Archivos Mensuales: septiembre 2019

Disfrute

Disfrute usted el momento
y todos los momentos
que vivirá en su vida,
sean tristes o alegres.
Por ejemplo, el momento
de esperar la salida
del sol por la mañana
o de aguardar la huida
del sol ya por la noche.
O el momento de ver
en la cara de un niño
la sonrisa inocente
de la felicidad.
O el momento de hacer
el amor
con amor 
con tu amor
por hacer
el amor,
el amor.
O el momento de dar
un paseo 
y tomar
aire fresco
y un baño
de sol de primavera…
O el momento de estar,
no solo,
en compañía
de buenas amistades
charlando de la vida
y de arreglar el mundo
entorno a una mesita
con comida,
bebida,
humor
y buen ambiente.
O el momento de hallarse
sentado en un sofá
con un buen libro abierto
entre manos
y tiempo
y más tiempo
y más tiempo
para
gozar de la lectura
que engancha
desde el título mismo
hasta la última página.
O el momento de dar
con una viva música
que llega desde el aire
hasta el fondo del alma.
O el momento de verse
ante un cuadro
que atrapa
la mirada
con tacto
o una bella escultura
que nos da qué pensar.
O el momento de estar
hipnotizado viendo
una noche de luna
blanca como la harina
o de rayos y truenos
o de lluvias de estrellas
hechas de pura magia.
O el momento de ir
a la playa
o al monte
o a la calle
o al bar 
o al cine
o a un concierto
o a cualquier otro sitio
que nos sienta tan bien.
O el momento de echarse,
solo o acompañado,
a la cama a dormir
y a tener dulces sueños
y descansos profundos.
O el momento de hacer
deporte
y más deporte
uno mismo
o en equipo
jugar un buen partido
sin que importe ganar,
ni perder,
ni empatar,
sino tan solo el hecho
de jugar
por jugar.
O el momento de dar
un beso
o un abrazo
o un aplauso
o un consejo
o cariño
o aliento
o ayuda
o compañía
a quien lo necesita
y más se lo merece.
O el momento de hallar
a alguien que a ti te guste
como que tú le gustes
y empezar a caer
sin más enamorado
y a sentir
en el mismo
corazón
al amor
de cabeza a los pies.
O el momento de ir
al colegio a aprender
o al trabajo a currar
o a casa a descansar
o a la calle a gozar
de nuestro tiempo libre.
O el momento de oler
una flor
o plantar
una planta
o un árbol
y regarlos con todo
el cariño del mundo.
O el momento de estar
un rato en la cocina
rodeado de fuegos
y de calor humano
cocinando
con arte,
amor
y el mejor gusto.
O el momento de ir
en pos de lo soñado
sin perder la esperanza,
ni la fe,
ni ilusión,
ni el norte
y de luchar
con ganas
y valor
para hacer realidad
el sueño
de los sueños.
O el momento de dar
a luz a un ser querido
y cuidarlo,
educarlo
y quererlo a diario
hasta el fin de la vida,
principio de la muerte.
O el momento más triste
y peor
y más duro
que se pueda vivir,
pues quien ha decidido
disfrutar
de lo bueno
y también de lo malo
y disfruta hasta el fondo
y pase lo que pase
de lo bueno
y lo malo
va a ser feliz sin duda,
pues nada
puede hacerle infeliz.
Por lo tanto, no queda
otra que disfrutar
y nada más
y nada
menos
que disfrutar
todos
y cada uno
de los momentos
que ha la vida.
¡Todos!
¡Y cada uno!
¡De los momentos
que ha la vida!

Para aquellas personas

Para aquellas personas
que no quieren un mundo
de hombres
ni de mujeres
porque el mundo que sueñan
es un mundo de seres
humanos
iguales entre sí.
Para aquellas personas
que aman la libertad,
la justicia
y la paz…
sin perder la cabeza
con todo el corazón.
Para aquellas personas
que luchan para hacer
el bien mayor
y bien
lo que es mejor.
Para aquellas personas
que no viven en guerra
ni matan por la paz.
Para aquellas personas
que son parte del mundo
y todo un universo
de amor
a la naturaleza.
Para aquellas personas
que dan tiempo al espacio
y dan espacio al tiempo
porque creen 
que el tiempo
pone a cada cual en su espacio
y el espacio,
a cada cual en su tiempo.
Para aquellas personas
que saben lo que quieren
y quieren lo que sueñan
y sueñan lo que pueden
y pueden
hacer los sueños realidad.
Para aquellas personas
que hacen el bien
aunque reciban mal por bien
y no hacen el mal
aunque reciban bien por mal.
Para aquellas personas
que si caen por el mal,
se levantan por el bien
y si se levantan por el bien,
hacen caer al mal.
Para aquellas personas
que defienden a los débiles
y atacan a los poderosos
y que conocen de sobra
que los débiles tienen mucho poderío,
aunque no son conscientes del mismo,
y que los poderosos, muchas debilidades,
aunque quieran inconscientes de las mismas a los débiles.
Para aquellas personas
que creen que pedir agua, pan, tierra, abrigo y techo… a mares
no es pedir la luna,
sino tener los pies en la tierra
y el cielo a mano.
Para aquellas personas
capaces de darlo todo
por quienes no tienen nada
e incapaces de no hacer nada
contra quienes lo tienen todo.
Para aquellas personas
que cuidan
del mundo descuidado
y que no descuidan
el cuidado del mundo.
Para aquellas personas
que son gente del pueblo
y el pueblo de la gente.
Para aquellas personas
más que trabajadoras
y de la clase obrera
y que creen que el trabajo
de sus vidas maltrechas
es la revolución
por tierra,
mar
y aire
que alumbre un mundo
mejor que el mismo cielo.
Para aquellas personas
cargadas de razones
que empuñan la palabra
contra fuerzas armadas
que les descargan ráfagas
mortales y asesinas.
Para aquellas personas
que saben que los sueños
se visten con la luz
del nuevo día
y que las pesadillas,
con las sombras
de la vieja noche.
Para aquellas personas
con cuerpo de república
y sangre de demócratas
y alma proletaria
y corazón humano.
Para aquellas personas
que ven
en Jesucristo a un hombre
y en Karl Marx casi a Dios.
Para aquellas personas
que como Don Quijote
no dudan
de que ser justos
es necesario
y de que tener lo necesario
es justo.
Para aquellas personas
que entienden
que la tierra
y el mar
y el cielo
y el subsuelo
deberían ser
 de quien los trabaja
o de los trabajadores
y las trabajadoras.
Para aquellas personas
que son
el amor en persona
y el bien
de cabeza a los pies.
Para aquellas personas
que quieren
que reine la república.
Para aquellas personas
que conocen de primera mano
que el gran capital
a la mano de obra
no solo le hace
trabajar para sobrevivir,
sino
sobrevivir para trabajar.
Para aquellas personas
que luchan por una vida mejor
y que viven mejor porque luchan.
Para aquellas personas
que piensan que la democracia
no es solo el poder del pueblo,
sino el querer del mismo
o no solo
lo que el pueblo puede,
sino lo que el pueblo quiere.
Para aquellas personas
que vienen del mundo de la fábrica
y van a la fábrica del mundo
para todos
y para todas.
Para aquellas personas
que están en todas las batallas
que merecen la pena
porque quieren ganar todas las “guerras”
que nos hagan merecedores de la felicidad.
Para aquellas personas
que escriben la historia
de nuestro puño
y letra
y leen el libro
de la vida
de las vidas.
Para aquellas personas
que van con la verdad por delante
y la justicia detrás
o al revés.
Para aquellas personas
que son como la vida de todos demanda
y nuestro bienestar manda.
Para aquellas personas,
para aquellas
personas
salud
y amor
y que las sonrisas les acompañen.

Vivo

Qué alegría estar vivo
y poder respirar,
beber un vaso de agua
y a la boca llevar
un plato de comida
de la tierra o el mar…
Qué alegría estar vivo
y poder caminar
disfrutando del paso,
paso a paso
y andar
por andar
y cansado
hasta la ducha entrar
y salir como nuevo
de cuerpo como de alma.
Qué alegría estar vivo
y poder expresar
sentimientos e ideas
y también escuchar
de viva voz
palabras,
sonidos
y demás.
Qué alegría estar vivo
y poder contemplar
la Luna y las estrellas
a las noches brillar
y al Sol cuando es de día
y a las nubes pasar
y ver en ellas formas
y sombras en las hierbas
y a la flor preguntar
me quiere,
no me quiere
y a un buen árbol trepar
y gozar del paisaje
natural
sin igual.
Qué alegría estar vivo
y poder degustar
de aromas infinitos
y sabores a mares
de aquí
y de acá
y de aquende
y de más acá
y de allí
y de allá
y de allende
y de más allá.
Qué alegría estar vivo
y poder agarrar
y soltar con las manos
las cosas
de este mundo
y tocar, retocar
la vida
con los dedos
y yemas de los dedos.
Qué alegría estar vivo
y poder conciliar
el sueño 
al acostarse
y abrir de par en par
los ojos
tras dormir
y al final
despertar
descansado
del mismo
y despierto soñar
los sueños,
esos sueños que tanto
nos cuestan alcanzar.
Qué alegría estar vivo
y poder pelear
por lo que se ha soñado
y a la vez se ha esperado
y quiere ser logrado
a ser posible a buenas
y también a mejores
contra quien nos lo impide,
nos lo impide a las malas
e incluso hasta a peores.
Qué alegría estar vivo
y poder encontrar
a unas buenas personas
y saberlas ganar
como amigos y amigas
y trabar la amistad
para toda la vida
que da felicidad.
Qué alegría estar vivo
y poder conquistar
al amor de tu vida
y de abajo
hasta arriba
llegarse a enamorar
y con él realizar
el amor más bonito 
que uno va a realizar
poniendo el corazón
en el acto de amar.
Qué alegría estar vivo
y poder educar
como padre a unos hijos
propios
o más que propios,
adoptados
y amados
con toda 
y toda el alma
y todo
y todo el ser.
Qué alegría estar vivo
y poder disfrutar
de un segundo
o un minuto
o de una hora
o un día
o siete
o unas semanas
o de un mes
o de un año
o de unos cuantos años
de vida
de verdad.
Qué alegría estar vivo
y poder superar
la enfermedad
y el mal
y hasta la hora suprema
y después de haber visto
de cerca, ay, a la muerte
ver y vivir la vida
con la mirada viva
de quien
contempló con sus ojos
lo que es el sueño eterno
y el fin
como el final
de la propia existencia.
Qué alegría estar vivo,
estar
vivo
y qué viva alegría,
viva
alegría.
¡Vivo!
¡Y viva!
¡Viva!
¡Y vivo!

Ataque al corazón

Mi persona
con vida
y hasta arriba
de amor
hace unos cuantos días
sentía por el pecho
la mayor opresión.
La que te quita el aire,
te aprieta el esternón
y latido a latido
le da un acelerón
al ritmo del tic tac,
tic tac,
tic tac,
al ritmo del tic tac,
tic tac,
tic tac
y el mareo
y la náusea
y la sudoración
fría y caliente
a ratos
fueron al alimón
junto al miedo
a la muerte
y a mortales ideas
sobre el fin inminente
de la vida,
la vida.
Y muerto en vida
y más que medio muerto
y moribundo entero
y más que mal muriéndome
llegué hasta las Urgencias
de Landako
en mis últimas
y viendo las estrellas
de la muerte
contigo, vida mía,
y contigo, mi vida,
y todo nuestro amor
y cariños a mares.
Y me duele en el pecho
y en la espalda
y el brazo
dije junto a otros síntomas
y no sé si debe a un ataque de pánico
o peor,
a un ataque,
ataque al corazón,
pero siento que muero
y que me estoy muriendo
y que…
no me quiero morir,
pues quiero
vivir toda la vida
y seguir vivo vivo
y con vida hasta el fin,
hasta el fin de la vida,
principio de la muerte.
Y la voz del electro…
cardiograma
y de Arantza,
mi médica,
mejor que el mismo Hipócrates,
dio fe de lo peor.
De que aquél cuadro era
de ataque al corazón
o de infarto,
de infarto
de miocardio.
Y vaya, vaya, vaya
y vaya drama
y vaya
y vaya alta tensión
en el aire
y tan baja
en mi cuerpo mortal.
Y la aspirina va
y la píldora viene
ya llegó la ambulancia
con sus tres angelitos
que me guardaron vivo
y avivaron mi vida.
Y qué viaje a Galdácano
con temor y la muerte
a flor de piel,
de piel.
De piel y de cabeza,
de cabeza hasta boxes
llegué en una camilla
y de esta ya a una cama
que tenía a sus pies
a ratos al amor
de mi vida
y a ratos al amor
de mis padres.
Y pruebas
y más pruebas
y pruebas
y más pruebas
acabé yo en la UCI
o Unidad De Cuidados Intensivos.
Y una noche de miedo
y temor por mi vida
pasé hasta el nuevo día,
que vino con un tubo
y una malla metálica
por la vena sangrante.
Y aunque fue todo bien,
mi brazo era un poema
que tras la intervención
despertó amoratado,
tanto que daba miedo.
Y cuidado a cuidado
y pastilla a pastilla
retomé mi color
pasando del color
blanco al color de sano
y de salud de hierro
y retomé a la vez
que el color de mi piel
mi agradable apetito
y ganas de comer.
De comerme la vida
y el mundo y universo
renunciando a placeres
que son un puro vicio
y que casi me matan
y me quitan la vida
y con ella,
con ella
hasta mi amor a ella,
a la vida,
y a ella o al amor de mi vida
como a mis poesías
y a todo lo demás.
Gracias pues a la vida
por darme otra oportunidad
de estar vivo
y vivir
la vida
hasta el fin de la vida,
principio de la muerte.

A vida o muerte

Todos los días,
todos
los días
y a todas horas,
a todas
horas
medito
sobre si es posible
una revolución
pacífica,
sin armas
y sin que llegue la sangre a la tierra
y al mar
y al aire.
Y aunque quiero soñar
que es posible,
la realidad
me despierta
de mi sueño
gritándome que no
y que no
y que no.
Que no
porque el orden establecido
está armado de los pies a la cabeza
y se mantiene por la fuerza bruta
y la sinrazón
y no por la palabra
y la razón.
Y la cuestión
no es tanto
si el sueño
de la revolución
es posible
sin un baño de sangre a mares,
sino más bien
si la realidad
es posible
sin que corra que se mata la sangre.
Porque si la realidad,
que es una realidad de muerte,
no es posible sin quitar la vida,
el sueño
de la revolución,
que es un sueño de vida,
o mejor,
de nueva vida,
no es posible sin dar muerte.
Y es que cuando chocan
la realidad de muerte
y el sueño de la vida
lo hacen a vida o muerte.
¡A vida o muerte!
¡A vida o muerte para que viva la realidad de muerte
y muera el sueño de la vida!
¡O a vida o muerte para que muera la realidad de muerte
y viva el sueño de la vida!
¡A vida o muerte!
¡La vida y la muerte!
¡La muerte que es el fin de la vida!
¡La vida que es el fin de la muerte!
Y entre la muerte
o la vida,
en la vida
la muerte
y a muerte
con la vida.
¡Con la vida!
¿Pero con la vida hasta dar la propia vida
y quitar la vida ajena?
¿O con la vida hasta que te quiten la vida
o des muerte?
¿No y no y no?
¿O sí y sí y sí?
¡Quisiera decir que no,
pero podría decir que sí!
¡Quisiera decir que sí,
pero podría decir que no!
Y es que vivo con mil dudas
y me matan las dudas.
Y vivo
y me matan
las dudas
porque nada vale más que la vida
y nada menos que la muerte,
pero cuando la vida no es vida
y la muerte es muerte,
quizás se pueda dar muerte porque nos han quitado la vida
o quitar la vida porque nos han dado la muerte
y quizás se pueda dar la vida por quitarnos de la muerte
o quitar la muerte por dar en la vida.
No lo sé
porque dudo.
Y dudo
porque no lo sé.
¡Y quién sabe!
¡Y quién no duda!
Pero lo que tengo claro es
que estoy a favor de la vida
y que la vida es revolución
y que la revolución es el sueño
de la nueva vida
hecho realidad.
Porque la revolución
es algo más que tomar el poder
para cambiar la realidad.
Y ese algo 
es retomar
el poder sobre nuestra vida
y hacer de ella
la vida de nuestros sueños.
O en otras palabras,
la revolución es algo más
que política, económica, social y cultural y demás.
Porque antes que nada
y después de todo
la revolución
es vital.
¡Es la revolución de la vida!
¡La revolución de la vida!
¡Y la vida de la revolución!
¡La vida de la revolución!
¡Y por ello allí donde se da la muerte de la vida
se tiene que obrar la revolución!
¡Y por ello allí donde se da la revolución
se tiene que obrar la vida de “muerte”!
Así pues,
¡revolución de la vida
o no es revolución!
¡Y vida revolucionaria
o no es vida!
O con otras palabras,
la revolución
es
la revolución
dada a la vida
y la vida
es
la vida
dada a la revolución.
Y en la vida,
en la vida
la revolución
es 
la revolución
dada a la muerte
y en la vida,
en la vida
la vida
es
la muerte
dada a la revolución.
Pues la vida
es la clave de la revolución.
Y al revés.
La revolución,
la de la vida.
Y la vida
porque antes que la muerte 
tiene que haber vida
y la revolución
porque después de la muerte
tiene que haber vida.
Pues se trata
de dar vida a la vida
y muerte a la muerte.
Y esto,
y no otra cosa,
es la obra de la revolución.
Que da muerte a la muerte de la vida
y da la vida a la vida de “muerte”.
Y si sabemos de sobra
y más que de sobra
qué es la muerte de la vida,
también sabemos de sobra
y más que de sobra
qué es la vida de “muerte”.
Y así,
es la muerte de la vida
lo que nos sobra
y es la vida de “muerte”
lo que nos falta.
Nos sobra
porque la muerte de la vida
es la vida presa
y de las desigualdades
y de las guerras
y demás injusticias.
Y nos falta
porque la vida de “muerte”
es la vida libre
y de igualdades
y de las paces
y demás justicias.
Y nos sobra,
la muerte de la vida,
porque a la muerte de la vida
le sobramos
todos
y a todos
nos “falta”.
Y nos falta,
la vida de “muerte”,
porque a la vida de “muerte”
no le sobra
nadie
y a nadie
le “falta”.
Y es que la muerte de la vida
hace de menos
a los más
y de más
a los menos.
Y la vida de “muerte”
no hace de más
a los más
ni de menos
a los menos.
Y es que en esta vida,
en la de “muerte”,
nadie está de más
y a nadie se le hace de menos
porque en ella
todos somos iguales,
ni más,
ni menos.
Y si me explico
y me hago entender
en la muerte de la vida
es la muerte
lo que nos hace iguales
y la “vida”
desiguales.
Y en la vida de “muerte”
es la vida
lo que nos hace iguales 
y la muerte
“desiguales”.
Y donde dije
y la “vida”
desiguales,
entiéndase mejor,
la no vida
desiguales
porque esa vida no es vida,
sino la muerte de la vida.
Pues la vida
para ser vida
tiene que ser una vida
viva
y no una vida
muerta.
¡Viva!
¡Y no muerta!
¡Una vida viva!
¡Viva!
¡Y que viva
la vida!
¡Y que muera
la muerte!
¡La vida!
¡Y la muerte!
¡O que viva la revolución!
¡La revolución!
¡Los sueños!
¡Y la vida!