Archivos Mensuales: abril 2019

De sabios y de sabias

Puede que sea cierto, y así lo creo yo, que la naturaleza como dicen es sabia
y ya lo sea o no,
el sabio sin duda es natural
y de naturaleza sabia
y lo sabio
y de sabios
es amar a la naturaleza
con todo el corazón
y toda la cabeza.
Una naturaleza que hoy es menos natural de lo que ayer lo fuera
como quizá más natural, y ojalá que no, de lo que mañana ella será.
Porque a más de que la naturaleza
de la naturaleza
es el cambio
y cambiar,
nuestra naturaleza
a su vez es cambiarla
para nuestro provecho
y para su desgracia.
¿O es tal vez al revés?
¿Para nuestra desgracia
y para su provecho?
¡Para el suyo no creo!
¡Para el nuestro tampoco!
¡El tiempo lo dirá!
Mas lo sabio es que fuera para nuestro provecho
y también para el suyo.
Y es que basta mirarla 
con los ojos,
tocarla
con las manos,
olerla
con un par de narices,
gustarla
con la lengua
y oírla y escucharla
con buen oído
para
sentir con los cinco sentidos
que es una maravilla.
Y un regalo divino,
lo sea o no de Dios.
Mas a la vista está que desgraciadamente no basta
para que al ser humano le entre el sentido común.
Que dice que hay que amarla,
cuidarla
y respetarla
todos y cada uno de los días de la vida.
Y no solo porque los hombres y mujeres necesitamos de la naturaleza para ser y vivir
y no nos damos cuenta de que su muerte es también nuestra muerte,
sino porque hemos llegado a un punto,
y fíjese usted bien,
en el que la naturaleza, que no nos necesita para ser y vivir,
hoy más que nunca necesita de nosotros
y de nosotras.
Pues la estamos matando
y al matarla
nos estamos matando.
Y matar, lo que se dice matar,
nos tendríamos que “matar” por mantenerla viva,
por mantenernos vivos,
por mantenernos vivas.
Porque lo que está mal
y fatal
y peor
es que vivamos a costa de matarla.
¿O no es mejor sin duda la actitud de quien dice me muero porque viva?
¡Y vivo para que ella no muera!
¡Ni muramos si muere!
¡Y vivamos si vive!
¡Pues manos a la obra!
¡Porque la obra está en nuestras manos!
¡Y esta junto con otras, tal la de la mujer, etcétera,
es la revolución
de las revoluciones!
¡La revolución verde!
¡Que hoy en día está verde!
¡Aunque va madurando!
Y no sé si tenemos que ser más verdes para llegar a ser más rojos
o si tenemos que ser más rojos para llegar a ser más verdes,
mas tengo claro que debemos ser
más verdes
y más rojos.
¡O verdirrojos!
¡O rojiverdes!
¡Nos va la vida en ello!
Y es que el capitalismo no es solo
la explotación del hombre por el hombre
o mejor del ser humano por el ser humano,
sino la explotación también 
de la naturaleza por él mismo.
Por un ser que no es 
ni humano
ni natural.
¡Y la revolución
es que el humano
se vuelva humano
y se vuelva natural!
¡Y que entienda que cuidar de sí mismo es cuidar de la naturaleza
y que cuidar de la naturaleza es cuidar de sí mismo!
¡Ni más
ni menos!
¡Pues no hay ganancia si trae la pérdida del ser humano y la naturaleza!
¡Y no hay pérdida si trae la ganancia del mismo y de la misma!
¿Tanto cuesta entenderlo?
¡Parece que sí!
¡A la vista está que estamos ciegos!
¡Y no de amor precisamente!
¡Amor es lo que falta!
¡Amor al ser humano
y a la naturaleza!
Y es que si hubiera amor
y fuese realidad 
y no conjugación,
como decía Mario Benedetti,
el yo amo,
tú amas,
él ama,
nosotros amamos,
vosotros amáis,
ellos aman
y añado el ellas aman
y vosotras amáis
y nosotras amamos,
pues 
amaríamos 
como nos amaríamos.
Amaríamos
al hombre
y a la mujer
libres,
iguales,
en paz
y felices…
como a nosotros mismos,
como a nosotras mismas.
Amaríamos
la Tierra
y el cielo
y la mar
y también el subsuelo.
¡Una Tierra y un cielo y una mar y un subsuelo
de todos
y de todas!
¡De todos
y de todas!
¡Una Tierra y un cielo y una mar y un subsuelo!
Amaríamos
la fauna
y la flora
también.
A todos y cada uno de los seres vivos.
Y echaríamos flores a los animales…
y no haríamos animaladas con las flores
y todo lo demás.
Amaríamos 
el agua
y el fuego
y el aire
y la tierra.
¡Todos los elementos!
¡Y no seríamos
los “elementos”!
Amaríamos
los frutos
y las frutas
y también los demás bienes
de la naturaleza.
Amaríamos
todo.
Y todo el universo.
Y sobretodo
amaríamos la vida.
Y es que hoy día,
cualquiera lo diría,
parece que lo que odiamos es la vida
y lo que amamos, la muerte,
cuando se trata
de amar la vida
y si no odiar la muerte,
por lo menos no amarla.
¡Y es que no hay que dar muerte a la vida
ni dar vida a la muerte,
sino vida a la vida!
¡Y ya que no podemos darle muerte a la muerte,
no le demos más vidas
de las que de por sí ella misma se toma!
¡Y es que rectificar,
ya lo sabe,
es de sabios
y de sabias!
¡De sabios
y de sabias!

Si…

Si sientes lo que piensas
y piensas lo que dices
y dices lo que crees
y crees en lo que haces
y haces lo que es bueno
y justo
y verdadero
y pese a quien le pese,
si tienes fe en quien duda y dudas de quienes tienen fe,
si obras el bien a quien lo pasa mal
y el “mal” a quien pasa de obrar el bien,
si amas la libertad y libras el amor,
si luchas por la vida plena y vives en una plena lucha,
si estás con el viva la paz como el muerte a la guerra,
si has visto con tus ojos que este mundo da pena
como que hay otro mundo que es la felicidad
y das por hecho que el ser feliz sí merece la pena
y que quien tiene pena merece ser feliz,
si entiendes que hay razones de sobra para ir tras los sueños
y que no faltan sueños para ir tras las razones,
si eres de los que piensa que el enemigo no es amigo del bien
como que el amigo enemigo es del mal,
si opinas que el poder no quiere que la democracia esté en manos del pueblo
y que el pueblo no quiere que la democracia esté en manos del poder,
si estimas que no es un Dios perfecto quien ha hecho al humano imperfecto,
sino que es al revés,
que el humano imperfecto ha hecho a un Dios perfecto
y si a su vez asientes que un Dios que es perfecto es una imperfección
como que un ser humano imperfecto es una perfección,
si estás dudando entre si es la sociedad quien hace malo al hombre
o si es el hombre quien hace mala a la sociedad,
si no te entra en la cabeza que el capitalismo sea el más común de los sistemas
cuando en él se busca el bien privado
y que el comunismo sea el menos común 
cuando en él se busca el bien común
y crees que debería ser lo dicho al revés,
si crees que es un absurdo que existan los reyes
y que a quien no podemos votar, el rey, pueda votar
y que mejor sería que el rey no pudiera votar y sí pudiéramos votarle
o no votarle
o dicho de otro modo que el rey no fuera elector y no elegible,
sino elegible y no elector,
si sabes el porqué la clase que es burguesa quiere, mas sin querer, una clase obrera
y sabes el porqué la clase obrera no quiere ni queriendo a la clase burguesa,
si eres de la opinión de que abundan los vivos que merecen la muerte
como los muertos que merecerían estar vivos,
si has pensado en que a muchos inocentes les presumen culpables
y en que a unos cuantos culpables, al contrario, inocentes,
si no te entra en el coco que para revivir una gran catedral haya dinero
a mares
y no lo haya para que los llamados hijos de Dios no mueran
a mares en los mares
o en cualquier otro sitio,
si no comulgas con la idea de que quien desee la paz que se prepare para la guerra
y crees que quien desee la guerra 
haría bien, e incluso mejor, en preparar la paz
y en prepararse para ella,
si has caído en la cuenta tanto de que los ricos hacen un mundo pobre
como de que los pobres harían más bien un mundo rico,
si ves mal el que uno, una, cualquiera, tenga el mejor trabajo de todos
y ves mejor que todos tengan uno, un trabajo,
si no quieres dejarte la vida en trabajos que son de mala muerte
ni quieres vivir para qué y trabajar
ni tampoco te mueres por el trabajo de tu vida
y sabes que el trabajo no debe ser el medio de ganarse la vida
y menos de perderla,
sino que el trabajo de uno ha de ser para todos
y el trabajo de todos, para uno
y también para todos
y sea así el ganarse la vida
ganar la vida que es de todos,
si estás contra este mundo
en el que a los menos les sobra lo que a los más les falta
y ves fatal que habiendo de sobra así todo haya falta
y quieres otro mundo
en el que sobrar sobre, 
pero en el que no falte
o en el que haya abundancia,
pero no haya escasez
y en el que no se dé de escasez abundancia
y al mismo tiempo de abundancia escasez
o dicho de otro modo
un mundo
que no sea un mundo pobre de ricos
ni rico de pobres,
sino un mundo sin ricos
y sin pobres
y uno suficiente
y que llegue
para todos
y todas,
si quieres
 la igualdad libertaria
y quieres
la libertad igualitaria,
si entiendes que debemos ser libres siendo iguales
e iguales siendo libres,
si no quieres un mundo regido por la ley del más fuerte
en el que el más fuerte acaba con el débil,
sino un mundo regido por la ley del más débil
en el que el más débil acaba con el fuerte y el débil
o lo que es lo mismo
un mundo
sin fuertes
y sin débiles,
si no crees en misiones de paz que hacen los hombres de la guerra
ni en misiones de guerra que hacen los hombres de la paz,
si conoces que hay leyes que son una injusticia
como que hay justicias que no son, no son leyes
y que a veces lo justo es incumplir la ley
y lo injusto cumplirla,
si piensas que el imperio de la ley
es la ley del imperio
y también que el estado de derecho
es el derecho de estado
y que tal ley
y también tal derecho
no son sino la fuerza
del imperio y estado
hecha ley y derecho,
si no dudas de que hecha la ley, hecha la trampa
y de que quienes hacen las trampas también hacen las leyes,
si tienes claro que quien sufre injusticias debe hacer la justicia
como que la justicia no ha de hacer injusticias,
si estás en contra de que quien reparte se lleve la mejor parte
y de que los primeros se lleven lo que es bueno
y de que los segundos se lleven lo que es malo
y de que el último se lleve lo peor
y quieres que todos ellos reciban justamente,
ni más
ni menos
de lo que es necesario,
si eres de los que dicen que hay muchas realidades que ser son pesadillas
como que hay muchos sueños que hay que hacer realidad,
si no dudas de que hay de sobra alimentos para acabar con el hambre
y agua de sobra para acabar con la sed
y maestros, maestras de sobra para acabar con el analfabetismo
y casitas de sobra para que no haya sintechos
y hospitales, doctores, medicinas… de sobra para curar males a miles
y trabajo de sobra para terminar con el paro
y transportes de sobra para transportar a cualquiera
y también cualquier cosa
y gratuitamente
y ropaje y calzados de sobra para que nadie esté desnudo
si quiere estar vestido
y nadie descalzado
si quiere andar calzado
y en fin, soluciones de sobra para arreglar los problemas
y es que no faltan soluciones
y sobran los problemas,
si estás en contra de que nada cambie y todo siga igual
porque estás a favor de que todo cambie y nada sea igual,
si la revolución es tu principio y quieres llevarla hasta el final,
si tú a las buenas puedes y a las malas no quieres
o si a las buenas quieres y a las malas no puedes,
si crees en la política, pero no en los políticos
ni en partidos políticos,
si ves la diferencia entre que el bien de pocos no es el bien de muchos
y que el bien de muchos también lo es el de pocos,
si eres ser siempre humano hasta con inhumanos
y nunca inhumano con quien es un humano,
si tienes aprendido que la verdad no miente
como que la mentira no dice la verdad,
si eres de darlo todo a quien no tiene nada
como de no dar nada a quien lo tiene todo,
si tú haces el amor y tú amas lo que haces 
y obras la justicia y ajustas lo que obras,
si estás no con que donde manda capitán,
no manda marinero,
sino con donde manda marinero,
no manda capitán,
si sabes por ti mismo
que Dios necesita creyentes
y la Patria, patriotas
y el Rey, la Reina, súbditos
y el Amo, sus esclavos 
pero que los creyentes
no necesitan Dios,
ni los patriotas, Patria,
ni los súbditos, Rey…
ni los esclavos, amos,
si aspiras a dejar en herencia un buen mundo a tus hijos
y a que hereden un mundo mejor los hijos de tus hijos
y así continuamente,
si amas al oprimido
y odias al opresor
y amas al explotado
y odias a explotador
y no quieres que existan los unos ni los otros,
si no te sientes libre si tu pueblo está preso
y tu clase está presa
y no te sentirías
preso
si tu pueblo estuviera libre
y tu clase también,
si intuyes que no hay paz cuando acaba la guerra,
pero que haber hay guerra cuando acaba la paz,
si no entiendes por qué la paz nos cuesta tantas vidas
y sí por qué la guerra nos cuesta tantas muertes,
si sabes ser a buenas el mejor y a malas no el peor,
si para ti no es decidir escoger entre el mal menor y el mayor mal
sino elegir entre el bien menor y el mayor bien,
si eres contrario a un mundo en el que para que uno gane
otro debe perder
y para que uno pierda
otro debe ganar
y estás por otro mundo,
por uno en que ganemos todos si nadie pierde
y nadie pierda si es que ganamos todos,
si no dudas de que es mejor siempre poco,
pero bueno
que mucho,
pero malo
y que es también mejor algo
que nada
como todo
que algo
y no quieres ni poco
ni mucho
ni todo
ni nada
ni lo malo
ni lo peor
y sí lo bueno
y también lo mejor,
entonces,
tú eres nuestra esperanza
y nuestro vivo sueño
y nuestro sueño vivo.

A quienes…

A quienes al mal tiempo le ponen buena cara y al peor la mejor,
a quienes piensan que todo en la vida tiene su solución, menos la muerte,
pero que la vida es el problema,
a quienes vienen con palabras amigas y los silencios cómplices
y gestos familiares y los hechos amables,
a quienes tienen un corazón de almohada y una piel de armadura,
a quienes no les va ni contar el dinero ni contar las mentiras
y sí historias y cuentos,
a quienes aprendieron a hacer la o con un canuto y a pasar al de al lado la pipa de la paz,
a quienes salen a tomarse dos cañas y entran con la merluza
y saben que no ha sido la primera como que no será la última,
a quienes no son serios cuando pinta más bien hacer el golfo
y a quienes no son “golfos” cuando la cosa es seria,
a quienes lo han pasado mal e incluso peor
y el mal y lo peor no ha podido con ellos,
sino que los ha hecho más fuertes,
a quienes tienen claro que hay luz
siempre al final del túnel
como que hay túnel al final de la luz,
a quienes no te amargan un dulce y te endulzan lo amargo,
a quienes han leído de pe a pa el pasado
y escriben el presente
y sueñan el futuro,
a quienes aman hasta el último suspiro
y suspiran desde el principio del amor
y aman sin perder la cabeza
y amando con todo su corazón ganan el tuyo,
a quienes no se ahogan en un vaso de agua
y si los malos tragos les hacen tocar fondo
no echan la toalla e intentan levantarse,
a quienes nunca te dicen no me coges en buen momento
y no te sueltan jamás en tus malos momentos,
a quienes cuando tú más lo necesitas te echan una mano
y las que haga falta,
a quienes sin dejar de pensar en sí mismos piensan también en los demás,
a quienes no hablan mal por las espaldas de quien se encuentra ausente
y dicen a la cara del presente lo que quieran decir,
a quienes miran todo con los ojos de un niño, han el alma de un joven
y tienen la experiencia de quien ha madurado,
a quienes cuando lo que leen no les gusta pasan página
y después de pasarla
escriben una página nueva,
a quienes te conocen tal se conocen a sí mismos
y conoces tal te conoces a ti mismo,
a quienes pueden ser lo más sin hacerte de menos
y ser lo menos sin hacerte de más,
a quienes se irían contigo al fin del viejo mundo y al principio del nuevo,
a quienes yerran al aprender y aprenden del error
más que de los aciertos,
a quienes son generosos al dar y parcos al tomar,
a quienes dan por bueno que hay tiempo para todo
y no lo pierden nunca
porque saben gastarlo en lo que hay gastarlo
y conocen que el tiempo no se puede comprar,
aunque a veces se pueda más o menos vender
y otras veces se ahorre,
a quienes tienen lo que son y no son lo que tienen
y es que tienen un ser
y no son un tener,
a quienes ven a las claras que el mundo es un pañuelo
con demasiadas lágrimas
y que a mares tocamos
el cielo
cuando llueven sonrisas
como también las risas,
a quienes no tienen miedo de preguntar y encuentran el valor para dar su respuesta,
a quienes por decir la verdad se la juegan y se la juegan de verdad,
a quienes demostraron que primero es vivir
y luego
que es todo lo demás
hasta la hora final,
a quienes creen que es mejor el estar muerto en vida
que estar muerto en la muerte,
a quienes han perdido la fe en Dios o en los dioses,
pero siguen creyendo en los seres humanos,
a quienes llevan grabado en el alma 
ni Dios
ni Patria
ni Rey
ni Amo
porque Dios no existe 
y la Patria es burguesa
y el Rey es un tirano
y el Amo un vil explotador,
a quienes ya no creen
en los curas
ni en la clase política,
ni en un partido u otro,
ni en los telediarios,
ni en la prensa y periódicos…,
ni en una u otra policía,
ni en los mandos supremos,
ni en la empresa,
ni en los sindicatos,
ni en cosas semejantes
y no solo porque los dichos no se lo creen ni ellos,
sino porque han dejado ya de creer
y solo creen en sí mismos
y a veces dudan hasta de sí,
a quienes no prefieren un corrupto en prisión que ciento robando,
a quienes saben que una persona pobre vale más que mil ricas,
a quienes no desean 
ni ser más
ni ser menos
ni tener más
ni menos
que el resto de los mortales,
a quienes nunca votan
ni al PP
ni al PSOE
ni al PNV
ni a sus traidores
ni a ninguno de los demás,
a quienes son la polla y dan por el culo al poder
y a quienes son la hostia y no dicen amén,
a quienes no serán en la vida un hombre de partido
y hasta la muerte van a ser del partido del hombre
o de la especie humana,
a quienes nunca matarían en el nombre de Dios a un ser humano
ni en el nombre de nada
y siempre matarían a Dios en el nombre de un ser humano
y en el nombre de todo
lo que ser sea bueno
y justo
y verdadero,
a quienes dan por hecho que hay animales muy humanos
como que hay humanos que son muy “animales”,
a quienes han mostrado que saben
tanto estar abajo como estar arriba
y estando abajo no se hacen de los de arriba
y estando arriba no dejan de ser de los de abajo,
a quienes llegan muy alto, pero sin caer bajo,
a quienes no te dicen lo que tienes que hacer
ni que hagas lo que tienes que hacer,
sino lo que tú quieras,
a quienes son capaces de por la libertad de todos y de todas perder su libertad,
a quienes dan por hecho que la igualdad es la justicia en persona
y que la justicia es tratar a las personas como iguales,
a quienes hacen todo para el pueblo y son parte del pueblo,
a quienes no comulgan con el yo soy yo y mis circunstancias,
sino con el nosotros somos nosotros y las nuestras,
a quienes son de la idea de que el poder es de la gente
y no la gente del poder,
a quienes vuelven loco al poder
y aunque éste les quiera enloquecer
y aunque les querría hasta locos en su bando
del poder no serían ni locos,
a quienes gustar les gustaría que la paz fuera el camino,
pero saben que la lucha es el único camino,
a quienes no son de montar un belén
ni de armar un Cristo,
sino de aquí paz y después gloria,
a quienes sueñan realidades 
y hacen los sueños realidad,
a quienes entendieron que los obreros no tienen patria,
pero que hay obreros patriotas
como patrias obreras,
a quienes gritan abajo los de arriba y arriba los de abajo,
a quienes tienen la esclavitud en el cuerpo
y la revolución en el alma,
a quienes han tomado por cierto que antes que hacer todo de la nada
hay que hacer la nada del todo,
a quienes al leer que la insurrección es un arte añaden que el arte, una revolución,
a quienes se educaron en que el Estado es un arma de la clase burguesa
y la insurrección 
y la revolución
la de la clase obrera,
a quienes cuando pierden no se dan por vencidos
y cuando ganan no se echan a perder,
a quienes perdidos se convencen y convencidos y convenciendo vencen,
a quienes quieren el bien común como al común bien,
a quienes necesitan que tú no necesites y que tú necesites que ellos no necesiten,
a quienes defienden al atacado y atacan al defendido por los poderes
como al atacante,
a quienes quieren que nadie viva como Dios
ni nadie como un pobre diablo,
a quienes saben disfrutar de un buen libro,
de la sombra de un árbol
y de un hijo o una hija,
a quienes quieren los derechos humanos 
y a los humanos derechos,
que no firmes
ni por los suelos,
a quienes cuando empiezan a hacer algo lo acaban
y cuando acaban empiezan a hacer algo,
a quienes se preocupan por ti y se ocupan contigo
como consigo mismos,
a quienes entienden que no hay dependencia que sea buena
ni independencia, mala,
a quienes se dan a valer y valen lo que dan
y comprenden que darse uno mismo es darlo todo a los demás
como que darse a los demás es darlo todo a uno mismo,
a quienes no te dicen lo tomas o lo dejas
ni o lo das o lo cogemos,
sino que tomes lo que quieras tomar
y des lo que tú puedas dar,
a quienes aprenden a enseñar y enseñan a aprender,
a quienes encuentran el camino y caminan al encuentro
y no al desencuentro,
a quienes no te dan todo hecho ni nada para hacer,
a quienes si caes, caen contigo
y cuando te levantas contigo se levantan,
a quienes hacen fácil lo que es difícil
como posible lo imposible,
a quienes amigan a los enemistados y enemistadas
y no enemistan a los amigos y a las amigas,
a quienes no te cierran las puertas de su casa
y les abres las puertas de la tuya,
a quienes ver ven claro que dos no se pelean si es que uno no quiere
como que uno no puede si los dos no “pelean”
por lo que hay que pelear,
que es el bien de todos y de todas,
a quienes no dan a Dios lo que es de Dios
ni al César lo que es del César,
sino al pueblo lo que es del pueblo,
a quienes niegan que todos los caminos lleven a “Roma”
y que cualquier “París” valga una misa
y han visto que las ciudades santas tienen muchos demonios
como que las ciudades de la luz muchas sombras,
a quienes la propia experiencia les ha enseñado
que mientras impere el imperio
la resistencia deberá resistir
porque resistiendo al imperio
la resistencia llegará a imperar,
a quienes han dado buenas muestras de en qué lado de la barricada están
y saben que no hay más que dos lados,
el de quienes pegan sus pelotazos
de urbanismo y demás
y el de quienes reciben
pelotazos de goma…
y a todos ellos y a todas ellas
y a quienes me dejo en el tintero y hacen bien su papel…
les dedico estos versos
con todo mi cariño
y les digo
¡salud!

Un buen día verás…

Un buen día verás después de abrir los ojos y despertar del todo
que hay muchas injusticias
y que a veces declaran inocente al culpable 
y otras, culpable al inocente 
y que hay días que premian a quien se merece el castigo,
cuando no le perdonan
o cuando no lo ascienden
y otros días castigan a quien se merece el premio,
cuando no le sancionan
o cuando no le suman años a la condena.
Un buen día veras 
que hay ilegalidades
y aunque digan y digan y vuelvan a decir
que ante la ley todos somos iguales, todas somos iguales
la verdad es que tras la ley ser somos desiguales.
Y más, porque aunque digan que las leyes no hacen diferencias con unos y con otros,
lo cierto es que las diferencias con unos y con otros hacer hacen las leyes.
A más de que la ley es la ley 
del fuerte sobre el débil
y el rico sobre el pobre
y el vencedor sobre el vencido,
mientras que la justicia es la justicia
del débil sobre el fuerte
y el pobre sobre el rico
y el vencido sobre el vencedor.
Un buen día verás
que hay manipulaciones,
que la historia que escriben los vencedores echa a perder la historia
y que la historia que escriben los vencidos la echa a ganar.
Y que aquéllos entierran la memoria y airean el olvido
y que éstos entierran el olvido y airean la memoria.
Y es que unos olvidan y otros hacen memoria.
Porque aquéllos están con los sepultureros y éstos, los sepultados.
Y no es lo mismo echar tierra encima del muerto
que, oiga, desenterrarlo de una fosa común
o de una cuneta.
Y la gran paradoja
o la contradicción
es que aquellos que son conservadores
y tradicionalistas
y que viven anclados en el tiempo pretérito y remoto
no quieren, por nada de este mundo, ni hablar ni que se hable del pasado.
Y al contrario,
los otros,
que son los progresistas
como los avanzados
y también la vanguardia
y viven con un pie en el presente
y el otro en el futuro
quieren que se hable del pasado.
Un buen día verás
que hay tergiversaciones
y que pueden llamar hombres de paz a los señores de la guerra
como llamar señores de la guerra a los hombres de paz.
O mujeres y señoras.
Que tanto monta, monta tanto…
¿O no?
Y que hay mucho político al que le va el mundo militar y la guerra
y mucho militar al que le tira política y quizá hasta la paz.
A más de que hay quienes hacen paces guerreras
como hay quienes, guerras pacíficas
o pacifistas.
Un buen día verás
que hay mucho banderizo
y mucha hipocresía
y que hay quien es capaz de atacar a los bombardeados
y defender a quién y al bombardero,
y que, gracias a Dios,
también hay quien ataca al bombardero
y ampara a los bombardeados.
Y lo mismo sucede 
si en vez de los bombardeados y de los bombarderos
hablamos de fusilados y del pelotón o los pelotones de fusilamiento
y de niños robados y de los ladrones de niños
y de los torturados y los torturadores
etcétera y etcétera.
Y no es sólo que hay quien defiende el crimen
como al criminal
si pertenece a su bando este último
y al mismo tiempo
condena el crimen
como condena al criminal
si este último es del bando contrario,
sino que a su vez
defiende a las víctimas
propias y de su campo
y ataca a las víctimas
ajenas y del campo rival.
Y así verás que hay quien pone el grito en el cielo ante el crimen del otro,
a quien tacha no menos que del mismo diablo,
y al mismo tiempo eleva a los mismos altares sus propios crímenes
causados por uno de los suyos, 
a quien tacha no menos que de un Dios salvador.
Y seamos honestos,
no es lo mismo empuñar las armas contra una democracia
o contra una república
y matar
y matar
para instaurar el qué y una dictadura
y una tiranía,
que el empuñar las armas contra una dictadura
o una tiranía
para instaurar el qué y una democracia
y la misma república.
A más de que aquéllos empuñaron las armas para atacar
y éstos al contrario en defensa legítima.
Y el empuñar las armas,
no diré que está bien,
pero empuñarlas contra un tirano que las empuña antes
y emplea la violencia y la fuerza
y mata
digo y digo alto y claro
que no está nada mal.
Y matar está mal
y fatal, garrafal,
pero en defensa propia la cosa cambia.
Un buen día verás
que hay mucho sinvergüenza
y mucho caradura
y verás “democracias” que son dictatoriales
y verás “dictaduras” que ser son democráticas.
Y que si democracia es el poder del pueblo,
en aquéllas está el poder sobre el pueblo
mientras que en las otras el pueblo está sobre el poder.
Y así suele pasar que quien es dictador y llaman democrático
a quien es un demócrata le llama dictador
y que quien es demócrata y llaman dictador
a quien es dictador le llame lo que es,
dictador
o no democrático.
Un buen día verás
que hay mucho fariseo
como fariseísmo
y que quien dicen que va a misa y que es un buen cristiano
es un anticristiano.
O una mala persona.
Y que quien dicen que quiere quemar iglesias
y que es anticristiano
es ser un buen cristiano.
O una buena persona.
Y es que hay quien pasa por ser un hombre de Dios 
y es como el diablo manda
y hay quien pasa por ser un hombre del diablo
y es ser como Dios manda.
Y a unos como a otros
o a unas como a otras,
ya dice el Evangelio,
por sus obras los conoceréis.
Un buen día verás
que hay mucho partidista
y mucho partidismo
y mucho disfrazado
y mucho carnaval.
y que tal hay derechas que todo han de derechas,
hay izquierdas que nada tener tienen de izquierdas.
Y que si aquéllas, las derechas, no tienen mano izquierda,
éstas, las izquierdas, la tienen de derechas
y mano dura
como mano de hierro.
Y así como hay derechas que se dicen de centro
y son ultraderechas,
hay izquierdas que se dicen de centro
y son tal la derecha.
Un buen día verás
que hay mucho amiguismo
y mucho enchufismo
y que hasta el más tonto de la clase puede llegar a ser, sin dejar de ser tonto, un “listo”
y que hasta al más listo de la clase le pueden tomar por tonto
y es que hay mucho “listo” que sin pisar el aula ni coger los apuntes 
y sin abrir un libro
como sin estudiar 
termina la carrera
y acaba de gerente
en la empresa privada,
cuando no en la pública
y quien haciendo todo lo que el dicho no ha hecho e incluso más y más
acaba de peón
cuando no de parado
y en la cola del paro.
Y verás que las obras y los contratos públicos
los da un “listo” de aquéllos
a cambio de un tanto por ciento o de un porcentaje
a otro “listo” de aquéllos.
Y que la obra dicha la acaba haciendo
el que no fue tan “listo”
y le toman por tonto
y acabó de peón.
Y verás que si un “listo” privatiza lo público le toman a él por un gran hombre
y un tipo respetable y digno de imitar.
Pero que cuando un “tonto” nacionaliza lo privado y lo llega a hacer público
le toman por un hombre de mierda, un don nadie y nada ejemplar.
¡Y es que cuando al tonto le hacen “listo”
y al listo le tratan como a un tonto
pues pasa lo que pasa!
Y cuando un “listo” llega a creerse más listo de lo listo que es y se pasa de “listo”
verás que un poli “listo”
le lleva ante un juez “listo”
y con un abogado listo donde los haya
acaba entrando en una cárcel que es para “listos” como para “listillos”.
Y cuando un “tonto” llega a estar harto de que le tomen por tonto de remate
y no quiere hacer más el tonto del culo
sino poner en su sitio de una vez a los “tontos” y “listos”
verás que un poli que hace de listo
como otro poli que hacer hace de tonto
le lleva ante un juez “listo” que lleva casos tontos
y que ni con el más listísimo abogado defensor de los “tontos”
evita ir a una cárcel para “tontos” como para “tontillos”.
Y donde digo “tontos” y donde digo “listos”
entienda también “tontas” y entienda también “listas”.
Y más, 
y usted perdone que no quiero ofender
con tal caricatura ,
que mucha o poca
algo de verdad tiene,
y más digo,
porque verás
primero
al más tonto o la tonta del pueblo o si quiere el más “listo” o más “lista”
en la lista de un partido de “listos” y de “listas”
y después,
como nosotros y nosotras, que somos tomados por los tontos y las tontas del pueblo,
elegimos a un “listo” o “lista”
para que nos gobierne.
¡Y mal está que nos tomen por tontos, tontas,
pero peor que hagamos el tonto y la tonta!
Un buen día verás
que cuando a una fuerza política de “listos” más que “listas”,
más de listos porque hay machismo en política,
le pillan en chanchullos de “listos” y de “listas”
los “listos” y las “listas” del partido 
normalmente se libran
y siempre hay alguno o siempre hay alguna,
que es algo menos “listo”
o algo menos “lista”,
que es el tonto o la tonta a mano
de los “listos” y “listas”
que paga el pato
o bien por sus listezas
o bien por ir de “listo” o bien por ir de “lista”.
Y verás que los “listos” y “listas” entonces se hacen más bien los tontos y las tontas
y que dicen que el “listo” o a la “lista” a quien le han pillado
infraganti
y con las manos en la masa
era más bien un tonto
o una tonta
por hacer cosas de “listos” y de “listas”.
Y verás que le hacen dimitir y le quitan el carnet y que dicen
que es una oveja negra o manzana podrida,
cuando lo cierto es que en todo el rebaño no hay ni una oveja blanca
o que está el manzano podrido.
Y asimismo verás
que hay mucho “listo” y “lista” que dice que él o ella es un tonto o una tonta más
y verás que al principio lo era y que llevaba una vida de tontos o de tontas,
que tenía un trabajo de tontos o de tontas o un trabajo tonto
y una casa tonta y hasta un coche tonto
o una moto tonta
y más cositas tontas,
pero que el tonto
a lo tonto a lo tonto
o la tonta
a lo tonta a lo tonta
se ha hecho un “listo”
o una “lista”
que ni Einstein y Newton 
y Marie Curie juntos.
Y la verdad,
no son más “listos”
y no son más” listas”
porque no somos más tontos y más tontas.
Que si no…
Y es que esto en política es una ley universal,
o el abecé ni más ni menos:
cuánto más tontos y tontas somos son más “listos” y “listas”
y cuánto más listos y listas somos son más tontos y tontas.
Así que,
sé listo
y
sé lista.
¡Aunque tú mismo y tú misma!
¡Que eres libre para ser tonto o ser tonta!
¡Y eres libre para ser listo o ser lista!

Las lecciones de la vida

Me ha enseñado la vida 
a veces con sonrisas y otras con tristes lágrimas
y a veces con el juego y otras con el trabajo
y a veces con los premios y otras con los castigos
y a veces con aciertos y otras con los errores
y a veces con victorias y otras con las derrotas
y a veces con palabras y otras con los silencios
y a veces con los gestos y otras con ciertos hechos
y a veces y otras veces y a veces y otras veces…
Me ha enseñado la vida
que la salud no es solo el estar sano y salvo
ni estar libre del mal
y que tarde o temprano
de un mal o de otro
todos estamos presos.
Pero aún estando presos que somos libres para tomarnos ese mal
a bien
o tomárnoslo a mal.
Y que todo depende de la actitud, 
del cómo nos tomamos el mal cuando el mal llega.
Y que tomarlo a bien sin perder la sonrisa y disfrutando de la vida hasta la muerte
aunque estemos enfermos
es la salud.
Y esta depende más del alma que del cuerpo.
Y es más un alma sana siempre que un cuerpo sano.
Pues con un alma sana no puede un cuerpo enfermo
y con un alma enferma puede hasta un cuerpo sano.
Por ello es la salud, pase lo que nos pase, amar la vida y vivirla con amor.
Me ha enseñado la vida
que el amor es amar
y que es mejor amar que el ser amado o ser amada,
pues si amas, aunque tú no seas amado
o no seas amada,
amas
y quienes aman son los que más se merecen ser amados o amadas
y amar hay que amar nos amen o no amen
y amar a quien nos ama como a quien no nos ama.
Y además de qué sirve, de qué a ti ser amado o amada, si no amas.
¿De qué?
¡Que el amor es de uno y se da a los demás!
¡Y al darlo se comparte!
Y por ello el amor es siempre amar
y amar sin esperar a cambio ser amado o amada.
Porque lo que el amor da a cambio del amar
no es más ni menos que el sentirnos felices al amar.
Me ha enseñado la vida
que la felicidad
no se puede comprar
y que no tiene precio
y que es lo que más vale
como lo que más cuesta.
Y es que cuesta entender que para ser felices
no hace falta nada
o casi nada
y que nos sobra todo
o casi todo.
Pues con poco se puede ser feliz
y con mucho no serlo para nada.
Pues la felicidad no es tener, 
sino un ser
y un estar
y un sentir
y un pensar
y actuar
felizmente.
Algo así como un alma
o un espíritu
o una quintaesencia
o una filosofía
o incluso una política
dentro de uno o de una
que nos lleva a vivir la propia vida,
ocurra la ocurra,
estando a gusto
y en paz
con ella misma,
con uno mismo
como con los demás.
Pues la felicidad
es vivir apreciando
el valor de vida
y saber que el dinero
no es solo que no da la misma
o la felicidad,
sino que nos la quita
o que ayuda a quitarla.
Me ha enseñado la vida
que el dinero
es capaz de comprar, bien o mal, todas las cosas 
que no son importantes
e incapaz de comprar ninguna que lo sea.
Y es que el dinero puede comprar todo aquello que tener tiene precio,
pero no vale nada
o casi nada
o poco
y no puede comprar lo que no tiene precio,
pero lo vale todo
o casi todo
o mucho
y que tanto se aprecia.
Y es que el dinero como es un mal enemigo
es el peor de todos los amigos.
Me ha enseñado la vida
que un amigo o una amiga que sea amigo, amiga,
amigo de verdad,
amiga de verdad
hay que ganarlo,
hay que ganarla,
y cuidarlo
y cuidarla
y no perderlo
y no perderla.
Y que para ello tiene primero uno que ser
un amigo de sus amigos o bien de sus amigas.
Pues quien no da amistad qué amistad va a pedir.
Y aunque sea verdad que es mejor estar solo que mal acompañado
o no tener amigos que haberlos pero malos,
uno nunca está solo, siempre está acompañado
por sí mismo
y de este o de esta tiene que ser amigo o ser amiga,
porque quien no es amigo de sí mismo no puede ser amigo de otro o de otra.
Y es que para amigarse con los demás primero hay que amigarse con uno mismo.
Y la canción ya dice que algo muere en el alma, cuando un amigo se va.
Como dice el refrán que quien tiene un amigo tener tiene un tesoro.
Y es cierto, como cierto es que quien ha un amigo o una amiga y los hace
en verdad hace y ha su segunda familia.
Familia que lo es de su propia elección.
Me ha enseñado la vida
que la familia que es familia de palabra y de hecho
es, si no es el mayor, de los mayores bienes que uno puede contar.
Un bien y una gran suerte,
pues tener el amor de un padre o de una madre y demás familiares,
un amor que es amor
y más que lo que la palabra amor expresa,
en todo tiempo como en todo lugar
y ser merecedor del mismo
es una maravilla.
Un regalo vital de quien nos da la vida
y amará hasta la muerte.
Que la familia es la gran obra de amor
como el fruto de tal trabajo amoroso.
Me ha enseñado la vida
que el trabajo es un medio de ganarse la vida
y que el trabajo mata.
Y que hay otros trabajos impagables que son más bien un fin,
trabajos que se hacen por amor al trabajo
y que maten o no
son la vida 
y sin ellos uno se siente muerto.
Trabajos a los que se da la vida entera y a ésta le dan sentido
y que vivas o no vivas de ellos, vivir para ellos vives
y para ellos te matas.
Pero ya se sean estos trabajos o ya aquellos
el trabajo hay que hacerlo lo mejor que se pueda,
porque todo trabajo bien hecho satisface.
Y si es hecho con gusto y gozando del mismo
todavía mejor.
Y sé, vaya que sé, que hay días en que uno no quiere trabajar
y que hace el trabajo a disgusto 
y más bien porque le fuerza la obligación y la misma necesidad,
pero todo trabajo,
hasta el más inhumano
y odioso
y puñetero,
tiene sus cosas buenas como sus cosas malas
y sus momentos buenos y sus momentos malos
y ya que hay que hacerlo
y que hay que trabajar
mejor no añadir uno las cargas tan pesadas de una mala cara y del mal cuerpo 
y del mal rollo y la desgana y la pereza 
y cosas como éstas
al trabajo que ya de por sí pesar pesa lo suyo.
Y es que cualquier trabajo
y sea el que sea
mejor con alegría
sin duda que tristeza.
Me ha enseñado la vida
que la tristeza
más tarde o más temprano
como viene se va.
Y aunque a veces pretenda venir para quedarse
y se quede más tiempo del debido,
siempre es uno quien le abre la puerta para que ella entre
y uno quien se la cierra para que ella no salga.
Y aunque está en nuestras manos la llave de la puerta,
una vez que está dentro
la tristeza
lo mejor es no hacerle caso.
Y es que en la casa de uno no suele haber solamente tristeza
y hasta la hora más triste minutos tiene alegres
y lo mismo al revés
y la clave es poner la atención más en éstos
que ponerla en aquélla.
Y la tristeza a veces nos agarra tal otras a ella nos agarramos,
pero ya nos agarre o ya nos agarremos
la podemos soltar
y dejar que se vaya
y agarrar otras cosas.
Porque, oiga, hasta en la noche más oscura de todas hay estrellas que brillan
y a ellas hay que mirar porque son las que cuentan.
Y además a cualquier noche le sigue siempre la pura luz del día.
Por ello cuando se haga de noche hay que tener paciencia
y además esperanza
en que se hará de día.
La vida me ha enseñado
que la esperanza
es como el agarrarse en medio de un naufragio a un madero que flota
y esperar y esperar que llegue el salvamento
sin saber si algún día el mismo llegará,
mas con la fe en que sin duda va a llegar.
Una esperanza que jamás hay que perder,
esté o no por ganar lo que sea esperado
o esté más que perdido.
Y es que ella no es lo último que se llega a perder,
sino que la esperanza es más bien lo primero que se debe ganar.
Pues quien tiene esperanza, tiene media victoria.
Mas la sola esperanza no es más que ese madero que vaga a la deriva
y que precisa un norte y el empuje del náufrago
para dar con la tierra que él desea alcanzar.
Y la tierra es el sueño, aquello que se espera
ver con los propios ojos.
Me ha enseñado la vida
que el sueño es lo que da sentido a la existencia.
Pues para qué vivir, sino para lograr realizar nuestros sueños.
Sueños que ya se hagan realidad o que no
y se queden en sueños
son tan o más reales que la llamada realidad.
Me ha enseñado la vida
que la realidad no es tan real como a veces nos la pintan.
Y es que una cosa es la realidad que es
y otra la realidad que nos dicen que es.
Y además es verdad que del dicho al hecho, ya lo sabe, va un trecho
y es a veces el trecho la mentira en persona.
Me ha enseñado la vida
que la mentira siempre va disfrazada
de la misma verdad,
pero que en el momento que es desenmascarada
ella queda al desnudo
y la verdad vestida.
Me ha enseñado la vida
que la verdad es siempre lo que ella dice ser
y que no admite duda,
pero que siempre hay alguien que de la misma duda
y que el paso del tiempo la reafirma, no muda.
Me ha enseñado la vida
que la duda que es duda de todo duda y duda,
duda hasta de la duda.
Pues la duda que no duda nunca es la duda,
sino siempre es la fe.
Me ha enseñado la vida
que la fe es el creer a pesar de las dudas
y no salir jamás o en la vida de dudas.
Y es que la fe es creer a ciegas
y sin prueba ninguna
en un ser sobrehumano y divino
o en seres en plural.
Y así como no hay religiones sin fe,
hay fes sin religiones.
Me ha enseñado la vida
que no es la religión 
el camino que pone al ser humano
ante Dios o delante
de Dios,
sino el que pone a Dios ante como delante de aquél,
del ser humano.
Y que tan duda es que subamos al cielo o allá donde esté Dios
como que haya Dios alguna vez bajado hasta la tierra.
Me ha enseñado la vida
que la tierra es un mundo
que está lleno de mundos
chicos.
Y que el mundo es como
un universo,
pero en pequeñito.
Me ha enseñado la vida
que el universo es como
un mundo a lo grande
que está lleno de mundos
chicos.
Me ha enseñado la vida 
que los chicos, 
los hombres
son chicos que han llegado al final a ser hombres,
pero que más que hombres,
lo que tienen que ser, sin duda, es ser humanos.
Humanos con los hombres
como con las mujeres.
Me ha enseñado la vida
que las mujeres
se han hecho mujeres
en un mundo de hombres
y que quieren crear
un mundo de mujeres
iguales a los hombres.
Y es que no quieren ser esclavas de los hombres,
sino mujeres libres.
Me ha enseñado la vida
que ser libres es tanto ser libres de palabra como serlo de hecho.
Porque ser libres es poder decir al resto
lo que no quiere oír
como hacer lo que el resto
no quiere que se haga.
Siempre que lo que sea dicho y también hecho
sea verdad y bueno y justo
y no falte al respeto.
¿Mas quién dice qué es la verdad y lo bueno y lo justo
y que 
al respeto no falta?
Habría que partir de una buena intención
y seguir con que lo que sea dicho y hecho sea bien dicho y hecho,
 es decir que las formas del dicho como el hecho sean buenas
y bueno a su vez sea el fondo de lo dicho y lo hecho
y por último que los efectos tanto del dicho como del hecho sean buenos.
¿Mas buenos para quién?
¿Para quien lo haya dicho y hecho
como para quien sea ello dicho y hecho?
¿O más bien para los y las más
o la gran mayoría?
No lo sé, ahí lo dejo.
Mas lo que tengo claro es que la libertad que para ti deseas
la debes desear lo mismo para el resto.
Y es que no hay libertad donde no hay igualdad.
Me ha enseñado la vida
que la igualdad existe
y que lo que nos hace iguales
es ser seres humanos.
Porque todas y todos lo somos.
Y no puede ser que esa igualdad que somos,
lo queramos o no,
la perdamos
cuando lo dejamos de ser.
De ser seres humanos.
Y nos diferenciamos
en hombres y mujeres
o en los blancos y negros…
o en nativos de aquí y nativas de allá
o en los ricos y pobres
o en patrones y obreros
o en creyentes y ateos
o en derechas e izquierdas
y en demás distinciones
que nos hacen distintos
cuando somos iguales.
Y son desigualdades que los seres humanos
creamos
y que nos traen la guerra
y nos rompen la paz.
Me ha enseñado la vida
que la paz es estar en paz con uno mismo
y en paz con los demás,
pero que nunca hay paz con uno mismo
ni hay paz con los demás
si no hay libertad, igualdad y justicia.
Me ha enseñado la vida
que la justicia es dar a cada cual lo que le corresponde
y lo que necesita
para llegar a ser una buena persona
y para una vida digna, decente y buena.
Y que lo justo no es siempre lo que la ley viene a señalar,
sino más bien lo que apunta la justicia
y la verdad
y la razón humana
y el corazón humano.
Sin olvidar que donde no se hace justicia siempre se hace la guerra.
Me ha enseñado la vida
que la guerra es el lenguaje de las armas
que empuñan los culpables
y que mata a inocentes.
Y ya sea verdad o no lo sea que la guerra es la continuación de la política
por otros medios,
lo cierto es que no lo es por los mismos fines.
Me ha enseñado la vida
que la política
es o debiera ella ser
hacer el bien común,
aunque lo más “común”
es hacer el privado,
que en sí es el mal común.
Y es así la política una guerra o una lucha por el poder.
Por el poder político,
porque el verdadero
poder
es económico
y también militar.
Y así resulta que el poder,
el político,
es un medio que usan los poderosos,
que suelen ser los menos,
para tener en sus manos como a sus pies
a los que “no lo son”,
mas deberían serlo,
porque a fin de cuentas el poder es del pueblo como el pueblo lo es,
y que ser son los más.
Mas también es un medio
que estos usan,
los débiles que ignoran que son fuertes,
cuando caen en la cuenta
como toman conciencia
de su fuerza y poder
para derrotar a aquellos poderosos.
Poderosos porque tienen todo el dinero
del mundo
y más
que todo el mundo
y lo defienden con sus armas,
que van desde la plata pasando por las leyes y las fuerzas armadas
a la prensa, el altar, parlamentos y Estados…
Y es que así son los ricos
y así son sus miserias.
Me ha enseñado la vida
que los ricos son ricos
y las ricas son ricas
a costa de los pobres
y a costa de las pobres.
Me ha enseñado la vida
que los pobres son pobres
porque no tienen “bienes”,
pero que son muy ricos
porque no tienen males.
Me ha enseñado la vida
que los males y el mal
son cosa de los malos
y de las malas,
por mucho que los malos
y mucho que las malas
digan que son personas de bien
y de buena familia.
Me ha enseñado la vida
que el bien es todo aquello que hacer nos hace bien
sin hacer mal al resto.
O que hace bien al resto
sin hacernos el mal.
Y para hacer el bien
hay que tener cabeza
como un buen corazón.
Me ha enseñado la vida
que la cabeza siempre ha de estar en su sitio
y que no hay que perderla
y que si uno la pierde,
se ha de ir en su busca,
pues solo quien la pierde
puede ir a buscarla
y solo quien la busca 
es capaz de encontrarla.
Y a menudo se ha dicho de ella, de la cabeza,
 que como puede ser nuestra mejor amiga
puede ser a su vez la peor enemiga
y al igual que a una amiga se le cuida debemos cuidar nuestra cabeza,
pues la mejor amiga puede volverse la peor enemiga
como puede volverse la peor la mejor.
Y de lo que se trata es de que la cabeza no mande sobre uno
mismo,
sino que uno mismo mande sobre la misma.
Sin olvidar que somos cabeza y corazón.
Me ha enseñado la vida
que el corazón es el motor de nuestro ser
y a veces su volante.
Y que un buen corazón 
no es que el que late más,
ni el que late más fuerte,
sino el que nunca para
y tictac y tictac
nos lleva a tiempo, a tiempo
al lugar que es debido.
Que es el bien y el amor.
Que nos llenan el cuerpo como el alma de dicha.
Me ha enseñado la vida
que el cuerpo es una máquina,
pero de carne y hueso,
llena de sentimientos
y también pensamientos
y sueños
que nos llegan al alma.
Me ha enseñado la vida
que el alma es como un sol
que todo lo ilumina,
mas que pueden las nubes
taparlo
y al taparlo
nos llenamos de sombras
y vivimos a oscuras.
Y que más que materia,
es como la energía.
Me ha enseñado la vida
que la energía son las ganas de vivir.
Y que a más de energía, también somos materia.
Me ha enseñado la vida
que la materia es como una pasta de la que estamos hechos
o hechas,
pero que lo importante no es de qué estamos hechos
o hechas,
sino más bien qué somos capaces de hacer con lo que estamos hechos
o hechas.
Y es que se trata de hacer bueno el refrán
de tal palo,
tal astilla.
Pues no basta tan solo con el tener madera,
pues para hacer un mueble
hay que dedicar tiempo
y dedicar espacio.
Me ha enseñado la vida
que el tiempo nunca para
y que se va volando.
Y que al tiempo hay que darle
tiempo
y que el tiempo a todos como todas nos pone
en su sitio
o su espacio.
Me ha enseñado la vida
que el espacio está hecho
de espacios
y vacíos.
Y que el espacio hace un espacio al vacío
y que el vacío hace el vacío al espacio.
Y que al igual que hay los espacios vacíos
hay también vacíos espaciosos.
Y que todos y todas debemos ocupar nuestro espacio,
aunque llegará el día de dejarlo vacío,
cuando llegue la muerte.
Me ha enseñado la vida
que la muerte es el punto final de toda vida,
aunque querer queramos sea un punto y seguido.
Y que haya otra vida.
Me ha enseñado la vida
que la vida no es más que una poesía
que uno escribe de su puño y de su letra
del principio hasta el fin
y que una vez escrita
no es nada más que una poesía vital
y nada menos que una vida poética.

Nuestro mundo posible

La verdad es que estar yo estoy en este mundo, 
pero lo cierto es que no soy de este mundo.
Y es que estoy en un mundo del que no soy y soy de un mundo en que no estoy.
Del mundo que nos dicen que es imposible y que decimos que es posible
y que vamos hacer lo imposible entre todos para hacerlo posible
y todo lo posible para hacer lo imposible.
¿O hay que hacer al revés?
¿Hacer lo que es posible para hacer lo imposible
y todo lo imposible para hacerlo posible?
¿O no es esto posible?
¿Se puede o no se puede realizar nuestro mundo, realizar nuestro sueño?
¿Un mundo que es en un sueño!
¿Un sueño que es un mundo!
Un mundo que no esté en peligro de muerte ni su vida en peligro.
Un mundo que no ande buscando allende mundos como buscando vida
y echando a perder este y sus vidas a mares.
Un mundo que no sea capaz de destruir con sus bombas el mundo,
sino de construir un mundo que es la bomba.
Un mundo que no tenga un primer mundo ni un segundo ni un tercero…,
sino un mundo que sea de diez y no de cuatro.
Un mundo en que no haya ni la sed de riquezas ni la sed de verdad
ni el hambre de ganancias ni el hambre en los estómagos.
Un mundo en que no ocurra que unos pocos, los menos, posean todo y más
y que muchos, los más, posean nada y menos.
Un mundo que merezca la alegría y que no se merezca la pena.
Un mundo que no llegue a la paz por las guerras ni vaya a guerras por la paz,
sino que llegue por la vía de las paces y la paz a ésta como a aquéllas. 
Un mundo que en el nombre de la seguridad no realice recortes en nuestras libertades
sino que en nombre de las libertades recorte en la seguridad. 
Pues no se trata de recortar libertades y armarse hasta los dientes para estar más seguros,
sino de desarmarnos y ser más libres para nuestra seguridad.
Un mundo en que no sea la injusticia la ley, la excepción la justicia,
sino al revés, la justicia la ley, la excepción la injusticia.
Un mundo en el que a más de una declaración de derechos humanos
haya la obligación de cumplir los derechos. 
Un mundo en el que nadie deba venderse a nadie 
y un mundo en el que nadie pueda comprar a nadie.
Un mundo en que no ocurra que lo mío es mío y que lo tuyo es tuyo
ni uno en que lo mío es mío y lo tuyo también 
ni uno en que lo mío, mío, y lo tuyo, de entrambos
ni uno en que lo mío es mío y lo tuyo es de todos
ni uno en que lo mío es tuyo y lo tuyo es mío,
ni uno en que lo mío es tuyo y lo tuyo es tuyo,
sino un mundo en que nada sea de nadie y todo sea de todos como todas,
un mundo en que no exista la propiedad privada, sino la propiedad común
y en el que la materias primas como los medios de producción y el producto de estos
esté en manos de la clase trabajadora
o del pueblo trabajador.
Pues la tierra y el mar y el cielo y el subsuelo… son de quien los trabaja
y no para sí mismo o sí misma, sino para la sociedad o la comunidad. 
Para todos y todas.
O de otro modo, no son de quien para sí los trabaja o del trabajador 
o la trabajadora,
sino más bien del pueblo obrero como trabajador
que en común los trabaja.
Y así será un mundo para todos y todas, como todas y todas seremos para un mundo.
Un mundo en que no haya
Estados sobre pueblos,
ni reyes sobre gentes,
ni Dios sobre los hombres,
ni hombres sobre mujeres,
ni ricos sobre pobres,
ni patrón sobre obreros,
ni blancos sobre negros,
ni los representantes sobre representados,
ni la ley sobre la verdadera justicia,
ni el juzgador sobre el presunto inocente,
ni el poder sobre la voluntad popular,
ni los mass-media sobre las llamadas audiencias,
ni ejércitos sobre la población civil y desarmada,
ni nadie sobre nadie,
ni nada sobre nada,
sino un mundo en que haya igualdades reales.
Un mundo en que no sea el hombre un monstruo para el hombre,
sino en el que haya hombres,
mejor seres humanos,
y en el que no haya monstruos.
Un mundo que transforme la energía limpia en la materia limpia
y la materia limpia en la energía limpia.
Un mundo con el cielo sin basura espacial…,
el aire sin venenos…,
la tierra sin contaminaciones…,
los bosques sin deforestaciones…,
las selvas sin su ser esquilmado…,
las montañas sin restos de las expediciones ni de las excursiones…,
el subsuelo sin las ponzoñas ni demás…,
la mar sin la cruz de los plásticos ni tumbas en sus profundidades…,
los ríos sin residuos de industrias ni de la actividad humana…,
los lagos sin asquerosidades arriba como abajo…,
el agua sin nada de impurezas,
los polos y los hielos y los glaciares sin letal retroceso,
un mundo, en fin, sin los desastres causados por humanos.
Un mundo en el que no exista la amenaza que es el cambio climático
ni existan sus malas causas ni malas consecuencias.
Un mundo en que se dé solución al problema
y no haya problemas para dar soluciones.
Un mundo que ha entendido que su cambio empieza dentro del ser humano
cuando empieza el cambio de su mundo interior
y que el cambio va a más cuando aquél cambia el mundo.
Y que una vez que ambos han cambiado, el cambio continúa.
Y es que el hombre que logra cambiar por dentro cambia el mundo de ahí afuera.
Y este mundo de fuera al cambiar cambia al hombre por dentro.
Y así continuamente.
Aunque a veces el cambio ocurra al revés
y empiece por el mundo y llegue hasta el humano.
Y por ello la clave está en que sea el fruto del proceso de cambio
un mundo humano como un humano “mundial”.
Un mundo que haya visto que los cambios a veces son de cosas pequeñas
como otras de las grandes
y que pueden los cambios de las cosas pequeñas lograr cambios muy grandes
como pueden los cambios de las cosas muy grandes lograr cambios pequeños.
Y así el cambio esencial es el que cambia las pequeñas y grandes
a mejor, a mejor.
Un mundo que no duda de que la educación, en su sentido amplio,
es el arma con más poder para cambiar el mundo y al hombre y la mujer
o al ser humano.
Y que se trata de cambiar la educación para cambiar a éste como el mundo. 
Y es que la educación no solo ha de enseñar a interpretar el mundo 
y a los seres humanos,
sino a transformarlos.
O con otras palabras la educación es revolucionaria de serlo ella misma.
Y para educar hay que empezar temprano, pero acabar muy tarde o nunca.
Y es que para educar nunca es tarde 
ni nunca pronto para cambiar el mundo y a los seres humanos.
Un mundo que comprende que la tierra no es
del hombre
ni el hombre es de la tierra,
sino que tierra y hombre ser son del universo.
Y es que la tierra no es humana ni el humano es mundial,
sino que son más bien ambos universales.
La tierra universal, el hombre universal.
Un mundo que en paz viva por ser más importante el poder del amor
que el amor al poder.
Y así se trata de que sea poderoso el amor
y amoroso el poder.
Y es que el amor es quien puede mover el mundo
en dirección a su norte que es el amor
para llegar a amarnos las personas,
las unas a las otras,
como a nosotras mismas.
Un mundo que no olvida que somos hijos de la vieja madre tierra
como padres de nuestra hija la nueva tierra.
Un mundo que asegure que quien salva una vida, salva a su vez un mundo
y que quien salva un mundo, salva más de una vida.
Un mundo que da cuenta de que hay que llevar este mundo hasta el otro 
mundo
como el otro hasta éste.
Y con el ser humano tanto o más de lo mismo.
El ser humano del presente al del futuro y el del futuro hasta el del presente.
Un mundo que saber sabe que no merece la pena morir por este mundo
ni tampoco este humano,
sino vivir como el llegar a morir por el otro, 
el otro mundo y el otro ser humano.
Un mundo que destruya el mundo que es inmundo sin destruir el mundo
y que construya el mundo que es mundo y que es humano.
Y a la vez que destruya al ser que es inhumano
y que construya al ser humano bien humano. 
Y es que humano en la vida, nunca se es demasiado.
E inhumano, al revés, siempre se es de más.
Porque se trata de mejorar este mundo como a la especie humana
hasta hacer de este mundo malo un mundo bueno
y de este mal humano un buen humano,
intentando, eso sí,  llegar al mejor mundo como al mejor humano que nos sea posible
en nuestro tiempo
como en nuestro espacio.
Un mundo, por desgracia, que ha heredado de los antepasados si no el peor mundo,
uno malo
y que a los descendientes teste si no el mejor,
uno bueno.
Un buen mundo.
Un mundo que no lleve en sí todos los mundos que antes han fracasado,
sino todos los mundos que después triunfarán.
Un mundo que haya sido creado y recreado 
con la revolución,
más que la evolución,
y que en revolución esté constantemente.
Pues la revolución no es una flor de un día
ni es la flor de una noche
sino más bien la flor del día hasta la noche
y de la noche al día
y del día tras día 
y la noche tras noche.
Un mundo con conciencia de que tal mundo es una base en la tierra
como una Apolo 11 para explorar los mundos.
Y que aquélla no es más que un pequeño paso para el hombre
y que ésta es un gran salto para la humanidad.
Un mundo que no crea que vaya ir al cielo que nos dice la fe,
pero sí al que asegura la ciencia y la razón
y que sabe que se va ir el mundo al infierno 
o dicho de otra forma, a la eme cuando sea por otro mundo mejor él superado.
Un mundo que asegure que Arquímedes tenía más que mucha razón:
dadme un punto de apoyo y levantaré el mundo,
y es que sin el apoyo social o de la gente
no es posible otro mundo 
ni hoy
ni mañana
ni pasado.
Un mundo que haga bueno lo de que nunca ha habido nada más poderoso
que un pensamiento al cual le ha llegado su tiempo
y un sentimiento que ha encontrado su espacio.
¿O es tal vez al revés?
Un pensamiento que ha encontrado su espacio
y un sentimiento al cual le ha llegado su tiempo.
Un mundo que ha empezado en los seres humanos 
y acabará sin ellos.
Si no hay humanidad,
si no hay corazón.
Un mundo que no sea nunca un “mundo feliz”, 
sino más bien que nos haga felices siempre.
Un mundo en que ganarse la vida no nos mate
poco a poco
o de golpe
y en el cual el trabajo ser no sea de esclavos
ni de esclavas
ni una esclavitud que al final uno acepta por un tiempo a cambio de un dinero
sino que sea libre
y
nos haga más libres.
Y en el que haya trabajo para todos y todas
como sea su fruto para todo el mundo.
Un mundo en que el dinero no sea un bien preciado,
sin el mal evitado.
O un mundo sin dinero
y sin compra ni venta de bienes y servicios
y sin precio
y sin coste que se paga con vidas,
pero un mundo relleno de valores humanos y con valor sentimental.
Y es que el dinero en sí no sirve para nada
más que para que haya una gente muy rica
y otra gente muy pobre
y para que unos vivan de muerte pues lo tienen de más
y otros mueran en vida pues lo tienen de menos
y para que unos y otros sean hasta capaces de matar por dinero
e incapaces de hacer una vida sin él.
Un mundo en que por tanto las cosas no se hagan por dinero
ni por el bien privado,
sino por el común.
Porque es bueno para todos y todas.
Un mundo que sabiendo que los recursos son limitados
y que algunos finitos
no cree unas necesidades que sean infinitas
ni produzca objetos
con los días contados
y de usar y tirar,
sino más bien de usar y de durar
y que se reutilicen
como que se reciclen.
Un mundo en que a los más o a la gran mayoría no le falte lo básico
ni a una minoría le sobre lo superfluo,
sino que todos, todas
tengan lo justo y necesario para haber una vida digna de ser vivida.
Y en el que lo más básico: agua, comida, abrigo, casa, salud, educación
y transporte y demás
 ni se vendan
ni tampoco se compren,
sino que se dispensen en función de las necesidades que tengan las personas.
Un mundo en que no haya escasez ni abundancia,
ni de más ni de menos,
sino lo necesario para satisfacer nuestras necesidades.
Y así no haya quien tire a la basura lo que no necesita
ni quien de la basura tome lo que precisa.
Un mundo en que no haya armas y los conflictos se arreglen no a través de la fuerza,
sino de la palabra
y el diálogo 
y pacto
y que la última voz como el último voto
lo tenga el pueblo mismo
o las personas mismas.
Un mundo sin tiranos con disfraz de demócratas
como sin tiranías enmascaradas de democracias,
sino de democracias de verdad de la buena,
en las que el poder sea de todos, todas,
no de muchos
o muchas
o de pocos
o pocas
o de uno
o de una.
Sino de todos, todas.
O del pueblo en persona.
Un mundo sin imperios
y sin emperadores
y sin emperadoras
y sin imperialismo
y sin capitalismo,
más bien un mundo de humanos y de humanas
y de buen humanismo
en el cuerpo y el alma.
Un mundo en que no exista opresor, opresora
 ni oprimido, oprimida
ni quien explota ni quien sea explotado,
sino un mundo de pares
y semejantes
y de personas prójimas.
Un mundo en que no haya inmerecidos ni premios ni castigos,
sino que sea justo
y que haga justicia
y en que se premie a quien mejore este mundo
y se castigue a quien y a quienes lo empeoran
con trabajos para mejorar nuestro mundo.
Un mundo en que no exista ni la pena de muerte ni una vida de pena.
Y también sin prisiones
y sin presos
y presas,
sino con centros reeducacionales.
Y es que no son los seres humanos malos de nacimiento
ni por naturaleza,
sino socializados mal
y mal educados
y así aprenden a hacer el mal como a obrar mal
y en el que quien lo haga sea reeducado o resocializado,
porque puede aprender a hacer el bien como a hacer lo que es mejor.
Y eso quiero pensar
y eso quiero creer,
aunque hay veces que visto lo visto dudo de ello.
Pero aún así no pierdo la fe en el ser humano
y creo en las personas buenas como en las malas.
Y confío en que pueden, educación mediante, éstas volverse buenas
como aquéllas mejores.
Y así creo en el cambio
y en la revolución
de los seres humanos
y del mundo también.
Y ya nos dijo Heráclito
que todo cambia,
que nada es,
que nada es permanente,
excepto el cambio
y que al mismo río 
entramos
y no entramos,
pues somos
y no somos.
Por lo tanto cambiemos
nosotros y nosotras
y también
nuestro mundo.
Que queramos o no
cambiará
y cambiaremos.
Y es sin duda mejor 
cambiarlo a nuestro gusto
que a su gusto nos cambie.