Archivos Mensuales: enero 2020

Amor de vasco

Digo que
podríamos tomar las armas
y retomar la lucha armada
y seguir con la guerra
o el conflicto político-militar
y digo seguir
porque en Euskal Herria
no habrá verdadera paz
hasta que no haya libertad,
igualdad
y justicia.
Decía que 
podríamos tomar las armas
y retomar la lucha armada
y seguir con la guerra
o el conflicto político-militar
pero no lo vamos a hacer,
¡no!,
¡no lo vamos a hacer!
porque vamos a practicar la lucha política
e institucional
hasta el final.
Hasta ser libres,
independientes
y construir un Estado Vasco.
Y aunque ya ha habido en la historia quien ha dicho que
“La lucha de Euskal Herria por su independencia sin el PNV es difícil, 
pero con el PNV es imposible”,
la verdad es que sin el PNV,
con el PNV
o contra el PNV
y contra todos los demás partidos políticos,
(y digo contra todos los demás porque el pueblo
no necesita representantes que al final no lo representan,
sino representarse a sí mismo,)
la realidad
es que debemos luchar por nuestra independencia y libertad como pueblo.
Independencia y libertad que con el apoyo del pueblo son posibles
y sin el apoyo del mismo imposibles.
Por este motivo,
pueblo a pueblo,
taller a taller,
barrio a barrio,
calle a calle,
casa a casa
y persona a persona
debemos de convencer
boca a boca
y escrito a escrito
y canto a canto
y con todo lo que tengamos a mano
a la gente en particular
y al pueblo en general
de que la independencia y la libertad de Euskal Herria
es lo mejor para su bienestar.
Y es que ser libres e independientes
es lo mejor que nos puede pasar como pueblo.
¡Lo mejor!
¿O es que acaso ser tales es lo mejor
en todos los órdenes de la vida,
excepto en el político?
¡Y un jamón!
¡En el político también!
¡No depender de nadie
ni de nada
es el ideal!
¡Porque a mayor independencia
y libertad,
mayor bienestar!
Y no hablo solo del económico,
sino del social,
cultural,
laboral,
personal,
etcétera.
Esto lo sabe cualquiera,
sobre todo quienes son libres e independientes
y nos niegan serlo
porque nos mantienen presos y dependientes.
¿O no quieren lo bueno para sí mismos
y lo malo para nosotros?
¿Hay algún ingenuo que crea lo contrario?
¡A luchar, pues, camaradas, a luchar!
A luchar sabiendo que 
no es el euskera lo que nos hace vascos,
ez dela euskara euskaldun egiten gaituena,
¡cuánta gente sabe euskera y se siente española hasta la médula!,
sino que es la voluntad de ser vascos 
y el amor de vascos
y el deseo de ser vascos
lo que nos hace vascos.
El euskera nos hace vascohablantes,
euskaldunak,
mientras que la voluntad 
y el amor
y el deseo de ser vascos
nos hacen vascos,
vascohablantes
o no.
¡A luchar, pues, camaradas, a luchar!

Yo podría decirte

Yo podría decirte
que nos organicemos
y que tomemos el poder.
Y el control
de los cuerpos policiales
y de los medios de comunicación
y de transporte
y de la administración
y de las empresas eléctricas 
y de los organismos del agua
y de puertos y aeropuertos
y carreteras
y caminos
y de la sanidad
y de la educación
y los servicios sociales
y de todos los Ayuntamientos
y Diputaciones
y del Parlamento
y del Gobierno Vasco
y de todo el territorio
y de la Justicia
y del poder judicial
y del ministerio fiscal
y de la policía judicial
y de todas las empresas
y de todos los partidos políticos
y sindicatos
y organizaciones empresariales
y de las armas y explosivos
y del sistema monetario
y del espacio marítimo y aéreo
y de todos los poderes
y museos, bibliotecas y archivos
y en pocas palabras
de toda la política
y economía
y de todo el país
de abajo arriba.
¡De todo el país!
¡De abajo arriba!
Y una vez hecho esto
que hiciéramos una consulta sobre la independencia
y si saliera que sí, que nos hiciéramos independientes.
Podría decirte esto
y más,
pero no serviría de nada,
pero es que de nada,
si nos quedáramos en las palabras
y no pasáramos a los hechos.
Quizás por esto diga Roque Dalton
en un poema titulado “Arte poética 1974”
“Poesía, perdóname por haberte ayudado a comprender
que no estás hecha solo de palabras”.

Punto final

En un poema de Roque Dalton
titulado “Solo el inicio”
dice
“Y el maestro Bertold Brecht,
comunista, dramaturgo y poeta alemán
(en ese orden) escribió
”¿Qué es el asalto a un Banco
comparado con el crimen
de la fundación de un Banco?”
De lo cual yo concluyo
que si para salir de sí mismo
un intelectual de la clase media
asalta un Banco,
no habrá hecho hasta entonces
sino ganar cien años de perdón.”
Aquello decía Bertold Brecht
y esto, Roque Dalton.
Y yo,
humildemente,
creo que nadie debería
dormir en el cajero de un banco.
Y mucho menos morir en ningún banco,
pero todos los bancos nos tendrían que abrir los ojos
y hacernos despertar.
¡Abrir los ojos!
¡Y hacernos despertar!
Porque si hay alguna institución capitalista por excrecencia
que la personifica,
es el Banco.
Y el capitalismo si algo hace bien mal
es matar.
Desde en el banco,
hasta en la empresa.
Y muerte a muerte
y pérdida a pérdida
el banco sigue más vivo
cuanto más gana.
Y es que así funciona el capitalismo:
a base de que nos ganemos la muerte,
trabajando o sin trabajar,
ellos ganan dinero.
Y así,
a este poema,
“Solo el inicio”,
hay que ponerle punto final.
¡Punto final!

Blanqueamientos

Sin duda habrá escuchado
hablar de blanquear.
Blanquear capitales
o lavar el dinero,
blanquear una droga
o de oscura volverla blanca,
blanquear el color de la piel
como una estrella de la música
o blanquear una fachada
o el color de los dientes
o el pasado de una persona
por decir unos cuantos
tipos de blanqueos.
Sin embargo,
últimamente
el blanqueo del que más se habla
es del blanqueo de Vox
que tanto medios de comunicación
como partidos políticos de ámbito estatal
como el PP, Ciudadanos y el PSOE
están llevando a cabo
bien sea al hablar de y al tratar con tal partido fascista
como si fuera un partido democrático.
¡Y es que en lugar de un cordón entorno a Vox
le están poniendo la alfombra roja!
¡Así es!
¡A Vox le están blanqueando
los medios, partidos y demás!
Pero,
y aquí viene el pero,
no solo están blanqueando a Vox,
sino que a cuenta de Vox
están blanqueando al PP y al PSOE.
Porque ya se le quiera hacer a Vox
un partido blanco cuando es oscuro,
por no decir negro,
o se le quiera hacer más oscuro
o negro de lo que es,
el caso
es que se le está utilizando para blanquear a los dichos.
¡Al PP y al PSOE principalmente!
¿O no se está blanqueando al PP de las Azores y de la Guerra de Irak?
¿Y al PP que mintió a todo el mundo el 11-M diciendo que el autor de los atentados
era ETA y no los yihadistas?
¿Y al PP de los corruptos y del M.Rajoy?
¡Y etcétera¡
¡Y etcétera!
¿Y no se está blanqueando a su vez al PSOE de los GAL?
¿Y al de la Guerra sucia y la dispersión?
¿Y al de los ERE’s en Andalucía?
¡Y etcétera!
¡Y etcétera!
¡Así es!
¡Al PP y al PSOE les están blanqueando!
¡Que para algo han sido los partidos del régimen del 78
o de la dictadura del capital disfrazada de democracia burguesa!
¡Les están blanqueando!
¡Como a Vox!
¡Que para algo es el partido fascista por si el régimen del 78 cae
y hay que volver al régimen del 39
o a la dictadura pura y dura!
Y para acabar,
un ejemplo de blanqueo
que causa hasta sonrojo
es el siguiente.
Pablo Iglesias 
en un mitin de Unidas Podemos
en el Euskalduna
de Bilbao
decía que:
“Orgulloso de ser español, me encanta decir aquí ¡Gora Euskadi!”
¡Y es que si le encanta decir aquí Gora Euskadi,
allí qué le encanta?
 ¿Decir “Arriba España”!
¿Porqué no allí también Gora Euskadi?
¡El aquí sobra!
¡O falta el allí!
Y es que a quienes nos sentimos orgullosos de ser vascos nos encanta decir
aquí 
y allí
y donde sea
¡Gora Euzkadi Askatuta!
Y es que lo de Iglesias
que se siente orgulloso de ser español
y le encanta decir aquí ¡Gora Euskadi!
es tan absurdo como
que quienes nos sentimos orgullosos de ser vascos
y de decir donde sea Gora Euzkadi Askatuta
dijéramos que nos encanta decir allí ¡Arriba España!.
¡Ya basta de vendernos la moto
con tantos blanqueamientos!
¡Basta!

Lleno de sentimientos

Me siento como un pájaro
libre
preso en la jaula
o como una paloma
de la paz
entre rejas.
Me siento como un pez
arrancado del mar
que da en la arena
saltos
y saltos
y más saltos
al vacío arenado
entre charcos de agua.
Me siento como un burro
cargado con mil penas
llevado a latigazos
ya de aquí para allí,
ya de allí para aquí.
Me siento como un perro
con el alma mordida
por la vida
de pérdidas,
torturas,
sinsabores
y angustias.
Me siento como un gato
con los pelos de punta
y las uñas cortadas
y el corazón molido
a palos 
y más palos
vitales
y vitales.
Me siento como un loro
con la lengua cortada
y las ganas de hablar
perdidas
por el tiempo y el tiempo
muerto
y requetemuerto.
Me siento como un grillo
con el cricrí gastado
por el paso
y repaso
de las horas nocturnas.
Me siento como un gallo
sin ganas de cantar
la llegada del día
ni de la luz de la mañana.
Me siento como un toro
toreado en la plaza
sin querer cornear
y picado 
y picado
y vuelto a repicar
y hasta entrado a matar
y arrastrado en la plaza
con su estela de sangre.
Me siento como un lobo
sin luna a la que aullar
y que noche tras noche 
subiendo hasta la roca
más alta de la peña
espera aullar al astro
con vestido lunar.
Me siento como un ciervo
cazado en la montaña
de un disparo certero
y llevado de adorno
y trofeo de caza
a una triste pared
junto a una espada antigua.
Me siento como un lince
con la vista cansada
y ganas de llorar
y llorar
y llorar.
Y llorar
y llorar.
Me siento como un búho
con los ojos abiertos
de par en par,
despierto
y mirando a la vida
con tristeza
sin cura.
Me siento como un pollo
sin cabeza,
ni pies,
y las tripas abiertas
y la piel arrancada
a tiras
y tiritas.
Me siento
como una rana verde,
verde sin esperanza
de encontrar una charca
en la que ser feliz.
Me siento como un viejo.
elefante y su trompa
recosida de heridas
y patas con cadenas
roñadas
por las horas y horas
y más horas
de esclavo
trabajador sin sueldo.
Me siento como una gigantesca ballena
que da mil resoplidos
que nadie escucha en tierra
y que van a perderse entre los vientos de altamar.
Me siento
como un delfín varado
en la orilla,
sin fuerzas,
ni norte,
ni esperanza,
ni una mano de ayuda.
Me siento como un león
sin tierra,
ni manada,
ni pieza
que llevar a la boca.
Me siento como una 
serpiente sin veneno,
que ni pica
ni muerde
y ni muda de piel
ya curada de espanto.
Me siento como una
caracola sin música
 marina en su interior
y un silencio sonante.
Me siento como un buitre
mañanero
comido
por la misma carroña.
Me siento como una 
pequeñita mosquita
muerta
y no cojonera
que sabe que la vida 
son tres días no más,
uno el de la alegría,
otro el de la tristeza
y otro el de la esperanza.
Me siento como una
abejilla sin reina,
ni colmena,
ni obra,
pero como una obrera,
con la miel en los labios.
Me siento como una
hormiguita en la tela
de araña
sin poder escapar
de la misma
en la vida.
Me siento como una 
mariposa sin alas
ni flor en cual posar.
Me siento,
así me siento,
lleno de sentimientos.

La vida, la vida

Conozco al soberano,
que está tan preparado,
pero tan preparado,
que parece mentira,
irreal
y antinatural.
¡Como un montaje!
¡Del que hubiera que hacer el desmontaje!
¡Igual que con los belenes y árboles de navidad!
¡Y es que los reyes son de quita y pon!
¡Y tendrían que ser de quita!
¡Y no de pon!
¡De quita!
¡Y no de pon!
Conozco al presidente
del gobierno
de la nación
que tiene tan poco poder,
que no es sino una marioneta en manos del mismo.
¡Del poder de verdad!
¡El del dinero y las armas!
¡Y habría que cortarles los hilos!
Pero todos los que conozco sin ellos,
sin hilos,
son unos pájaros,
pero pájaros de cuidado.
Conozco
al Consejo de ministros
con sus carteras ministeriales
a los que no les importa nada
que los bolsillos del pueblo estén vacíos
mientras sus carteras anden a rebosar.
Conozco a los diputados
que tienen soluciones para todos los problemas,
pero cada día estos últimos aumentan
y aquellas,
las soluciones,
como los diputados,
brillan por sus ausencias
en el hemiciclo.
Diputados más preocupados
por salir en la foto que gane el Pulitzer
y por colgarse la medalla 
que por arreglar la vida del pueblo.
Conozco al Senador
que se conoce la casa de cabo a rabo,
pero no tiene ni repajolera idea de lo que se cuece en la calle.
Senador que se parece a esos cazadores
que cazan una pieza y dicen que han cazado siete
y es que están al pase de la paloma,
cuando están,
porque son de los que dicen que han hecho siete plenos
y con suerte han estado en uno.
Conozco al Presidente de la Comunidad
española
que entre lo mejor para su Comunidad
y lo mejor para España
elige esto último
y es que es más español
que andaluz, aragonés, etcétera.
Aunque luego presuma de ser 
más andaluz, aragonés, etcétera
que el más español de los españoles.
Osease,
él mismo
o ella misma.
Conozco al Alcalde del pueblo
que se cree el mejor alcalde que ha tenido el pueblo en la vida
y alguno,
cosa que para muchos, por obvio, es imposible,
también se cree regir el mejor pueblo que ha tenido el país
por los siglos de los siglos.
Alcaldes que valen su peso en oro,
o en plata
y que la mayoría no son ni de bronce,
sino de hojalata
u hombres de paja.
Conozco al concejal
que dice que él es dos veces pueblo,
pero gana lo que el pueblo cuatro veces.
Concejal que sabe que dos más dos son cuatro,
pero que ignora que cuatro ojos ven más que dos.
Concejal que vive como un rey,
pero que aspira a vivir como Dios.
Conozco al vendepatrias
que por cuatro migajas
arrancadas a regañadientes a Madrid
es capaz de vender Euskal Herria
al Estado Español.
Y les conozco
y sé que si algo tienen todos en común
es que son unos vendehúmos.
Capaces de vender humo donde no hay fuego
o de vender fuego donde no hay humo.
Y conozco también
al político de verdad,
que en verdad hoy en día es el antipolítico.
¡El antipolítico!
¡Y el antipolítica!
Y es que para serlo de verdad
hay que ser revolucionario
y jugarse la vida.
¡La vida!
¡A lo Roque Dalton!

Los malos y los buenos

Los malos,
es decir,
el Imperio,
el sistema,
el poder,
el orden
y sus defensores,
que ser son un unos malhechores,
necesitan
la muerte,
las guerras,
los exilios,
la emigración ilegal,
el terrorismo,
el crimen organizado,
la industria armamentística,
el tráfico de drogas,
la explotación,
el paro,
la trata de personas,
los sueldos
y la pensiones
basura,
la contaminación,
los sin papeles
y los sin techo 
y los sin nada,
las crisis cíclicas,
los accidentes y riesgos laborales,
el trabajo temporal,
la carestía de la vida
y la subida de la luz,
y del agua
y del gas
y de la gasolina 
y de la cesta de la compra,
la falta de formación y de información,
la ruina de los cielos,
de los mares
y de la tierra 
y del subsuelo,
la falta de participación política,
el mercado negro,
el blanqueo de capitales
y paraísos fiscales,
escuelas para adoctrinar,
medios de desinformación y manipulación,
ejércitos de gatillo fácil,
policías de cumplir las órdenes a rajatabla,
religiones de mentira
o irreligiosas,
jueces que son juez y parte,
las leyes que hacen las trampas,
prisiones 
y más prisiones
y pobres presos
y pobres presas,
casas de locos,
de putas,
de juegos
y de alquiler,
privatizaciones de bienes públicos,
obras faraónicas,
medios de transporte sin remedio
y por no alargarlo demasiado,
en un palabra,
el infierno en la tierra
y la tierra prometida en el cielo.
Los buenos,
los hombres y mujeres de bien,
los revolucionarios de toda la vida,
los libertarios y los libertadores y los igualitarios y los igualadores
y los que hacen los sueños realidad
y sus defensores,
que son unos bienhechores,
necesitan la vida,
la paz,
los arraigos,
la legalidad de toda emigración,
la política y la palabra,
el bienestar organizado,
el desarme,
el consumo responsable de drogas legales
y el uso y no el abuso,
el cuidado de los trabajadores,
el trabajo digno,
el buen trato entre las personas,
los sueldos
y las pensiones
de justicia,
la descontaminación
y el cuidado del planeta,
los con papeles,
los con techo
y los con todo,
la armonía estructural,
la seguridad en el trabajo,
la estabilidad laboral,
la ganga de la vida
y la bajada de la luz
y del agua
y del gas
y de la gasolina
y de la cesta de la compra,
la formación y la información,
la sanidad de los cielos,
de los mares,
de la tierra
y del subsuelo,
tomar parte en política y en todo lo demás,
el mercado justo,
la transparencia en los capitales
y nada de paraísos fiscales,
escuelas para la vida,
medios de comunicación de verdad,
nada de ejércitos,
policías al servicio del pueblo,
religiones de verdad
o religiosas,
jueces que son jueces y no parte
y partes que son partes y no jueces,
las leyes que hacen el juego limpio,
prisiones 
y menos prisiones
y más justicias 
y más justicias,
casas de jóvenes,
de la tercera edad,
de aprendizaje
y de relax,
nacionalizar bienes privados,
obras populares, locales y mundiales,
medios de transporte sostenibles,
y por no alargarlo demasiado,
en una palabra,
el cielo en la tierra
e infiernos ni en los malos sueños.