendo
entretanto sigamos
con el capitalismo,
que es un monstruo salvaje
que destruye
todo lo que toca.
Y todo por ganar
montañas dinero
aunque las montañas de verdad
tengan que venirse abajo
para ello.
Y lo de Zaldibar ,
hablando en plata,
no es más que la punta del iceberg o no es nada comparado
con los cataclismos
que están por llegar
y que alguno
como el cambio dramático-climático ha llegado ya.
Y la solución es bien sencilla.
Tenemos que dar un cambio de 360 grados a nuestro modo de vida
como personas y como sociedad.
Porque no puede ser que algo tan bonito como es el mundo
lo estemos convirtiendo en algo tan feo como un basurero.
Un basurero con cementerios nucleares,
almacenes atómicos,
terrenos contaminados,
atmósferas irrespirables,
bosques deforestados,
selvas en llamas,
mares de basura a mares,
ríos de plásticos
y rías de deshechos,
etcétera
y suma y sigue.
¡Y suma y sigue!
¡Pero sigue restando!
¡Restando naturaleza y vida!
Al mundo,
a nuestro mundo,
que lo hemos convertido
en un mundo de mierda
que guarda las apariencias.
Porque miramos al agua y parece saludable
y miramos al aire y parece sano
y miramos la comida y parece benéfica,
sin embargo no es oro todo lo que reluce
y el agua,
el aire
y la comida
tan vitales
para el ser humano
dejan mucho que desear,
cuando no tendrían que ir directamente a la basura
o a un centro de desintoxicación.
Y es que necesitamos un planeta verde
y azul
como el que vemos desde la luna
o seguiremos en la luna pero mirando el dedo que apunta a la misma.
Y es que no solo comemos mierda,
sino que nos come la mierda
y no solo respiramos mierda
sino que las tomas del aire que nos tomamos son una mierda
y no solo bebemos mierda,
sino que nos emborracha la mierda.
Todo es una mierda
de mierda.
Y así no podemos seguir,
ya es hora de que gritemos alto y claro
a los poderes
y una mierda
y una mierda
y una mierda.
¡Y una mierda!

Durango en verso

Ver el amanecer,
nacer al nuevo día
desde la campa verde
del triste camposanto,
escuchar al Mañaria
al saltar la presilla
de Pinondo
o si no,
en Arripausueta
escuchar como brinca la presa
el Ibaizabal,
ver un pico naranja
o amarillo de un mirlo
o ver las plumas blancas
y negras de una urraca
o ver a una cigüeña
de camino a su nido
con un palo en el pico
volando en nuestros cielos,
contemplar que ni el paso
del tiempo ha podido
borrar las cicatrices
causadas por infaustos
bombardeos en casas
y en edificios públicos
ni de cerrar la herida
que los mismos causaron
al alma duranguesa,
escuchar como cantan
a varios buenos gallos de nuestro gran Durango
cerca del cementerio
o de las antiguas
vías del tren
que separaban
Durango de Abadiano
o por el bidegorri
de la Muruetatorre
la llegada del día
y del sol
con su luz mañanera,
pisar el laberinto de piedra desgastada
al pasar bajo el pórtico de la Santa María
y contemplar sus bancos,
columnas
y traviesas
de madera
y su torre
y reloj ya con años
que toca las campanas
con planta religiosa,
pasear por la plaza de Santa Ana
y parar ante su arco inmortal
y ver la bella plaza
con casas con relojes de sol
y el parque de Pinondo,
la fuente
y a Astarloa en lo alto
del euskera de mármol,
subir de bar en bar,
bajar de bar en bar
y volver a subir y volver a bajar
poteando por “Goien”
hasta que el cuerpo aguante
o diga por hoy basta,
llegar hasta la casa del ahorcado
y mirar por allí a nuestra villa
entre chalets de ricos
y penas de los pobres,
pararse por Tabira
y beber de su fuente
de piedra
y ver en pleno parque de hierba
y junto al río
y a la par de su iglesia antiquísima
un barrio
con solera e historia,
ver el barco alemán varado
por San Roque
como queriendo echarse a la mar
desde tierra
y navegar
sin fin
por todos los océanos,
contemplar los escudos de la villa
en iglesias,
casas torre
y palacios,
verle jugar al “Tabi”
o un partido a la “Cultu”
o al buen “Rugby Taldea”
o a cualquier otro club
que hacen grande a este pueblo
y un trabajo impagable
con la chavalería,
picar una de rabas
o de gambas
con algo de beber
en la plaza central
que es Ezkurdi
y notar su frescura
tanto como su sombra
por estar orientada
al norte
y no hacia el sur
que se muestra divino
con sus grandes montañas
una detrás de otra
desde el buen mirador
de Goiuria
o en erdera
de la ciudad de arriba,
saltar a lomos del Mikeldi
de mentira
y gritar de verdad
Mikeldi Mikeldira,
recorrer la avenida
de Kurutzeaga
y ver la iglesia jesuita
y el museo y la cruz
de Kurutzeaga
que es
un tesoro
de piedra
que nos narra una pasado
de herejes
y de hogueras
y una historia
entre bellas escenas religiosas,
entrar en el museo
de Etxezarreta
a alguna exposición
sin dejar de admirar la belleza del mismo
palacete
o pasar para ver algún show
en nuestro gran teatro
sito en San Agustín
o ir a la biblioteca moderna a leer un rato,
tomar prestado un libro
o a estudiar un poquito,
pasear por el pueblo
de Durango tan llano
y con tan pocas cuestas
y perderse en sus calles
y volverse a encontrar
y charlar con sus gentes
amables de verdad
y hablar con inmigrantes
llegados desde lejos
a esta villa
en erdera
o hasta incluso en euskera
y sentirse contento,
feliz
y agradecido
por ello
y porque aquí
se están haciendo bien
estas cosas tan justas,
ayudar a llenar,
como buen solidario,
de comida… camiones
llevados desde Herria
allá lejos,
al Sáhara,
comprar un cuponcito de la Jaed
que ayuda
y no por interés
a enfermos durangueses,
hacer un pintxo pote
un jueves
y llegar el viernes al trabajo
tarde y arrepentido
como Judas
con Cristo,
asistir a la Feria del Libro y Disco Vasco
y hacer alguna compra
y ver también de paso
en la de artesanía
a buenos artesanos
hacer obras de arte
de madera, de cuero,
de cristal o papel,
disfrutar de las fiestas
de San Fausto,
el patrón de Durango,
de día
de noche
o mediodía
o mañana
o de tarde
pues cualquier hora es buena
para ir de fiesta
en fiesta
con traje de aldeano
o la camisa blanca
y el pañuelito azul
anudado en el cuello,
presentarse en alguna
o en algunas manifas
por un convenio justo
o contra los machismos
y también sus violencias
o por un aire sano
o por el no al peaje
o por erabaki
y demás
y demás,
pasear por el barrio obrero de San Fausto
entre obreros y obreras
y sentirse uno parte
de la gran clase obrera
y del proletariado
y demás
y demás
cosas de cuyo nombre
no me acuerdo
a estas horas.

Echo de menos

Echo de menos las noches
de invierno
 o de verano,
primavera
u otoño
acostado
contigo,
junto a ti
y a tu lado
y agarrado a tus curvas
de la felicidad
y de la buena vida.
Echo de menos los días,
de toda la semana,
los de Lunes a Lunes
conviviendo
y viviendo 
la vida
tuya 
y mía
y la nuestra,
de dos,
de dos enamorados
con todo el corazón
y toda el alma entera.
Echo de menos
años,
meses, 
días
y horas,
minutos 
y segundos
y tiempo
y tiempo
y tiempo
compartido
entre tú
y yo
tal dos amantes
de la vida en común.
Echo de menos ratos
de sonrisas de cómplices
y risas de amiguitos
y secretos de amantes
y aventuras de amados
y pasos de pareja
y romances de novios
y hasta historias de amor,
de un amor para siempre
con principio infinito
y final hoy finito.
Echo de menos charlas
en la Costa del Sol
entre lluvias de estrellas
y lunas veraniegas
y nubes africanas
y gaviotas graznando,
golondrinas volando
y el sonido
del mar
susurrando
palabras
de salitre
y espuma.
Echo de menos besos 
a la luz de la luna
o de una chica vela
que dos labios amigos
jugando como niños
se daban
con caricias,
y mimos
y arrumacos
y cariño
y ternura
y afectos a montones.
Echo de menos tus ojos
y el color de su mar
verde
de arenal blanco,
y el tono azul celeste
y el marrón de la tierra.
Echo de menos tu voz,
tu voz de niña buena
y bonita
y simpática 
y amable
y agradable al oído
y que era toda música
y que siempre tenía 
yo ganas de escuchar
pues me alegraba el día
y placía la noche.
Echo de menos tus manos
y pies
de hielo siberiano
calentados con mimo
y caricias
y halagos
de calor bien humano.
Echo de menos tu mirada
de pantera felina
o tigresa salvaje
o leona del reino
del amor de verdad.
Echo de menos tu pelo
de melena estilosa
y cabellos de oro
bien peinado y bien liso
o mojado
o incluso despeinado
y con ondas rebeldes
y rizos moldeables.
Echo de menos tus pasos
y andares femeninos
y poses de muñeca
y planta de mujer
y vestidos de niña
de dama juvenil.
Echo de menos tu ser
de moza hermosa hermosa
y preciosa por dentro
y espléndida por fuera.
Echo de menos tu cara
de chavala de diez
y de las de quedarse 
del todo enamorado
con nada más mirarte
de pasada
o reojo.
Echo de menos tus papos
de pompa submarina
y color rosa dulce,
como de caramelo
de los de fresa y nata.
Echo de menos mimos,
cuidados
y atenciones
que nos dábamos el uno
al otro
todos,
todos los días.
Echo de menos mil
poemas que te he escrito
con la letra de amante
y a veces te he leído con las voces de amado.
Echo de menos siestas
de película y manta
y algo de picoteo
y de calmar la sed.
Echo de menos
tantas
y tantas,
tantas cosas
que hasta me entran las ganas
de llorar
y llorar
y no hay quien las detenga.

Cambiar

Tenemos que cambiar
el ande yo caliente
y ríase la gente
por el andemos todos calientes
y riámonos la gente,
tenemos que cambiar
el yo gano
y tú pierdes
y el ellos ganan 
y él pierde
y el nosotros ganamos
y el vosotros perdéis
por el yo gano
y tú ganas
y él gana 
y nosotros ganamos 
y vosotros ganáis
y ellos ganan,
o sea, 
que ganamos todos,
tenemos que cambiar
el todos somos del mundo
por el mundo es de todos,
tenemos que cambiar 
el a muchos les falta 
lo que a pocos les sobra
y el a muchos les sobra 
lo que a pocos les falta
por el a muchos y a pocos
ni les sobra ni les falta,
tenemos que cambiar
el los demás me dan igual
por el me dan igual que a los demás,
tenemos que cambiar
el pez gordo se come a los chicos
por el los peces chicos se comen al pez gordo,
tenemos que cambiar
el donde manda el patrón
no manda el obrero
por el donde manda el obrero
no manda el patrón,
tenemos que cambiar 
el pocos viven como reyes
por el vivimos como dios
sin dioses 
y sin reyes,
tenemos que cambiar
el algo malísimo tiene que pasar para que salga lo mejor de las personas
por el algo buenísimo tiene que pasar cuando “salga” lo malísimo de los personas,
tenemos que cambiar 
el podemos y no queremos
por el queremos y podemos,
tenemos que cambiar
el todo tiene que cambiar para que todo siga igual
por el todo tiene que ser igual para cambiar hacia la igualdad,
tenemos que cambiar
el mundo de mentira
por el mundo de verdad
y la mentira del mundo 
por la verdad del mismo,
tenemos que cambiar
el nos mandan cuatro gatos que son unos perros
por el que esos cuatro gatos que son unos perros
sean los mejores amigos del hombre,
tenemos que cambiar
el todos somos prójimos pero nos comportamos como lejanos
por el todos somos lejanos pero nos comportamos como prójimos,
tenemos que cambiar
la libertad de uno es más que la libertad de todos
por la libertad de todos es más que la libertad de uno,
tenemos que cambiar
el me importo yo
y me importa lo mío
y los demás 
y lo de los demás no tanto,
por el me importan los demás y lo suyo
y yo y lo mío no tanto,
tenemos que cambiar
el qué pueden hacer los demás por mí
por el qué puedo hacer yo por los demás,
tenemos que cambiar 
el qué dura vida la del obrero,
tanto trabajo
y tan poco dinero
por el qué buena vida la del obrero,
tanta salud
y tanto amor verdadero,
tenemos que cambiar
el hombre no es como la mujer
por la mujer es como el hombre,
tenemos que cambiar 
el mundo hay que ahogarlo y aguarlo y quitarle la comida
por al mundo hay que airearlo y calmarle la sed y alimentarlo,
y hablo del mundo y de las personas también,
tenemos que cambiar el aire que respiramos
y el agua que bebemos
y la comida que comemos
tienen sombras y más sombras
por el aire y el agua y los alimentos
son mejorables a todas luces,
tenemos que cambiar
 y cambiar
es dejar de ser lo que somos y dejar de hacer lo que hacemos
para empezar a ser lo que tenemos que ser y hacer lo que debemos de hacer.
¡Tenemos que cambiar!
¡Tenemos que cambiar!