Archivos Mensuales: octubre 2019

De la dictadura, la monarquía y la democracia

Tres mentiras
no más,
tres verdades
no menos.
La primera mentira
es que el hoy rey emérito,
don Juan Carlos I,
trajera
como dijeron en su día
el ABC
o la Cadena Ser
entre otros medios de comunicación
la democracia a España
y que pusiera, por lo tanto,
el punto final
a la dictadura franquista.
La primera verdad
es que la dictadura
de Franco
puso punto final
a la República 
como a la democracia 
y trajo la monarquía
borbónica y franquista
a la España de entonces.
Luego,
con el rey Juan Carlos I no vino la democracia,
sino la monarquía
porque Franco le eligió como su sucesor.
Y es que si algo demuestra
la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947
no es solo que España se constituyó
en un reino sin rey,
sino que Franco se hizo con la prerrogativa
para proponer a su sucesor a título de rey o de regente
a las Cortes.
Y cuando Juan Carlos fue proclamado sucesor de Franco en 1969
juró fidelidad a los principios del Movimiento Nacional…
Luego, si se entiende el entrecomillado,
“el franquismo se hizo monárquico”,
y la monarquía, franquista.
Aunque quizás sea más exacto decir
que el “franquismo se hizo juancarlista”
y Juan Carlos, franquista.
La segunda mentira,
y viene a colación de la primera,
es que la transición a la democracia viniera de la mano del rey,
porque la monarquía no supuso una ruptura
con la dictadura franquista,
sino una continuación de la misma
bajo otra apariencia.
Y es que cambiaba la forma,
que se hacía monárquica y “democrática”,
pero no el fondo,
que seguía dictatorial.
Así,
la “democracia” era la misma dictadura
con distinto collar
o mejor dicho, con distinta corona,
que no con distinto amo,
que continuaba siendo el gran capital.
La segunda verdad
es que transición sí que hubo,
pero no de la dictadura a la democracia,
sino de la dictadura franquista
a la monarquía borbónica y franquista.
En la cual,
el franquismo
no solo quedó libre de culpa
y se fue de rositas de todos sus crímenes contra la humanidad,
sino que copó los puestos claves de muchas de las instituciones del Estado.
Y la tercera mentira
es que si el rey Juan Carlos I
no trajo la democracia,
el hijo,
el hoy rey Felipe VI,
tampoco.
Porque lo que el actual rey ha traído
es la continuación de la monarquía
de los Borbones y de los seguidores de Franco.
Y la tercera verdad
es que el rey nunca va a traer la democracia
y no solo porque no puede haber democracia
cuando la máxima autoridad del Estado
o el Jefe de Estado
o el Rey
no es elegido por el pueblo,
sino que la democracia 
solo la puede traer el pueblo,
al igual que la república.
Democracia
y república
que pondrían
punto final
a la monarquía
como al franquismo,
entre otras razones
porque cuando el pueblo es y tiene el poder
no admite a reyes ni a dictadores
ni a nadie ni a nada
sobre sí mismo
o sobre el pueblo
en persona.
Y es que cuando hay democracia de verdad
 por encima del pueblo
no hay ni Dios.
¡Ni Dios!
¡Ni Patria!
¡Ni Rey!
¡Ni Amo!

La justicia del pueblo

El pueblo catalán
y el pueblo vasco
y otros pueblos
y naciones sin Estado
reunidos en tribunal popular
y una vez escuchadas
a las acusaciones
y a las defensas
y a todos los testigos
deben condenar
y condenan…
Primero,
a José Luis Rodríguez Zapatero,
por comprometerse 
a apoyar el Estatuto
que aprobase el Parlamento de Catalunya
sin cambiarle ni una coma
y no cumplir su palabra,
a una pena
de trece años
de asistir
en un centro de normalización lingüística de Barcelona
a un curso
para aprender a hablar catalán como un loro 
aunque sea en la intimidad.
Segundo,
a las Cortes Generales del Estado,
o al Congreso de los Diputados
y al Senado,
y más en concreto a los grupos políticos
que introdujeron modificaciones de calado
en el texto de nuevo Estatuto aprobado por el Parlament,
a una pena
de trece años
de asistir
a un curso
del cuerpo de redactores taquígrafos
y estenotipistas
del Congreso de los Diputados
para una vez realizado el mismo
asistir
la misma cantidad de años
al Parlament
como convidados de piedra
y como trabajadores
con las máquinas de estenotipia en mano
para recoger
al pie de la letra
y de pe a pa
todo lo que se diga
en los plenos de dicha cámara catalana
y para aprender que lo que dice el Parlament
va a misa.
Tercero,
al socialista Alfonso Guerra,
por jactarse de haber cepillado,
a más del mal llamado Plan Ibarretxe,
el nuevo Estatuto catalán
como lo hace un carpintero,
a una pena
de trece años
de asistir
a unos talleres de carpintería
en las prisiones tan conocidas
por los presos políticos catalanes
 de Lledoners, Barcelona,
Puig de les Basses, Gerona
y en Mas d’Enric, Tarragona.
Cuarto,
al Partido Popular al completo
por presentar un recurso de inconstitucionalidad
impugnando 128 de los 223 artículos
del nuevo Estatuto de Catalunya
refrendado por la ciudadanía catalana
y al Defensor del Pueblo
y a las Comunidades autónomas de Aragón,
Baleares,
Comunidad Valenciana,
Murcia
y la Rioja
gobernadas por el PP,
a excepción de Aragón,
por interponer otros tantos recursos
y al Tribunal Constitucional,
compuesto por 6 jueces de la cuerda del PSOE
y 6 de la del PP,
por admitir a consideración
los mismos
y considerar inconstitucionales,
a más del que afirmaba que Catalunya es una nación 
con todo lo que ello implica,
13 artículos del nuevo Estatuto
y otros 27 someterlos a interpretación,
a una pena 
de trece años,
de los cuales
seis irían destinados a ver vídeos
de las grandes manifestaciones catalanas
y las pancartas de las mismas,
como la de 2006 que rezaba
“Somos una nación
y tenemos derecho a decidir”,
o la de 2007
que decía
“Somos una nación
y decimos Basta…”
o la histórica de 2010
cuyo lema era
“Somos una nación.
Nosotros decidimos”
y en la que se desplegó otra gran pancarta
que decía
“Catalunya no es España”
y se gritaba
“Políticos fuera. El Pueblo en la cabecera”
o la multitudinaria de la Diada de 2012 
que expresaba
“Catalunya, nuevo Estado de Europa”
o la de la Diada de 2013
con una cadena humana
de norte a sur
por Catalunya
y etcétera
y etcétera.
Y los otros siete años de la pena para visitar
los Països Catalans,
Euskal-Herria
y Galiza…
y ver si es verdad eso de que nación solo hay una,
la española,
y si las visitadas no son naciones,
sino nacionalidades y tal
y tal
y tal.
Quinto,
al gobierno del Partido Popular
con Mariano Rajoy a la cabeza,
por negarse a aceptar
la propuesta de pacto fiscal,
similar al Concierto económico vasco
o al Convenio navarro,
aprobado en el Parlament,
a una pena
de trece años
de pasarse por la ventanilla de las Haciendas vascas
y ver cómo recaudan la plata
y se administra la recaudación.
Sexto,
al PSC por abstenerse
y a PP y Ciudadanos
por votar en contra
de la realización de un referéndum consultivo, no vinculante,
a una pena 
de trece años 
para explicar pueblo por pueblo
y casa por casa
por qué en España se puede hacer cualquier referéndum
excepto el catalán, vasco, etc.
y el referido a la cuestión de la monarquía o república
entre otros.
Séptimo,
a la Abogacía del Estado
por impugnar la Declaración de Soberanía
y del derecho a decidir del Pueblo de Catalunya
por considerarla un acto de poder constituyente
y un desafío abierto contra la Constitución
y al Tribunal Constitucional
por suspender cautelarmente tal declaración
y declararla posteriormente
inconstitucional y nula
y por tanto
no amparar
la celebración
de un referéndum de autodeterminación
en Catalunya,
a una pena
de trece años
para escribir una memoria
sobre cómo se puede conocer la voluntad del pueblo
sin consultarle al mismo.
Octavo,
al Gobierno Central,
por recurrir al Constitucional
la resolución del Parlament
en la que se arrogaba
la capacidad de realizar un dialogo bilateral con el Gobierno español
de cara a negociar un referéndum,
a una pena
de trece años
para explicar la diferencia
entre el monólogo que plantea España
y el diálogo que Catalunya.
Noveno,
al Congreso de los Diputados,
y en concreto al PP, PSOE, UPyD, UPN y Foro Asturias,
por votar en contra de la petición del Parlament
al Congreso de los Diputados
para que la Generalitat
pudiera celebrar un referéndum consultivo,
 a una pena
de trece años 
para dedicarlos al estudio
de la diferencia
entre el se hace lo que España quiere y puede
o lo que Catalunya quiere y no puede.
Décimo,
a quienes tienen buena vista para ver
los delitos de los Pujol
y están ciegos de verdad
para ver otros delitos tan o más reales,
tan o más reales,
tan o más reales,
a una pena 
de trece años
de barrer,
no para casa,
desde las Cortes Generales
a los distintos tribunales y audiencias,
pasando por la Zarzuela
y la Moncloa.
Decimoprimero,
al PP y a Ciudadanos
por votar en contra de la Ley de consultas
aprobada por el Parlament
y al Gobierno del Partido Popular
y a la Abogacía del Estado
y al cuerpo de juristas estatales
por presentar,
con el apoyo expreso del PSOE,
 recurso de inconstitucionalidad
contra la citada ley
y contra el decreto de convocatoria de la consulta del 9-N
y al Tribunal Constitucional
por suspender cautelarmente tanto la ley como la convocatoria de la dicha consulta,
a una pena
de trece años
para estudiar
y asimilar
que no hay nada más democrático
que el hecho de consultar a la ciudadanía
y que la democracia no es lo que votan 12 jueces,
sino el pueblo en persona.
Decimosegundo,
al Fiscal General del Estado
por querellarse,
entre otros,
contra Artur Mas
por la celebración de la consulta del 9-N
y al Tribunal Constitucional
por declarar inconstitucional la citada consulta,
a una pena
de trece años
para aprender a fabricar urnas
en el Centro de Iniciativas para la Reinserción de Lérida,
que es donde se fabricaron las del 9-N.
Decimotercero,
al Gobierno del PP
por presentar un recurso de inconstitucionalidad
por medio de la Abogacía del Estado
contra la declaración aprobada en el Parlament
dando inicio al proceso de creación del estado catalán independiente
en forma de república
y al Tribunal Constitucional por darle la razón al PP,
a una pena de trece años
de lectura ininterrumpida y en voz alta de la obra de Montesquieu
“El espíritu de las leyes”
para aprender lo que es la separación de poderes.
Decimocuarto,
al Ministro del Interior,
Jorge Fernández Díaz,
entre otros,
y al comisario de la Policía Nacional José Manuel Villarejo
y todos sus compinches
y demás cloacas del Estado,
por montar 
la llamada como “Operación Cataluña”
y poner en marcha un grupo
dedicado a buscar e inventar información comprometedora
sobre políticos de ERC y CDC
con el objeto de frenar el proceso independentista,
y a los medios de comunicación,
que publicaron tales informaciones,
a una pena de trece años
de asistir a charlas
sobre juego limpio
o fair play en política en particular
y en la vida en general.
Decimoquinto,
al Gobierno del PP
por presentar recursos
contra la Ley aprobada en el Parlament
destinada a crear una Hacienda catalana
entre otras instituciones
y al Tribunal Constitucional
por fallar a favor del recurso,
a una pena
de trece años
de leer la revista El Jueves
para que los penados por una vez se rían los primeros
y no los últimos.
Decimosexto,
al Tribunal Constitucional,
por exigir al Parlament
el cumplimiento de la Constitución
cuando este estableció una Comisión de Estudio
del proceso constituyente
que entre sus conclusiones
señaló varias fases para tal proceso,
una primera, de proceso participativo,
una segunda, de desconexión de las instituciones españolas,
una tercera, de elecciones constituyentes de cara a redactar
la constitución catalana,
y una última, de ratificación popular en referéndum,
a una pena 
de trece años
de escribir en la pizarra
las razones,
si es que las hay,
de por qué la Constitución española y el Estado español sí
y la catalana y el Estado catalán no.
Decimoséptimo,
al Tribunal Constitucional,
por anular la resolución del Parlament
en la que se instaba al Gobierno catalán
a celebrar un referéndum vinculante,
a una pena
de trece años
de leer la Biblia
y cambiar en la máxima
de al César lo que es del César
y a Dios lo que es de Dios
el a Dios lo que es de Dios
por el a los tribunales lo que es de los tribunales.
Decimoctavo,
al CNI por sus contactos
con el jefe de las células de los atentados de Barcelona, Cambrils…,
a una pena
de trece años
para encontrar las siete diferencias
entre lo que es terrorismo de verdad,
como el islámico
o el de Estado,
y el que no lo es y quieren imputar a miembros de los CDR.
Decimonoveno,
al Tribunal Constitucional
por suspender la Ley del referéndum de autodeterminación vinculante
sobre la independencia de Catalunya
y por apercibir a 948 alcaldes catalanes
y a 62 cargos públicos de la Generalitat
recordándoles que no podían participar en tal referéndum,
a una pena
de trece años
de ir a un centro de salud mental en Barcelona
para recuperar la razón perdida.
Vigésimo,
a la Guardia Civil,
por cerrar diversas páginas web
promotoras del referéndum,
a una pena
de trece años
para aprender a hacer páginas web
en lugar de torturas 
y demás.
Vigesimoprimero,
a la Benemérita
por entrar en las Consejerías de Economía,
Relaciones Institucionales y Asuntos Exteriores,
Gobernación y Asuntos Sociales
y rodear la sede de la CUP,
a una pena
de trece años
de ejercicios espirituales
y penitencia
para ver si en trece años
entran en alguna Institución del Estado
y sedes de partidos como el PP y el PSOE
para detener a algún corrupto por ejemplo
o a algún asesino franquista impune
o algún Billy el niño de turno,
etcétera
y etcétera.
Vigesimosegundo,
al Tribunal Constitucional
por suspender el referéndum del 1 de Octubre
y a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado
por sacar la porra a pasear
para cerrar colegios electorales
y para apalear a la gente que solo quería votar
y decidir democráticamente
y por herir a 844 personas,
a una pena
de trece años
de asistir
vestidos con el uniforme de servicio
o de faena,
y no de fiesta,
al bar Koxka de Altsasu
o a cualquier Herriko Taberna.
Vigesimotercero,
como cuando juzga el pueblo nadie es inviolable,
a su majestad el Rey de España,
por el discurso retransmitido del 3 de octubre
en el que hacía saber a las autoridades catalanas
que se iban a enterar de lo que vale un peine
y que se les iba a caer el pelo,
a una pena de trece años
de leerse la constitución
y concretamente el artículo que habla
de que el rey arbitra,
y arbitrar, según la RAE, es resolver de manera pacífica, un conflicto entre las partes,
 y el rey modera,
 y moderar es templar, ajustar, arreglar algo, evitando el exceso.
Vigesimocuarto,
a los bancos
como CaixaBank y Banco Sabadell 
y a las empresas
como Gas Natural…
que trasladaron sus sedes sociales
fuera de Catalunya
y a los gobernantes del PP que facilitaron
mediante un Real Decreto
dichos traslados,
a una pena
de trece años
de jugar al monopoly
para aprender a perder con humildad cuando no se tiene la razón 
y a no ganar con soberbia cuando se tiene la fuerza de parte.
Vigesimoquinto,
al gobierno del PP,
por aplicar el artículo 155
e intervenir la autonomía catalana
y cesar al Presidente de Catalunya
y a todo su gobierno
y disolver el Parlament
y convocar las elecciones autonómicas catalanas,
y a quienes apoyaron dichas medidas,
entre tales el PSOE y Ciudadanos,
a una pena
de trece años
para aprender
la diferencia
entre la tiranía,
que hace y deshace a su antojo,
y la democracia,
que es hacer lo que el pueblo quiera.
Vigesimosexto
y por último,
al Estado español en su conjunto
por acusar de rebelión, sedición, malversación, etc.
a los líderes políticos y sociales del proceso independentista
y por acabar llevándolos a prisión
y por aplicar una receta penal y policial
y no política
a un problema político,
a una pena
de trece años
para aprender a hacer,
no de cuentacuentos chinos,
sino teatro del bueno,
no del que parece real y no lo es,
sino del que no lo parece y lo es.

Cuándo llegará el día

¿Cuándo llegará el día
en que se haga justicia
en el mundo
y los hombres
y mujeres
vivamos
libremente
y en paz
y seamos
iguales?
¿Cuándo llegará el día
en que ya no haya reyes
ni amos
en la Tierra,
ni dioses
en el cielo
y por tanto
ni súbditos,
ni esclavos,
ni siervos de los dioses?
¿Cuándo llegará el día
en que a muchos no falte
lo que a pocos les sobra?
¿Cuándo llegará el día
en que el capitalismo
con sus tristes ganancias
a costa de tristísimas
pérdidas y más pérdidas
dé paso al comunismo
bien por evolución,
bien por revolución?
¿Cuándo llegará el día
en que el aire
y el agua
y el pan
o la comida
no solo sean sanos
para nuestra salud,
sino también de todos?
¿Cuándo llegará el día
en que la economía
y a su vez la política
pase de estar en manos
del capital
a estar
en las del pueblo trabajador?
¿Cuándo llegará el día
en que se rinda culto
a la naturaleza
y cuidemos del mundo
y todo el universo
de una vez
y por todas
tal si nos fuere en ello
la vida
que nos va?
¿Cuándo llegará el día
en que todos
y todas
vengamos de donde vengamos
y vayamos a donde vayamos
seamos
legales
de hecho
y de derecho?
¿Cuándo llegará el día
en que no haya fronteras,
ni muros de hormigón,
ni vallas con espinos
vigiladas con cámaras
y perros policías
y personas armadas?
¿Cuándo llegará el día
en que todo derecho
de las constituciones
y las declaraciones
no acabe
siendo papel mojado,
sino letra y espíritu
de obligado cumplimiento?
¿Cuándo llegará el día
en que no haya más guerras
santas,
ni preventivas,
ni contra el terrorismo
como el eje del mal
y tengamos al fin
paces justas,
civiles
y sociales
y a favor del amor
como del bien global?
¿Cuándo llegará el día
en que no haya oprimidos
ni opresores
ni explotados
ni explotadores?
¿Cuándo llegará el día
en que el mundo no huela
a sangre 
de inocentes civiles,
ni a sudor 
de los trabajadores
estrujados
y exprimidos,
ni a lágrimas
de la gente corriente,
sino que huela a cuerpos
pacíficos
y a tiempo libre
y a caras de felicidad?
¿Cuándo llegará el día
en que el pueblo
o la gente
de la calle
no viva
de pena
en pena
y de calamidad
en calamidad
y cuatro ricachones
de alegría
en alegría
y de prosperidad
en prosperidad?
¿Cuándo llegará el día
en que el dinero,
el poder
y la gloria
no sean 
el no va más
de los menos
y la miseria,
la obediencia
y la vulgaridad
el no va menos
de los más?
¿Cuándo llegará el día
en que la Tierra
no haga ya aguas a mares
por todas partes
y el cielo
no esté echado por tierra
y el mar 
no clame al cielo?
¿Cuándo llegará el día
en que el mundo nos baste
y sobre
para todos
y no nos falte
de nada
a nadie?
¿Cuándo llegará el día
en que los hombres
y mujeres
seamos humanos
con nosotros mismos
y con todo lo demás?
¿Cuándo llegará el día
en que la ley sea igual para todos
y todos seamos iguales por ley?
¿Cuándo llegará el día
en que el pueblo trabajador
destruya la democracia burguesa,
que es la dictadura de la burguesía,
y construya la dictadura del proletariado,
que es la democracia obrera?
¿Cuándo llegará el día
en que las lágrimas
se conviertan en sonrisas
y en que la felicidad
individual
y social
sea uno de los objetivos
de la humanidad?
¿Cuándo llegará el día
en que entendamos
que solo sacando lo mejor de nosotros mismos
sacaremos lo mejor de todos nosotros?
¿Cuándo llegará el día
en que lograr el bien personal
y el bien general
o común
o el de todos y de todas
sean sinónimos
porque lleguemos a la conclusión
de que hacer el bien a los demás
nos hace bien a todos
y cada uno
de nosotros?
¿Cuándo llegará el día
en que la vida no valga tan poco,
la muerte tanto
y vivir
y morir
dejen de salir tan caro? 
¿Cuándo?
¿Cuándo?
¿Y cuándo?

Justicia y bienestar

Para la ama de casa
que barre,
friega,
plancha,
cuelga la ropa,
quita
el polvo,
hace la cama
y cocina…
y atiende
a los hijos
sin ver
ni un dinerito a cambio
y viendo
con sus ojos cansados
la injusticia diaria.
Para el trabajador
con buzo de mahón
y sudor en la frente
y en las manos aceite
o grasa
o suciedad
que trabaja a destajo
entre riesgos a mares
por ganarse la vida
y que a veces la pierde
o queda malherido
y por desgracia con
secuelas para siempre.
Para el desempleado
que prepara el currículum
vitae
y lo presenta
en distintas empresas
o se va a una ETT
a buscar un empleo
y no encuentra un trabajo
y lo vuelve a buscar
y ni así
y ni por esas
halla un sitio en el mundo
llamado laboral.
Para los pensionistas
que salen a la calle
y vuelven a salir
para manifestarse
y reclamar a una
una digna pensión
a quien hace oídos sordos.
Para el profesorado
que se deja la piel,
la voz
y la salud
por enseñar a jóvenes
que a veces
les pierden el respeto
debido
de palabra
o de obra
y se van de rositas
o unos días a casa
expulsados
y en cambio
los maestros,
maestras
con suerte
al hospital.
Para los sanitarios
que ponen su saber
como todas sus ganas
por salvarnos la vida
y curarnos del mal
y de la enfermedad
y tienen que aguantar
a veces malas formas
y amenazas verbales
y hasta violencias físicas.
Para quien ha perdido
el trabajo
y no encuentra
otro
y se va muy triste
a la cola del paro
y cobra, si ha derecho,
la prestación llamada
por un tiempo
y en tanto
más tiempo va pasando
se le vuelve de risa
la ayudita que cobra.
Para quien hace horas
y horas
y más horas
en la barra de un bar
o fuera en la terraza
o dentro en la cocina
y cobra menos horas
de las horas que curra.
Para quien tiene tienda
y la atiende
o no tiene
tienda
pero la atiende
con una buena cara
y la mejor sonrisa
y ve como hay clientes
que aunque tienen a mano
lo que quieren comprar
lo compran
en la red
o en la ciudad vecina.
Para los conductores
y más en especial,
para los camioneros
que hacen por carretera
kilómetros a punta
pala
y horas a mares
con el agobio encima
de tener que llegar
a tiempo a su destino
y que a veces se dejan
la vida en el asfalto
que está en muy mal estado.
Para los barrenderos
y también basureros
que limpian
los pueblos
y ciudades
de mierdas
y basuras
a tutiplén 
y a veces,
por desgracia también
nuestras sobras que son
muestras
de falta de civismo,
respeto
y hasta de urbanidad.
Para los inmigrantes
vivos gracias a Dios
tras un viaje de muerte
y que curran
y curran
y vuelven a currar
con una mercancía
de imitación
barata
que llevan en un carro
o a la espalda en un saco
o en las manos
exhaustas
y a pie
de calle en calle
como de bar en bar
y ganan,
si ganan,
una infeliz miseria.
Para la prostituta,
no por gusto,
a la fuerza
obligada a vender
por unos desalmados
rufianes
el cuerpo a los clientes
por pocos euros de asco
y de pena
que acaban,
no en sus manos,
sino en las manos sucias
de sus chulos de mierda.
Para las maltratadas
o abusadas
o violadas
que han vivido un infierno
por culpa de un demonio
con carita de ángel
para la galería
y alma de hijo de puta
y me quedo hasta corto.
Para los acosados
como las acosadas
en la escuela,
el trabajo,
en la red
o do sea
que lo pasan fatal
y peor,
garrafal
por unos animales
y por favor perdonen
los pobres “animales”.
Para el llamado autónomo
que día sí
y día
también 
mete sus horas
y horas
y más horas
por sacar adelante
su pequeño negocio
con muy pocos derechos
y deberes a manta
y ganancias,
si hay suerte
y pérdidas,
si no.
Para tantos
y tantas
que viven
al día
y las pasan canutas
para llegar al fin
de mes
y de llegar,
llegan tras haber hecho
unos días milagros
económicos
y otros
magia con pocos euros
o ingeniería financiera.
Para ellos
y para ellas
justicia
y bienestar.

Dime

Dime
que nosotros no hemos
enterrado a la Tierra,
ni plastificado el mar,
ni achatarrado el cielo.
Dime
que no vivimos
ni nos alimentamos del aire,
pero que disfrutamos la vida
al aire libre.
Dime
que cada uno 
no lleva el agua a su molino
y deja seco el del vecino
y que todo el mundo bebe de la fuente
y deja beber al siguiente.
Dime
que donde comen tres
también comen cuatro
y cinco y seis
y a mares.
Dime 
que con el pan no se juega
y que venimos con el pan
del trabajo
y que pan para hoy
y pan para mañana 
a todo el mundo le sana.
Dime que allí donde hay dolor,
allí sirve el doctor
y si no remedia el mal,
quien enferma al hospital.
Dime
que todo chiquillo
tiene su maestrillo
y que todo maestrillo
su librillo.
Dime 
que no hay nadie
sin papeles,
sin estudios,
sin trabajo,
sin sustento,
sin techo,
sin medicinas
y sin lo justo
y necesario.
Dime 
que poderoso caballero
es el pueblo obrero
y que Dios no es el dinero
ni la Bolsa ni el banquero.
Dime
que la política es el arte
en el que quien reparte
todo con todos comparte
y no se lleva la mejor parte.
Dime 
que donde manda marinero
y manda marinera
no manda ni la espada,
ni el clero,
ni la cartera.
Dime
que la paz
es algo más que hacer el amor
y no la guerra
porque es hacer la justicia
y el bien común
en la Tierra.
Dime 
que somos hombres
y mujeres libres
y si no que lucharemos
hasta la muerte para serlo.
Dime
que la democracia
es el pueblo al poder
y que se haga su querer
o su potestad
y su voluntad.
Dime 
que la utopía
y no la monarquía
y republicanos
y no soberanos,
tiranos…
Dime 
que el imperio
es un cautiverio
y la resistencia
una licencia.
Dime
que ni mandamás
ni mandamenos
y ni Satanás
ni estar hechos unos nazarenos
porque damas
y caballeros
entre malos
y entre buenos
aquellos nos son ajenos
como estos nos son amenos.
Dime
que nuestra clase obrera
y nuestro pueblo trabajador
están de pie
y en pie de lucha
y lucha
que te lucha
y lucha
que te lucha
hasta la victoria, siempre.
Siempre,
hasta la victoria.
Dime
que la revolución
es un pistoletazo de salida
y el camino
que se hace al hacerla
y no la meta
ni la línea de llegada.
Dime
que estamos listos
y listas
para dar
un pequeño paso 
para los revolucionarios
y revolucionarias
y un gran salto para la revolución.
Dime.